«La caída de la Monarquía es cuestión de tiempo»

http://www.cadenaser.com/sociedad/audios/carne-cruda-caida-monarquia-cuestion-tiempo/csrcsrpor/20130219csrcsrsoc_5/Aes/

El coronel Amadeo Martínez Inglés, imputado por un delito de injurias a la Corona, visita la carnicería para hablar de sus problemas con la Monarquía y el Partido Popular. Además, os ofrecemos una entrevista acústica con The Godfathers, de gira por España y a punto de sacar nuevo disco. Y, de postre, nuevo episodio de «Compañeros»

La Corona y la Corinna

http://blogs.cadenaser.com/lo-llevamos-crudo/

por Javier Gallego  |  19 febrero, 2013

La Corona y la Corinna, esa es la cuestión. Esa es la cuestión a la que tienen que responder el rey y su yerno después de que esta semana se hayan hecho públicos correos electrónicos que muestran negocios entre el yernísimo y la amiguísima del monarca, que contaban con la aprobación y conocimiento de este último. El rey no solo sabía de los negocios de su yerno sino que presuntamente mediaba para conseguirle un puestazo de asesor en una fundación con un sueldo de 200.000 euros. Parece que el talónmanista no tenía suficiente con las millonadas de dinero público que políticos corruptos le concedían a espuertas para sus empresas sinónimo de lucro. La hipoteca de Pedralbes es cara, ya se sabe.

El que sabe y sabía es el rey. El rey sabía que lo que hacía la empresa de su yerno y su hija no era ejemplar. Lo sabía desde 2005 y no dijo nada, solo les obligó a dejar la empresa sospechosa en 2006. Pero ahora los presuntos correos publicados sugieren que el año siguiente el Borbón usaba su influencia para ayudar a Urdangarín en otros lucrativos proyectos. Presuntamente. Presuntamente, pues, el rey sabía, el rey encubrió, el rey quiso borrar pistas y el rey siguió colaborando en las sombras con los negocios de su yerno que son también los de su hija.

Después salió en televisión como cada Navidad para decirnos que la Justicia perseguirá las conductas “poco ejemplares” de todos por igual. No puede dar lecciones de ética un encubridor que se sabe encubierto por la ley. “La persona del Rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad” dice la Carta Magna de nuestra monarquía constitucional, más monárquica que constitucional en este punto. Es decir, está en nuestro ordenamiento que el rey pueda violarnos y no tenga que rendir cuentas por ello. Ni es democracia ni somos ciudadanos, somos súbditos de un reinado. Un reinado de silencio que ha contado con la complicidad de los medios.

Hasta ahora. Las conductas poco ejemplares de otros miembros de la familia han roto la opacidad. El rey no tendrá que responder ante la Justicia pero sí tiene que responder frente a los ciudadanos por conductas poco ejemplares. Es muy poco ejemplar que el Jefe del Estado oculte conductas poco ejemplares de su familia. Y es muy poco ejemplar que oculte sus cuentas privadas un señor que llegó pobre a este país y se ha convertido en una de las mayores fortunas. Por utilizar los nombres de los barcos en los que ha navegado, el Bribón ha obtenido una cuantiosa Fortuna. Debería explicarnos cómo.

Debería despejar muchas dudas que planean sobre la Monarquía. Algo huele a podrido en Zarzuela, como dirían en Hamlet. Para el príncipe danés, la pregunta era “ser o no ser”. Para el príncipe español el ser o no ser dependerá de que su padre conteste a muchas preguntas. La Corona y la Corinna no es la única cuestión.  Hay muchas otras: Pedralbes y Noós, Diego Torres y Urdangarín, Cristina y García Revenga, elefantes y osos borrachos, Botsuana y Rusia, quién paga mansión del Príncipe y las operaciones estéticas de la Princesa, por qué unos empresarios le financiaron El Fortuna al rey y de dónde salen las otras fortunas, las de toda la familia… Demasiadas preguntas que no desaparecen por mucho que el rey grite ¿Por qué no te callas? Demasiadas preguntas que no se contestan con un simple: “Lo siento, me he equivocado, no lo volveré a hacer”.