‘Carne Cruda 2.0’ (06/03/2013) – Aquí huele a azufre

Jorge Fernández Díaz protagoniza el nuevo programa sobre la perviviencia de la especie, ‘El hombre y la hembra’; asistimos a la rueda de prensa de Ana Mato en la ONU y os ofrecemos el curso de evasivas para evasores y otros infractores

Qué he hecho yo para merecer esto

por Javier Gallego  |  8 marzo, 2013

Se levanta a las 6 y media para darle el biberón al bebé. Pero hoy se ha levantado a las 6 porque le ha despertado su llanto. Le saca de la cuna y un hedor inconfundible le avisa de que tiene que cambiarle. Se dirige hacia el baño pensando: “¿A qué huelen las cosas que no huelen?” Se mira en el espejo, con la legaña colgando, los ojos hinchados, y piensa: “Porque yo lo valgo”.

Prepara el biberón, se lo da al niño, llora. El niño. Ella también un poco. Por dentro. Pero no hay tiempo. Se viste. Se desviste. Se vuelve a vestir. No le convence. No se ve bien. El pantalón le marca las caderas. Demasiado anchas. La camiseta le hace demasiado pecho. Demasiado provocativo. Cambia de jersey. Demasiado poco provocativo. No se siente “fina y segura”. No se siente ni de lejos como la chica de la portada de la revista. La ropa no le sienta como a la del cartel de la tienda. No tiene las caderas como estrechas como ella. Ni su cara está tan tersa como la del anuncio, ni tiene photoshop en el armarito del baño… Ni, ni, ni, ni… Piensa: “nosotras sí que somos la generación nini”. Ni paramos, ni descansamos, ni podemos no estar guapas. Ella tiene que ser la chica nueva en la oficina que se llama Farala y tiene que estar divina. Ahora sólo le falta que le venga la regla. Como si la hubiese llamado… Ahí está. Estupendo. Piensa: La regla es mucho mejor con EVAX. Pero no pasa nada: ella es muy segura, muy mujer. Gracias a Ausonia.

Llega tarde al trabajo. Y antes tiene que pasar por la guardería para dejar al niño. Podría llevarlo él, “pero a ti te pilla de camino, cariño”. Sale de casa. En el ascensor, el niño vomita el biberón. Sobre su ropa. Piensa: Te sentirás limpia, te sentirás bien. Vuelta a casa. Vuelta a cambiar al niño: ¿a qué huelen las cosas que no huelen? Vuelta a cambiarse. Repite: “Y se llama Farala y es divina”.

Sale corriendo. Ya no llega tarde. Llega tardísimo. Corre. Corre todo el día: a la guarde, al trabajo, al súper, a la reunión, a casa a comer rápido, a la peluquería para cuidarse ese pelo, esas uñas, que si no se cuida, no se ven bien. Y da aspecto de descuidada. Al jefe, al compañero, al señor de la ventanilla donde hay que pedir un préstamo, al señor de la tienda donde va a comprar unos zapatos nuevos porque los viejos no son modernos, no se parecen a los de Sexo en Nueva York, que son los que se llevan, los que gustan, los que hacen que gustes. Eso es lo que te han dicho. No es que lo creas, es que no tienes más remedio que aceptarlo.

Con esos zapatos en los que no se está cómodo ni tumbado, corre, corre todo el día. Llega sudando a todas partes. Mujerona, el olor a sudor que no te abandona. No importa, no pasa nada. Me siento “muy segura, muy mujer”. Gracias a Ausonia. Sólo se detiene para comer. Pone la tele. Salen un montón de modelazas  vestidas con un escote que te corta la digestión y vestidas para ir a un cotillón. En pleno mes de marzo a la hora de comer. Lo típico. El niño llora. Ella también. Pero ahora por fuera.

Las mujeres no estáis solo discriminadas, estáis incriminadas. Se os hace sentir culpables por no ser más guapas, más esbeltas, mejores amantes, mejores madres, trabajadoras más eficientes, por no complacer a “vuestro hombre”, por no tener las pestañas suficientemente largas, las piernas suficientemente largas ni suficientemente depiladas, ni los brazos suficientemente largos para llegar más lejos. Sois culpables por no tener más brazos para cuidar al niño, mientras le das el biberón al bebé, mientras te depilas, mientras te rizas el pelo, mientras te arreglas las uñas, mientras arreglas la casa, mientras haces la cena, mientras terminas tu trabajo en la oficina, mientras recoges al chaval en el cole, mientras haces la compra,… ¿Por qué las mujeres no tenéis más brazos y más piernas?… y mientras, no te olvides: “hazte mechas”, mientras, mientras, mientras… Y entre mientras y mientras, no tienes un solo mientras para pensar en ti misma. Ni siquiera sabes ya muy bien qué o quién eres tú misma, la madre, la mujer, la empleada, la empleada del hogar, la buenorra del cartel, el pibón de la película, la chavala de la revista. Mientras sólo tienes tiempo de pensar: “Estoy contenta de ser mujer”.

Si yo fuera mujer, no estaría contenta de ser mujer. Estaría hasta los ovarios.

Todos a la cárcel

por Javier Gallego  |  8 marzo, 2013

La corrupción es ya la segunda preocupación de los españoles después del omnipresente paro y los periodistas somos la segunda profesión peor valorada, según el último Barómetro del CIS. Los jueces son la primera. A los políticos creo que ya ni se les considera una ocupación sino una preocupación. Es para preocuparse.

Es muy preocupante que un país enfrentado a una casta política putrefacta, desconfíe precisamente de los dos mecanismos de control del poder de los que dispone: la Justicia y la información. Algo estamos haciendo muy mal los periodistas y los jueces como colectivo. Hay colaboracionistas en nuestras filas. Y en algunos casos, tan culpables como los políticos corruptos y como la banca que aprieta el gatillo de la economía sobre la sien del ciudadano. Deben de ser muy numerosos y estridentes para que la población nos vea a todos, jueces y plumillas, como enemigos en lugar de como neutrales defensores de la verdad.

Necesitamos, más que nunca, devolver el periodismo al ciudadano. Tomemos ejemplo de los ciudadanos que nos están devolviendo el periodismo. Como Cafè Amb Llet. Dos periodistas independientes, sin grandes medios que les amparen, han conseguido destapar una presunta y gigantesca trama corrupta de Convergencia i Uniò en la Sanidad catalana. Muchos de los presuntos implicados han sido imputados. Solo uno de los nombres que aparece en el vídeo, el asesor del presidente Mas, Josep María Via, se ha querellado contra ellos por intromisión en su honor aunque a él no se le acusa de una infracción concreta.

La jueza ha fallado a su favor y ha condenado a la revista a retirar el vídeo y a una multa de 10.000 euros. Mucho para tan pequeño medio gratuito. Más que un fallo parece un error. Pues no os lo perdáis: la jueza ha sido posteriormente condecorada con la Medalla de Honor por el presidente Mas. Los favores se premian. El silencio mayoritario de los grandes medios, y en especial los catalanes, en torno a la revista, también parece un favor que nos hace un flaco favor a los periodistas. Menos mal que los ciudadanos también premian el buen periodismo. Centenares de personas han donado a la revista el dinero suficiente para su defensa y han difundido el vídeo censurado.

También hay jueces que salen en defensa de la Justicia y los ciudadanos. Lo han hecho algunos con los desahucios. Y ayer lo hizo el juez de otro de los grandes escándalos de corrupción catalana, el caso Pallerols. Ha decretado prisión para tres de los condenados de Convergencia Democrática. En una sentencia que habría que enmarcar y colgar del Museo del Prado, el juez afirma que la pena de cárcel debe prevenir conductas similares de quienes ejercen la función pública y más que nunca en un momento en el que “desgraciadamente los casos de corrupción política no son pocos”.

No estamos solos. La resistencia, no puedo llamarla de otra forma, también se mueve. Con periodistas y con jueces como estos es posible que algún día nos encontremos con el café con leche, el cafè amb llet, la noticia de que los han metido a todos en la cárcel.

Programa del 07/03/2013 | ENTREVISTA A ‘CAFÈ AMB LLet’

« La condena no nos frenará, seguiremos denunciando la corrupción »

Condenados por denunciar la corrupción en la sanidad catalana, nos visitan los periodistas de la revista « Cafè amb Llet ». Además, recibimos al percusionista Jorge Pérez y su proyecto Patax y a Stéphane M. Grueso, @fanetin, con su sección Periferia