Manifestaciones multitudinarias, concentraciones solidarias y múltiples acciones de desobediencia recorrieron Europa durante la jornada del 14N.

Tomás Muñoz (Redacción Periódico Diagonal)

Lunes 26 de noviembre de 2012.  Número 186BOLONIA. Manifestación de estudiantes durante la huelga general / FOTO:Il Fatto Quotidiano

La jornada de huelga laboral en Portugal fue, junto a la del Estado español, la que tuvo más seguimiento. El Parlamento portugués vivió una nueva jornada de protesta con una multitud en sus puertas. La manifestación acabó con una dura represión, con un balance de siete detenidos y 48 heridos, los únicos de toda la jornada. Así culminaba una huelga en la que el seguimiento fue masivo. Armenio Carlos, secretario general de la Confederación General de Trabajadores Portugueses (CGTP), sindicato convocante, la valoró como “una de las mayores huelgas generales de la historia de Portugal”.

La huelga fue masiva en la industria y se dejó notar en el sector servicios. Pero sobre todo triunfó en el sector de los transportes. Con metros, ferries, trenes de cercanías y autobuses paralizados o en servicios mínimos, la imagen de las principales ciudades lusas fue muy distinta a la de un día normal. Los aeropuertos funcionaron a medio gas. La compañía aérea TAP tuvo que cancelar la mitad de sus vuelos. Los puertos también sintieron los efectos de la huelga, sin entrada o salida de barcos ni movimiento en las lonjas. En los servicios públicos, la participación fue masiva en algunos sectores como la sanidad, la educación o la justicia. Muchas escuelas permanecieron cerradas a lo largo del país y en muchos hospitales tuvieron que ser canceladas consultas y cirugías programadas por falta de médicos y enfermeros. En los tribunales se repitió la misma situación, con falta de funcionarios públicos, que tampoco fueron a trabajar en los servicios de Finanzas y Seguridad Social.

Violencia policial en Italia

En el país transalpino la jornada de huelga estuvo precedida de una importante movilización, dos días antes, en la ciudad de Nápoles. En esa ciudad se celebraba una cumbre italogermana de ministros de Trabajo, y una gran manifestación, que acabó con fuertes disturbios, fue percibida por muchos actores políticos como la apertura de un nuevo periodo de luchas. El paro convocado por el sindicato CGIL abarcaba únicamente el turno principal de la jornada laboral, entre las 8h y las 12h, pero también se paró en otras franjas horarias, según regiones y sectores, secundando convocatorias de sindicatos de base. Pese a que el impacto laboral fue desigual, fueron convocadas manifestaciones en unas 87 ciudades, con una importante presencia de estudiantes, jóvenes precarios y migrantes. En las universidades e institutos fue donde más se hizo notar la huelga, con paros prácticamente absolutos.

Las marchas fueron duramente reprimidas en muchas ciudades. En Roma, una de las cuatro manifestaciones convocadas pretendió entrar a la zona donde están ubicadas las sedes de los ministerios. La policía había advertido que no les iban a dejar pasar, blindando la zona, pero los estudiantes lo intentaron. Con escudos con nombres de libros ilustres pintados (los conocidos como “book-block”), los jóvenes intentaron defenderse de una brutal carga policial que acabó en la capital con 14 encarcelados y decenas de heridos. Los choques también se dieron en ciudades como Milán, Turín, Padua y Bolonia. Durante la jornada se realizaron numerosas ocupaciones: simbólicas, como la invasión de estaciones de trenes, bancos o edificios oficiales, y permanentes, destinadas a liberar espacios para nuevos centros sociales. También se realizaron otras acciones de desobediencia; por ejemplo, en Padua los estudiantes hicieron un “yo no pago” masivo en el restaurante del campus.

El balance represivo de la jornada dejó 70 activistas detenidos, algunos con cargos graves, y al cierre de esta edición todavía permanecen encarcelados al menos 14 jóvenes. La nota desagradable de la jornada fue el comunicado del sindicato convocante, CGIL, que refrendó la actuación de la policía, solidarizándose con ellos, y tachó a las personas golpeadas de “violentos antisistema”.

Grecia: huelga de tres horas

Finalmente Grecia no celebró una huelga general de 48 horas el 14N: la convocatoria se adelantó coincidiendo con la aprobación del ya conocido en Grecia como “tercer memorando”. La jornada de paros en el país heleno abarcaba únicamente tres horas y estaba respaldada principalmente por los sindicatos del sector público. Unas 5.000 personas acudieron a la convocatoria matutina en la céntrica plaza Syntagma de Atenas, frente al Parlamento griego. La cabecera de la marcha estuvo coronada por cuatro banderas gigantes, las de Portugal, Grecia, España e Italia.

Durante las protestas, al menos media docena de edificios públicos fueron ocupados. Estos lugares fueron señalados por los planes del Gobierno de despedir a 25.000 funcionarios de aquí a finales de 2013, pese a que varios ayuntamientos han iniciado una campaña de desobediencia, negándose a enviar una lista de candidatos al despido. Los profesores de todos los niveles educativos pararon para denunciar la rebaja de sus salarios, el anunciado cierre de 2.000 escuelas y los recortes en el presupuesto de Educación. Durante las horas del paro, los hospitales públicos atendieron sólo urgencias y, en el caso de los periodistas, sólo trabajaron los que cubrían las protestas.

Resto de Europa

En Bélgica estaban convocadas huelgas sectoriales en el sector metalúrgico y los transportes en Valonia y huelga general en las regiones de Lieja y Centro. En Bruselas, unas 2.000 personas protestaron ante la sede de la Comisión Europea y las embajadas de Alemania, España, Grecia, Portugal, Irlanda y Chipre. También se realizaron concentraciones y manifestaciones en otras ciudades. En Alemania fueron convocadas manifestaciones en todas las capitales de los ‘Länder’. En Berlín, ante la puerta de Brandeburgo, miles de personas mostraron su solidaridad con las huelgas en el sur.

Hasta 130 manifestaciones se desarrollaron en toda Francia. Cinco centrales sindicales (CGT, CFDT, UNAS, FSU y Solidaires) organizaron una manifestación conjunta en París, la primera desde que François Hollande asumiera el cargo de presidente en mayo. En un manifiesto conjunto, las cinco centrales sindicales francesas expresaron su “firme oposición a estas medidas de austeridad que están hundiendo a Europa en una recesión económica” y que “amenazan el modelo social europeo”. En Polonia, Rumanía, Finlandia y otros países del Este también fueron convocadas manifestaciones.