El suculento negocio del agua en España

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Empresarios como Eugenio Calabuig, presidente de Global Omnium/Aguas de Valencia, controlan el suministro hídrico de buena parte del país pese a los escándalos judiciales

Por José Antequera

Fue Leonardo Boff, fundador de la Teología de la Liberación, quien dijo aquello de que quien controla el agua controla la vida y controla el poder. Hoy no son pocos los magnates de los negocios que han puesto sus ojos y sus inversiones en el líquido elemento sin el cual la sociedad estaría condenada a la extinción. En España, país de sequías que ha sido sancionado recientemente por la UE por no depurar adecuadamente sus aguas residuales, un hombre, Eugenio Calabuig, uno de los empresarios más poderosos e influyentes de la Comunidad Valenciana, ha sabido levantar todo un imperio gota a gota. La odisea hídrica de Calabuig, actual gerente de Global Omnium/Aguas de Valencia, le ha llevado a controlar el suministro y ciclo de gestión no solo en tierras valencianas, donde en los últimos años se ha codeado con lo más granado del poder político, sino en más de 300 ciudades españolas de once comunidades autónomas y en diversos países de África, Asia y América Latina. La firma de Calabuig presume de poseer una red de tuberías de 15.000 kilómetros, de dar empleo a 2.500 trabajadores y de ser la primera empresa de capital español dedicada a la gestión del agua en nuestro país. Además, es la entidad que “da un abastecimiento de calidad a más de 6 millones de personas” (entre servicio de agua potable y tratamiento residual)”, según la página web de Global Omnium, grupo que preside el directivo castellonense. Es decir, buena parte del país bebe el agua que le da Calabuig.

El industrial castellonense ha sido investigado en la causa por el agujero en las cuentas del Banco de Valencia (BdV)

El magnate valenciano del sector ha sabido prosperar durante todos estos años de crisis en los que ha logrado adjudicaciones y contratos tanto en el feudo valenciano del PP de Francisco Camps como en la taifa andaluza de Susana Díaz. A fin de cuentas el agua no entiende de ideologías y este industrial que no suele prodigarse demasiado en los medios de comunicación se ha conectado bien con el poder con independencia de su color político. Sin embargo, tras el hombre triunfador que en los últimos años ha progresado en los negocios se esconde una cara algo más turbia y menos cristalina que el agua que fluye, controla y le hace rico. Querellas, investigaciones judiciales, encarnizadas batallas con otros grupos empresariales, relaciones con amistades políticas poco recomendables y hasta pugnas familiares a cuenta de sus empresas jalonan su intensa biografía. Una serie de escándalos persigue a Calabuig, que aparece como investigado en la causa por el agujero en las cuentas del Banco de Valencia (BdV) y hasta tuvo que dar explicaciones ante el juez José Castro por sus supuestos negocios con el duque de Palma y el caso Noos.

¿Pero quién es en realidad Eugenio Calabuig? Castellonense de 58 años y descendiente de una familia de rancio abolengo de la capital de La Plana, estudió en los jesuitas de Valencia y se licenció en Ciencias Económicas. Hizo sus primeros pinitos en los negocios en la empresa familiar, Fomento Agrícola de Castellón (Facsa), fundada por su abuelo, Enrique Gimeno, allá por 1873. Ya en aquella época convulsa de la historia de España –se instauraba la primera República que apenas iba a durar un año– Facsa se dedicaba a la gestión del agua sin importarle que en este país mandara un rey o un civil.

Desde entonces el apellido Gimeno, un fetiche entre la clase empresarial de tierras levantinas, resuena como un poderoso tótem en Castellón, cuna de caciques como el ex presidente de la Diputación Provincial, Carlos Fabra, con quien Calabuig todavía queda para comer de vez en cuando en los mejores restaurantes de Oropesa, como prueba cierta fotografía robada por un diario digital. Hoy Fabra, condenado a cuatro años de cárcel por defraudar 700.000 euros a Hacienda, no es más que un jubilado que disfruta de su retiro dorado pero que todavía mantiene en su vieja agenda el teléfono de aquellos empresarios con los que se relacionó durante su azaroso mandato. De hecho, al gerente de Aguas de Valencia no le fue mal con Fabra, ya que en el año 1996, en medio del big bang del pelotazo inmobiliario y en pleno apogeo del régimen fabrista, fundó Fomento Urbano de Castellón (Fucsa), empresa de la que sigue siendo presidente y que se dedica a la gestión del suelo y a la promoción de viviendas en la provincia castellonense. Por lo visto en España el agua se transforma en cemento, y viceversa, con una facilidad pasmosa.

Con todo, el magnetismo de Calabuig parece cautivar no solo a los gobiernos autonómicos y municipales del PP, sino también a los del PSOE. Hasta el mismísimo presidente de la Generalitat Valenciana, Ximo Puig, cuando era alcalde de Morella, tuvo un hueco para la notable familia castellonense. De hecho, hace ya tiempo que Puig puso en manos de Calabuig el suministro de todo el agua potable que consumen sus paisanos morellanos. Hoy Empresa de Aguas y Servicios Públicos de Morella, la compañía que abastece a la localidad castellonense, es una sociedad estable formada por Global Omnium y el Ayuntamiento morellano en una proporción del 90 y el 10 por ciento, respectivamente. Y así, hectolitro a hectolitro, tejiendo buenas relaciones con unos y con otros, es como Calabuig ha alcanzado el estatus de dueño y señor de las aguas, no solo de Valencia, sino también de otras 11 comunidades autónomas españolas que contratan con él en un proceso de expansión que no parece tener límites. Aunque esa es otra historia que merece capítulo aparte.

 

Recordad que en Agosto sólo repartimos los martes 7 y 14.

Hola a tod@s,

El pedido está listo en el portal web www.biosegura.es, a recoger el MARTES 7 de AGOSTO de 2018. Recordad que en Agosto sólo repartimos los martes 7 y 14.

NO OLVIDEIS HACER VUESTROS PEDIDOS, por fin han llegado los productos de temporada, echáis una mano a nuestros agricultores del SPG y también nos ayudáis con el inventario en estos tiempos de escapada generalizada, MIL GRACIAS!

Novedades de AGOSTO:

Estas dos semanas de agosto disponemos de frambuesas, cerezas, higos, melones, sandías varias, higos chumbos, varios tipos de peras, manzanas del terreno, melocotones, ciruelas… todas deliciosas. También hay muchas variedades de tomates tradicionales, acelgas, cebollas y zanahorias tiernas, apio, berenjenas, pimientos, puerros, lechugas, rábanos, calabazas, calabacines, rúcula…

NUESTRO BANCO DE SEMILLAS A REBOSAR

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La Junta Directiva

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Ahogados por la basura marina

https://www.laverdad.es/lospiesenlatierra/noticias/ahogados-basura-marina-20180729005052-ntvo.html

Basura marina acumulada junto a la Torre de Cope (Águilas), en el Parque Regional Cabo Cope-Puntas de Calnegre. europeo / Asociación Ambiente Europeo

La contaminación por plásticos se ha convertido en una pesadilla ambiental: ensucia las playas, mata a la fauna y llega a la cadena alimenticia. El punto más afectado de España es la Marina de Cope

MIGUEL ÁNGEL RUIZ

Empecemos con dos noticias, una mala y otra peor. La primera es que la gran isla de residuos del Pacífico ya tiene tres veces el tamaño de Francia. La segunda es que solo el 15% de los plásticos que arrojamos al mar flotan en la superficie. Después de varias décadas angustiados por el cambio climático, según todos los expertos la mayor amenaza a la que se enfrenta la humanidad, la basura marina se ha convertido en la nueva pesadilla ambiental. A prueba de negacionistas, es una marea global que no admite dudas: es visible donde quiera que vayamos, tiene consecuencias directas sobre la fauna de los océanos y nuestra salud y las cifras son cada vez más escandalosas: todos los años llegan al agua ocho millones de toneladas de plásticos, algo así como 200 kilos cada segundo.

La invasión del plástico también ha generado fotografías difíciles de olvidar, como la de una tortuga boba comiendo una bolsa -para ella una medusa- o la del caballito de mar agarrando un bastoncillo higiénico con la cola. Y la más reciente, hecha por desgracia en la Región y ya un icono de la lucha contra la basura marina: la del cadáver del cachalote encontrado en febrero en Cabo de Palos con 29 kilos de diferentes objetos en el estómago, entre sacos de rafia, redes, cabos e incluso un bidón. Una indigestión mortal.

Y no sabemos qué debe preocuparnos más: si el hecho de que una simple bolsa tarde en degradarse 400 años o que muchos desechos que acaban en el mar se descompongan en microplásticos -porciones de menos de cinco milímetros-, en ocasiones ingeridos por peces que pueden terminar en nuestra mesas. A la plancha y a la hora de la cena.

Un estudio de la Universidad de Deusto revela que el litoral de Águilas y Lorca es la zona del país con más residuos

Todos somos un poco culpables: desde el bañista que abandona sobre la arena una lata vacía y el automovilista que tira una botella de plástico por la ventanilla hasta el fumador que apaga una colilla en cualquier sitio. Porque se estima que el 80% de la basura marina proviene de tierra. Y no hay que irse a un lugar perdido para comprobar cómo estamos plastificando el planeta: España es el segundo país europeo que más plástico arroja al Mediterráneo -126 toneladas cada día- y, atención, el Parque Regional de Cabo Cope-Puntas de Calnegre, en el litoral de Águilas y Lorca, es el punto de mayor concentración de basuras marinas del país: 21,77 residuos por metro lineal de costa, según un estudio reciente de la Universidad de Deusto basado en 249 limpiezas de playas y riberas de ríos realizadas en diferentes puntos del territorio nacional entre 2010 y 2015.

La investigación ha cribado los datos recogidos por miles de voluntarios convocados por la asociación Ambiente Europeo, con sede en Murcia. Durante cinco años se recogieron 47.682 kilos de basuras marinas debidamente caracterizadas. Es decir, cada residuo está registrado en una ficha para identificar su origen y, llegado el momento, trabajar con más eficacia en la solución del problema.

Esta metodología permite saber no solo que la Marina de Cope es la zona cero de la basura marina en España, sino que estos desechos proceden en su mayoría de la intensa actividad agrícola que se desarrolla en el espacio protegido.

Los cultivos de lechugas, tomates y sandías generan una enorme cantidad de residuos que terminan en las playas, arrastrados por el viento o a través de las ramblas. Mallas de invernaderos, tuberías de PVC y polietileno, pinzas de silicona para injertos, cuerdas de nylon, bandejas de poliespán, goteros y válvulas de riego salpican el paisaje de forma bien visible, en una concentración que aumenta conforme nos acercamos al mar. Según el informe ‘Basuras marinas: una exploración de datos obtenidos en limpiezas de playas y riberas en España de 2010 a 2015’, el Parque Regional Cabo Cope-Puntas de Calnegre concentra el 67,3% de este tipo de desechos en la Región de Murcia, que sufre la presencia de una media de 10,37 residuos por metro lineal limpiado. En el lado contrario, la costa más limpia es la del País Vasco, con solo 0,53 residuos por metro.

«Tan sencillo como recoger»

«La situación es insostenible», se lamenta Daniel Rolleri, director de Ambiente Europeo y vicepresidente de la Asociación Española de Basuras Marinas, quien no ve una solución fácil por la «resistencia» del sector agrícola y la «escasa presión» de la Administración: «No se trata de ir contra los agricultores ni de perjudicar a nadie, pero la sociedad no puede pagar sus malas prácticas. Es tan sencillo como recoger y gestionar adecuadamente sus residuos», explica.

El consejero Javier Celdrán apuesta por la divulgación: «Enseñaremos en los colegios los residuos que mataron al cachalote de Cabo de Palos»

¿Alguna solución? «Hay mucho por hacer y por entenderse. Lo ideal es que se pusieran de acuerdo todos los actores implicados: agricultores, administración y empresas que ofrecen tecnologías limpias, como una firma de plástico biodegradable que ya trabaja con éxito con agricultores de Navarra [un procedimiento habitual es labrar sin retirar el plástico de la cosecha anterior, una práctica que termina sellando el suelo]. En la Marina de Cope podría ponerse en marcha un laboratorio de gestión agrícola alternativa y sostenible que se exportara a otros lugares», sugiere.

Los agricultores son conscientes de que deben mejorar la limpieza del entorno de sus cultivos, aunque aseguran que siguen el código de buenas prácticas que les obliga a trasladar sus residuos a un gestor autorizado: «No lo hacemos a propósito, cuando viene una riada el agua lo arrastra todo por la rambla, pero es verdad que a esto hay que darle una solución», admite Pedro Navarro, vicepresidente del sindicato agrario ASAJA en Águilas y pequeño productor en la Marina de Cope. «Igual tenemos que ponernos de acuerdo con el Ayuntamiento para hacer alguna limpieza, lo cierto es que estamos buscando fórmulas para solucionar estos problemas».

Pese al rastro evidente de su actividad en playas y cauces, Pedro Navarro rechaza los calificativos de «insostenible y contaminante» a la agricultura que se practica en esa llanura litoral de más de diez kilómetros de longitud y alega las numerosas auditorías y certificados de calidad que deben pasar los productores para vender en los exigentes mercados europeos.

La memoria de 2017 del Servicio de Limpieza y Mantenimiento de Zonas Verdes también refleja la deficiente conservación del parque: el año pasado se recogieron allí más de 13.000 kilos de desechos en 169 limpiezas. En total, los operarios de la Consejería de Empleo, Universidades, Empresa y Medio Ambiente retiraron casi 142.000 kilos de desperdicios en espacios protegidos de toda la Región en más de 400 batidas. De esta cantidad, 43.636 kilos se recogieron en el litoral, y entre el 70% y el 95% de esta basura marina eran residuos plásticos.

Aunque la Comunidad Autónoma tiene claro que es casi más importante informar y divulgar que limitarse a pasar la escoba. Por eso ha lanzado este verano la campaña ‘Un mar sin nuestros plásticos’, que se apoya en un vídeo del creativo Pablo Almansa en el que personas de diferentes edades se tragan los desechos que habitualmente dejamos tirados en plena naturaleza. Un mensaje directo a la conciencia… y al estómago.

«Todos somos parte de la solución desde nuestra responsabilidad individual», destaca el consejero Javier Celdrán. «Por eso hemos puesto en marcha acciones de divulgación, una de ellas en los centros educativos, el próximo curso, donde llevaremos los paneles de metacrilato en los que exponemos los desechos que mataron al cachalote de Cabo de Palos». «También nos preocupa la alta incidencia de los residuos agrícolas», añade, «tanto en la Región de Murcia como en el conjunto del Levante, y el abandono de aparejos por los pescadores, algo muy peligroso para la vida marina. Hay que trabajar con estos sectores profesionales», advierte Javier Celdrán.

Pescando plástico

Los pescadores ya han elegido formar parte de la solución. Un sector tradicionalmente indolente y generador de basura marina se sumó la semana pasada al proyecto Upcycling the Oceans, promovido por la firma de ropa Ecoalf y el gestor de envases Ecoembes. Los veintitrés arrastreros con base en los puertos de Cartagena, Mazarrón, Águilas y San Pedro del Pinatar depositarán en contenedores ubicados en tierra los objetos que saquen en sus redes, con una previsión de entre 10 y 15 toneladas al año. Los que sirvan para ser reciclados tendrán una segunda vida como chaquetas, bolsos y calzado de la marca de moda fundada en 2012 por el empresario madrileño Javier Goyeneche. 462 barcos de 33 puertos españoles, 2.000 profesionales del mar en total, se dedican ya a pescar plástico convencidos por un ecoemprendedor que ha sido requerido por el gobierno de Tailandia para que le ayude a reducir la presencia de basura marina en sus aguas generando a la vez una industria sostenible.

A los pescadores les afecta especialmente que estemos convirtiendo en un vertedero los océanos: la mayor despensa del planeta, unos ecosistemas que suponen el 95% del espacio disponible para la vida en la Tierra y donde se produce el 70% del oxígeno. Y no solo por la degradación del medio marino, sino porque los microplásticos ya han llegado a la cadena alimenticia a través de especies tan populares en las pescaderías como la merluza, los salmonetes, las bogas y las pintarrojas. Lo confirman dos estudios del Instituto Español de Oceanografía realizados hace un par de años por científicos de sus centros de San Pedro del Pinatar, Galicia y Baleares. «No existen evidencias de efectos negativos en la salud humana, pero sería conveniente estudiarlo», advierte Juan Bellas, uno de los autores de la investigación.

La Asociación de Naturalistas del Sureste (ANSE) trabaja intensamente desde hace años con las basuras marinas. Primero con recogidas en zonas de difícil acceso, como el Rincón de Tiñoso y la ensenada de la Fuente, en Cabo Cope, dos enclaves costeros donde se acumulan los residuos, empujados por los vientos de levante. Envases, fragmentos de plástico de todo tipo y cajas son los objetos más frecuentes, explica a ‘La Verdad’ Pedro García, director de la organización ecologista.

Y más recientemente, caracterizando los residuos flotantes en la Zona de Especial Conservación Valles Submarinos del Escarpe de Mazarrón, una extensión de mar de unas 154.000 hectáreas, entre Cartagena y Águilas, que peinaron durante seis meses a bordo del velero ‘Else’. Durante ese tiempo, y a lo largo de 2.284 kilómetros de navegación, documentaron 1.345 objetos, el 91% de ellos de plástico: sobre todo botellas, cajas de poliestireno y fragmentos de envoltorios. Una campaña de investigación en la que lamenta haber encontrado «más plástico que vida marina».

ANSE se encuentra ahora completando este estudio, en el marco del proyecto Libera, que impulsan Ecoembes y la sociedad científica y conservacionista SEO/BirdLife, con el objetivo de acabar con la ‘basuraleza’ en los espacios naturales.

Terminemos con dos buenas noticias: la primera es que la presencia de bolsas de plástico en las playas se redujo en un 80% durante el periodo 2010-2015. Los expertos de la Universidad de Deusto relacionan este dato con el descenso en su consumo «por el paulatino cobro en los supermercados». «Dado el impacto que ha tenido una sola medida, parece que terminar con las basuras marinas es cuestión de voluntad política y concienciación», concluyen los autores del informe.

La mirada de dos artistas

La segunda es que están surgiendo voces influyentes para convencer a la sociedad de la necesidad de cuidar el medio ambiente. Como la escultora Belén Orta, que recreó el episodio del cachalote reventado por una indigestión de plástico con una escultura que removió conciencias, plantada en pleno centro de Cartagena, en el certamen Mucho Más Mayo. La obra de arte, tan necesaria como sangrienta, todavía puede verse este verano en el Faro de Cabo de Palos. «Le he sacado las tripas a propósito», declaró la creadora cartagenera ante las críticas por el excesivo realismo de su pieza ‘Va llena de plástico’.

La lacra de las basuras marinas también han conmovido a Isabel Muñoz, una de las grandes fotógrafas españolas -dos premios World Press Photo, Medalla de Oro al Mérito en Bellas Artes y Premio Nacional de Fotografía-, que trabaja actualmente en un proyecto de largo recorrido -la serie ‘Agua’- con el que denuncia la plastificación de los mares. Lo inició precisamente en la Marina de Cope y lo ha continuado en Cataluña y Japón. Ya ha expuesto parte de este trabajo, pero sigue entregada a retratar la relación de las personas con el mar. Tanto le preocupó el desastre ecológico que le mostró hace dos años Ambiente Europeo que interrumpió el trabajo que ha marcado un antes y un después en su vida -los retratos de grandes primates- para mojarse por los océanos.

 

La sucia cosecha de Europa. El sufrimiento tras el negocio de frutas y verduras

https://www.ardmediathek.de/tv/Reportage-Dokumentation/Europas-dreckige-Ernte/Das-Erste/Video?bcastId=799280&documentId=53915236

Un documental de la televisión pública en Alemania denuncia la explotación a los inmigrantes en la agricultura española

https://www.eldiario.es/internacional/documental-Alemania-explotacion-agricultura_0_793021006.html

El documental retrata las condiciones de los temporeros sin papeles y critica que las subvenciones europeas a la agricultura no vayan ligadas a mayores controles laborales

Una de las empresas españolas desmiente las acusaciones y anuncia acciones legales contra la cadena televisiva y el sindicato SAT

Carmela Negrete – Berlín

Fotograma del documental La sucia cosecha de Europa. El sufrimiento tras el negocio de frutas y verduras

Un documental de la cadena pública de televisión alemana Das Erste (el primer canal de la ARD) con el título  La sucia cosecha de Europa. El sufrimiento tras el negocio de frutas y verduras  ha generado una polémica en Alemania en torno a las frutas y verduras procedentes de España e Italia que se venden en los supermercados alemanes. Alemania es uno de los principales mercados de los productos agrícolas andaluces y el equipo de televisión se desplazó a Almería para retratar la situación de los inmigrantes sin papeles que trabajan en los invernaderos de la zona.

“Nuestra búsqueda nos conduce a chabolas hechas con chatarra. Es increíble que esto sea Europa. Aquí viven los más pobres de los pobres, personas que trabajan para nosotros”. Su intención es responder a la pregunta: “¿de dónde vienen nuestra fruta y verdura?”.

Mientras muestran imágenes de un poblado chabolista construido con plásticos desechados por los invernaderos, el narrador asegura que  “miles de inmigrantes viven aquí. Las chabolas no tienen agua ni luz y aquí viven también madres con menores”. Se escucha llorar un bebé dentro de una de las barracas. Según datos del Sindicato Andaluz de los Trabajadores aportados al reportaje, serían unas 4,000 personas las que viven en estas condiciones en Almería.

Preguntados en el vídeo a la salida de un supermercado, varios clientes alemanes que han comprado verduras responden que “España está bien, es un país europeo”. Los productos españoles son especialmente baratos en los supermercados alemanes, explican los periodistas. Según su investigación, España exportó a Alemania en 2017 verduras y frutas por un valor de 3.800 millones de euros.

Activistas berlineses apoyan a los inmigrantes

En el vídeo aparece la asociación Interbrigadas de Berlín, que se manifestaba en Almería frente a la empresa Eurosol. Un activista denuncia en el vídeo que la empresa no cumple  la ley, ya que algunos trabajadores no tienen contratos y otros son coaccionados. Eldiario.es se puso en contacto con la empresa, pero no ha recibido respuesta.

Unas 120 personas forman parte de la asociación berlinesa y su trabajo es voluntario y no remunerado. “Dos veces al año vamos a Almería a apoyar el trabajo del sindicato SAT”, explica a eldiario.es un portavoz de la asociación. “Queremos mejorar las condiciones laborales de los temporeros que producen nuestra verdura y reforzar el trabajo del SAT”.

Los activistas trabaron amistad con muchos temporeros y aseguran que se alegran de que a través de la agricultura éstos  tengan un trabajo, “pero las condiciones son muy precarias en muchas empresas, en casi la mitad no se cumple el convenio”. Interbrigadas asegura que todas las empresas no actúan de la misma forma, pero que ellos han sido testigos de que existen muchos casos de incumplimiento de la ley.

En el reportaje se asegura que de los 47 euros al día que recoge el convenio del campo, los temporeros inmigrantes con papeles tan solo reciben unos 35 y los sin papeles poco más de la mitad, unos 25 euros. Los periodistas alemanes se asombran de que no se paguen las horas extra o de que los jefes se nieguen a realizar contratos indefinidos. Y la ropa de seguridad es  inexistente en numerosos casos.

Una de las empresas niega las acusaciones

Trabajar sin ropa protectora mientras se fumiga es algo que un trabajador de la empresa Bio-Sabor supuestamente se vio obligado a hacer durante su trabajo, asegura el documental. La consecuencia de dicha negligencia fue una lesión ocular. El temporero marroquí cuenta todo esto al equipo televisivo mientras van con él a la consulta del médico y pasean por la ciudad. En el vídeo aparece a continuación imágenes de un trabajador fumigando en el exterior de las instalaciones de un invernadero sin ropa de protección.

Por último muestran unos vídeos que los trabajadores grabaron  con el móvil en el interior de un invernadero de una empresa que no se especifica. Sin mascarilla o ropa de protección, una nube tóxica envuelve a los trabajadores mientras rocían los pesticidas. Los periodistas aseguran que “no pocos trabajadores enferman por este motivo”.

eldiario.es se puso en contacto con la empresa mencionada en el documental, Bio-Sol. Su presidente, Francisco Belmonte, remitió una carta al periódico explicando que se sienten “perplejos e indignados con las afirmaciones que se recogen en el documental”. Asegura que el trabajador sigue empleado en su finca y que les parece “injusto e irresponsable decir que en BioSabor no se respeten los derechos de los trabajadores”.

Asimismo recuerda que la empresa emplea a 700 personas entre el campo y el almacén. BioSabor se dedica a la producción orgánica y las imágenes del operario fumigando son una “práctica totalmente prohibida e incompatible”, por lo que observa “mala intención” en la elección de dichos planos  después de nombrar a su empresa. BioSabor ha decidido “reclamar tanto a los responsables de la cadena alemana como al responsable del sindicato José García los perjuicios ocasionados por las falsedades”.

Precios a la baja

El reportaje muestra también las condiciones bajo las cuales las empresas se ven obligadas a vender sus productos. Un agricultor que planta calabacines llamado David Sánchez Olivera explica al público alemán que la imposición de los precios le ha llevado casi a la ruina.

Frente a la cámara muestra unas facturas en las que puede leerse que ha llegado a tener que vender su producto por tres  céntimos el kilo y explica que para poder sobrevivir debería venderlos como mínimo a 60 céntimos. Por 1.600 kilos llegó a cobrar 48 euros. “Y a eso hay que descontarle el 12% de comisión”, dice indignado. “Luego lo ves en el supermercado por dos euros y sientes que te están robando”. Un dumping de precios brutal, dice la narración.

A continuación entrevistan al entonces subdelegado del  Gobierno en Almería, Andrés García Lorca, que asegura que si le presentasen casos de denuncias en empresas concretas, ya se habrían solucionado. “Es una minoría”, dice. “En España hay explotadores igual que en el resto de Europa”. Pregunta a los reporteros si no es “propaganda” lo que se hace al hablar solamente de los inmigrantes sin papeles en Almería y afirma que hay  “controles a un muy alto nivel”. Los periodistas no se quedan contentos con la  respuesta: “¿Controles a muy alto nivel? Según datos oficiales, hay 20 controladores para 17.000 empresas”, responden.

La situación en Italia es peor por la mafia

¿Es España una excepción? Los reporteros aseguran que no y viajan a Calabria y Sicilia. Italia vende más de 2.000 millones de euros en verdura y fruta a Alemania al año, explican. Aquí también van a un poblado de chabolas, pero mucho mayor que los que se han visto en Almería. Allí viven unas 2.500 personas.

Trabajan en el campo, aseguran los reporteros, aunque solamente consiguen hablar con el representante del sindicato y con un joven que tiene una hernia producida por cargar cajas de naranjas. Los temporeros sin papeles aquí reciben de 0,5 a un  euro por caja de naranjas o mandarinas recogidas. Unos 25 euros al día en el caso de los trabajadores más fuertes. Según el convenio italiano, deberían cobrar 50 euros.

También muestran el trabajo de la policía tratando de controlar a las mafias que ejercen tráfico de personas con trabajadores sin papeles. “En Italia los inmigrantes están aún peor que en España”, concluyen los periodistas. Ello se debe a las bandas organizadas que hay alrededor del negocio. Hablan con la fiscal antimafia italiana Marisa Manzini, que explica que el origen de la ‘N drangheta  está en la agricultura donde extorsionan a los empresarios. Asegura que la mafia ocupa terrenos y obliga a sus dueños a venderlos por precios ridículos.

Crítica a las subvenciones europeas

Uno de los puntos centrales del documental es  la crítica a que las subvenciones europeas que reciben los agricultores no estén  acompañadas por controles estrictos que impidan la explotación laboral. A continuación buscan en la base de datos pública de la Unión las empresas que han mencionado en Almería y comprueban que recibieron ayudas para la agricultura a pesar de, supuestamente, no haber mantenido los estándares ni las leyes laborales.

Preguntan a Martin Häusling eurodiputado de los verdes alemanes sobre la posición de la UE.  Asegura que se trata de una forma de “esclavitud moderna”, para añadir  que “ya no vamos a África a explotar a las personas, sino que explotamos a los africanos directamente aquí”.  Una portavoz de la ONG Intermon Oxfam en Alemania responsabiliza a los grandes supermercados alemanes, a quienes exige una nueva política de precios para que los estándares laborales puedan ser implementados en el sur de Europa sin necesidad de recurrir a la explotación.

El documental llegó al informativo de la primera cadena pública, y el más visto del país con el titular Subvenciones agrarias: millones de la Unión Europea para explotadores. El documental fue comentado en varios medios, entre ellos el periódico de mayor difusión, el Bild.