http://www.zeit.de/2012/29/Banken

Por lo menos un gran banco debe haber manipulado importantes % de interés. ¿Cómo pudo escapárseles esto a los inspectores?

© Oli Scarff/Getty Images

Die Barclays Bank in London

El banco Barclays en Londres

Hay momentos en que el negar algo no tiene ya sentido alguno. Entonces a un caso le sigue el siguiente, y todo deja lugar sólo a una conclusión: Los bancos y sus gremios estatales de control se ven afectados sistemáticamente por la corrupción ideológica y financiera. La prueba más espectacular hasta el momento nos ha llegado de manos del escándalo del Libor: una manipulación del mercado que ha afectado a casi todo los negocios y transacciones, y también a casi todas las personas del mundo.

Por corto espacio de tiempo, justo tras el comienzo de la crisis financiera global, cuando el banco de inversiones Lehman Brothers y la multinacional de seguros AIG quebraron, se podía pensar: ahora no seguirán más expolios y abusos. Los banqueros de Wall Street, en la City de Londres y en Frankfurt estaban cabizbajos. ¡Tenían que recapacitar! Y cuando ellos mismos no lo hicieran, por lo menos las instituciones de control.

Craso error sin embargo. La serie de escándalos no se ha acabado nunca desde entonces. El año pasado fue el comerciante de derivados MF Global, dirigido por el exjefe de Goldman Sachs, quien quebró. Él vació las cuentas de sus clientes hasta nunca jamás, también las de cientos de agricultores, que pretendían asegurar sus cosechas. Entonces llegaron las denuncias de las cajas de pensiones, los fondos de inversión y los seguros, dirigidos contra los bancos fiduciarios BNY Mellon y State Street. La acusación apunta a negocios de cambios de moneda desventajosos y a recorte de impuestos, sistemáticos, en el negocio de divisas. En mayo siguió la historia de Wal de Londres, un comerciante del banco JPMorgan¬Chase, que se apropiado de por lo menos 4 mil millones en productos derivados. Al final serán más bien 9 mil millones.

Y ahora ha salido a la luz que trabajadores de algunos de los bancos que operan internacionalmente han manipulado en % de interés más importante: el Libor. Este es el % de interés al que los bancos se intercambian créditos entre sí a corto plazo. Se calcula a través del envío diario de 18 superbancos a la agencia de noticias Reuters del % de interés al que se prestan dinero. De ello se obtiene un valor medio que constituye el Libor.

Se debe saber que: quien maneja el Libor mueve prácticamente la totalidad del mundo financiero. El Libor es la base de cálculo para el precio de unos 800 billones de dólares en créditos, valores en bolsa y contratos. Afecta a los propietarios de casas, los usuarios de tarjetas de crédito, ahorradores, empresarios y consumidores en los cinco continentes. También para los trabajadores de los bancos, por ejemplo en la sección de derivados, suponen mínimas variaciones del Libor hacia abajo o hacia arriba ganancias y pérdidas millonarias.

En Barclays se podía pedir abiertamente el % óptimo a los colegas que informaban a Reuters. Una manipulación que se convirtió en rutina, negociada abiertamente  en e-mails y en pequeñas anotaciones en las pantallas de los ordenadores. Lo que claramente no importaba a estos banqueros del Barclays: que con ello posiblemente se subían los precios de los alimentos y materias primas de millones de personas.

Las investigaciones se han ampliado mientras tanto. En una docena de bancos se han personado investigadores. Entre ellos también el Deutsche Bank.

Banqueros, inspectores y ministros de economía – ¿Cómo una banda organizada?

Ya no es posible ocultarlo más a nadie: los inspectores de la banca, cuando la cosa se ha puesto dura, han preferido proteger a los bancos que controlarlos. Aún más: el modo de pensar de los banqueros inversores se ha convertido en la predominante entre los inspectores, los banqueros de los bancos centrales y los políticos; horizonte ideológico y jaula ideológica al mismo tiempo. Los banqueros, sobre todo los inversores, se han impuesto personalmente a las instituciones políticas y han hecho intelectualmente dependientes a los dirigentes políticos.

Esto se pudo observar muy pronto tras el shock de la crisis financiera del 2008. Se pensó en aquel entonces que habría procesos judiciales. A los directivos se les pedirían cuentas y quizás se les pondría entre rejas. Los caóticos megabancos se desmontarían. Inmediatamente tras su nombramiento en el 2009 propuso el presidente  Obama idear un plan para ello, lo que ahora sabemos por medio de fuentes internas de la casa blanca.

Sin embargo el nuevo presidente echó marcha atrás, entre cuyos mecenas en la lucha por las elecciones se encontraba Goldman Sachs. En lugar de ello continuó con el rescate de los bancos afectados, cosa que ya había iniciado su predecesor George W. Busch. El ministerio de economía estadounidense calcula una destrucción de patrimonio de 19 billones de dólares, tan sólo en Los Estados Unidos. Sin contar permanecen los puestos de trabajo destruidos, los hogares perdidos, los sueños destrozados.

Por el contrario los bancos, con ayuda de la política, han conseguido casi sin pérdidas salvar su modelo de negocio. Aún más: su visión del mundo continúa siendo la aceptada. El antiguo economista-jefe del Fondo Monetario Internacional, Simon Johnson, lo llama un “golpe silencioso”.

Ha surgido una cultura del caminar juntos, una distancia sana se ha perdido en muchos casos y probablemente todavía mucho más. Peter Henning, un reconocido experto en criminalidad financiera y anteriormente fiscal del ministerio de justicia de los Estados Unidos cree que en el escándalo del Libor puede emplearse el acta Rico. Una ley que se creó para la lucha contra la mafia.

Banqueros, inspectores y ministros de economía – ¿Cómo una banda organizada? Ya no es impensable.

Dado que existe este nivel en el escándalo del Libor. Se encuentra fielmente reflejado en una pequeña nota, escrita por el anterior jefe del banco Barclays, Bob Diamond, tras una conversación telefónica con el banquero-jefe del banco central británico, Paul Tucker en el año de la crisis 2008. Diamond interpretó la llamada como si el representante del gobierno y el banco central –o sea la dirección del país- le dieran a entender que el situaba su % del Libor demasiado alto. Lo que parecía ser una advertencia de que el Barclays no recibiría ningún dinero más en el mercado  financiero. Lo que pondría en peligro al segundo banco del país.

Tucker se defendía el pasado lunes ante una comisión de investigación del parlamento británico radicalmente de la interpretación de Diamond. Ni ha hablado con miembros del gobierno sobre Barclays ni ha hecho presión alguna al Barclays.

Sin embargo los compañeros de trabajo de Diamond interpretaron la cuestión de modo diferente: Barclays comunicó  posteriormente  % del Libor más bajos de los reales. ¿Contaban con que los inspectores cerraran los ojos? Sería por lo menos probable. Diamond tuvo ya anteriormente la experiencia de que los inspectores bancarios taparan pasos equivocados, afirma precisamente su predecesor en el cargo, Martin Taylor. El escribió el lunes pasado en el Financial Times que hace algunos años la sección de inversiones Barclays Capital al negociar con valores en bolsa  rusos sobrepasó todos los límites legales. Esta forma de trabajo no le ha costado al jefe de la sección, Bob Diamond, por ejemplo la cabeza. Todo ello no se hizo público aunque, como escribe Taylor, “los organismos de control tuvieron total conocimiento del caso”.

Traducción Libre

Bancos en los que ya no confía nadie-periódico semanal Die Zeit verano 2012