MODERNIZACIÓN DE REGADÍOS – UN MAL NEGOCIO PARA LA NATURALEZA Y LA SOCIEDAD

WWF desvela el fracaso millonario de las inversiones para ahorro de agua en el regadío

https://www.wwf.es/?33740/WWF-desvela-el-fracaso-millonario-de

Las obras para ahorrar agua en la agricultura de regadío, las llamadas modernizaciones, no han servido en realidad para reducir el consumo de este escaso recurso, pese a haber recibido miles de millones de euros de fondos públicos con este fin. Así lo revela el informe ‘Un mal negocio para la naturaleza y la sociedad’ presentado hoy por WWF, en el que se recogen las conclusiones de 10 años de trabajo de la organización y el análisis en profundidad de ocho casos de estudio de proyectos representativos. Aunque las administraciones no han evaluado los resultados de las pasadas modernizaciones, ya están planificadas nuevas inversiones con financiación europea. WWF reclama que se realice un seguimiento estricto de los nuevos proyectos, que asegure que realmente se ahorra agua y que esta se destina a mejorar el estado de ríos, acuíferos y humedales, para beneficio del conjunto de la sociedad.

La escasez de agua es un problema recurrente en España, un país mediterráneo donde dos tercios del agua consumida se dedican a fines agrícolas. Con el objetivo declarado de mejorar la eficiencia de la agricultura de regadío para ahorrar agua, desde el año 2000 las administraciones públicas han invertido más de 2.900 millones de euros –cofinanciados con fondos europeos para el desarrollo rural- en las llamadas modernizaciones de regadíos. La modernización de un regadío consiste en medidas como la eliminación de fugas en las conducciones, la sustitución de canales y acequias por tuberías bajo tierra o la sustitución del tradicional riego por gravedad por métodos como la aspersión o el goteo.

WWF ha pedido en muchas ocasiones a las administraciones, sin éxito, los detalles sobre estas actuaciones a las que se han destinado una ingente cantidad de fondos públicos. De hecho, tras quejas de WWF, el Defensor del Pueblo ha calificado esta falta de transparencia e información como “obscurantismo abusivo”. Ante la falta de respuesta, WWF ha elaborado un informe, titulado “Modernización de regadíos: un mal negocio para la naturaleza y la sociedad”, en el que se recogen 10 años de experiencia de la organización, una revisión de la bibliografía científica existente realizada por expertos de la Universidad de Zaragoza y el análisis en profundidad de ocho modernizaciones de las que existen más datos. La conclusión es contundente: estas obras no sólo no han servido para ahorrar agua, el principal argumento esgrimido en muchas modernizaciones, sino que han supuesto un aumento del consumo de este recurso. En concreto, en los 8 casos de estudio el aumento ha sido de entre un 4 y un 42%.

La mayor eficiencia de los sistemas de riego no ha servido para dar más agua a ríos y acuíferos, que en nuestro país se encuentran en general en mal estado y sobreexplotados, sino para intensificar la producción: dobles cosechas, mayor densidad de las plantaciones, aumento de la superficie regada, o el cambio hacia cultivos más rentables pero que consumen más agua (como maíz o cítricos).

Además, al mismo tiempo que ha aumentado la productividad se han disparado los costes para los agricultores, principalmente los energéticos, hasta el punto de que algunas comunidades de regantes están viendo amenazada la viabilidad económica de sus explotaciones tras las modernizaciones.

En su informe, WWF ha identificado siete lecciones aprendidas de las modernizaciones de regadíos, que deberían ser aplicadas por las administraciones para los nuevos proyectos. Este año se aprueban los Programas de Desarrollo Rural de las Comunidades Autónomas, con más de 8.000 millones de financiación hasta el 2020 y también la revisión de los Planes Hidrológicos de Demarcación. En ambos casos las modernizaciones se están planteando como una medida estrella. Sin embargo, WWF alerta de que si no se realizan de otro modo, estas inversiones sólo servirán para beneficiar a unos pocos y no al conjunto de la sociedad y a la naturaleza.

Antes de invertir más fondos públicos en modernizaciones, WWF reclama cambios significativos en estos proyectos para que dejen de ser un mal negocio para la naturaleza y la sociedad: tanto en su planificación, como en su diseño y evaluación. Estas propuestas van en línea con las reclamaciones de la Comisión Europea a España en relación con los nuevos Planes Hidrológicos. “Solo con unos condicionantes y un seguimiento estricto de las modernizaciones podremos asegurar que realmente se ahorra agua y que esta se destina a mejorar el estado de nuestros maltratados ríos, acuíferos y humedales, y a asegurar que siguen aportando a la sociedad agua para beber y otros muchos servicios”, ha concluido Eva Hernández.

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CANALEJAS – HOMENAJE AL RIO SEGURA

‘Canalejas’ es la primera película de un proyecto de filmación en homenaje al río Segura que se estrena públicamente este domingo, 21 de mayo, a las 18:30 horas, en la Filmoteca Regional de Murcia. Dirigido por Joaquín Lisón, el film refleja -a través de personajes y paisajes-, la historia de las aldeas perdidas de Pontones en el Parque Natural Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas de Jaén. La segunda parte de este proyecto se grabará durante este verano en parajes de la Vega Alta y el Valle de Ricote.

Los pozos ilegales nos roban el agua

https://es.greenpeace.org/es/noticias/los-pozos-ilegales-nos-roban-el-agua/?utm_medium=social_network&utm_source=facebook&utm_campaign=Agua&utm_content=pozos&utm_term=ilegales

La mitad del agua bombeada de los acuíferos se extrae al margen de la legalidad. Mientras la Administración responsable de su control no ofrece datos públicos, no es transparente con este asunto, ni tampoco utiliza los mecanismos para atajar el problema desde la raíz.

Sólo conocemos un dato de 2006 y otro del 2017 de manera no oficial, pero el número de pozos ilegales podría ascender a más de un millón. Por ese motivo, hemos realizado una investigación para sacar esto datos de captaciones ilegales a la luz, realizando peticiones de información en portales de transparencia a la Administración e incluso ayuda ciudadana a través de nuestra plataforma de denuncia y filtraciones on line. Nuestro objetivo es saber exactamente el número de pozos ilegales y poner sobre la mesa cómo el robo del agua provoca que mientras uno se quedan sin agua, otros obtienen importantes beneficios económicos infringiendo la Ley.

España ha mantenido una política hídrica basada en satisfacer cualquier demanda de agua, por insostenible que esta sea, a base de infraestructura hidráulicas (embalses, trasvases…). El país cuenta con más de 1.200 embalses, que segmentan la práctica totalidad de los cauces con la graves consecuencias ecológicas. Esto nos sitúa como el quinto país del mundo con mayor número de grandes presas y el primero en número de embalses por habitante y kilómetro cuadrado, con una capacidad de almacenar 55.981 hm3.

Sin embargo, esta ingente capacidad de guardar agua “en superficie” está actualmente en jaque debido al crecimiento desorbitado de la demanda. Es responsable de ello un sistema de regadío sobredimensionado, pero también los usos urbanos e industriales que aumentan año tras año. Se plantea actualmente una crisis en el sistema, que se agravará debido a la disminución de las precipitaciones y la elevación de las temperaturas como pronostica la ciencia a consecuencia del cambio climático. Por el momento dicha situación está impidiendo dar un uso sostenible del agua y mantener nuestros ecosistemas acuáticos en buen estado ecológico. A pesar de las lluvias de las dos últimas semanas que pudiera parecer que el problema está resuelto, sin embargo, la sequía sigue siendo la más severa del siglo.

La semana pasada la Fundación Fomento y Gestión del Agua (FFGA) constituida por expertos hidrogeólogos anunciaba que el volumen total de agua contenido en los acuíferos en España podría ascender a 400.000 hectómetros cúbicos. Unas 7 veces más capacidad que la de los embalses. Pero de la que solo se podría usar de forma sostenible unos 35.000 hm3 el recurso renovable. Aún así no es lícito plantearse el uso de las aguas subterráneas sin saber cuánto se está robando, pues no hay datos reales del número de pozos ilegales en nuestro territorio.

Desgraciadamente la actual situación de desgobierno y falta de control en la extracción de agua subterránea pone en serio peligro auténticas reservas estratégicas de agua. Los únicos datos oficiales que se manejan sobre el tema, datan de 2006. Estos inventarían al menos 510.000 pozos ilegales que extraerían más de 3.570 hm3/año, el consumo equivalente a una población de 58 millones de personas. El propio Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, en 2017 de forma no oficial, elevaba esta cifra a más de 1.000.000 de pozos ilegales, que podrían estar extrayendo al menos 7.000 hm3/año.

Según datos oficiales del Instituto Geológico y Minero de España, actualmente el 44% de las masas de aguas subterráneas está en mal estado cuantitativo y/o químico (sobreexplotados y/o contaminados). Una cifra que, de no controlarse seguirá aumentando y pondrá en serio peligro el abastecimiento humano, y la supervivencia de todos los ecosistemas peninsulares.

Por ello, es imprescindible frenar el crecimiento de las demandas de agua (regadío, industrial y urbana), de forma que se adapten a la reducción de caudales disponibles. Luchar contra el deterioro de las masas de agua (subterráneas y superficiales), y combatir con todas las armas legales la apropiación y sobreexplotación de acuíferos y cauces. Cabe recordar que la extracción ilegal es un delito tipificado en el Código Penal con multas e incluso penas de prisión.

De cara a denunciar atropellos, robos con este recurso del que depende la vida, hemos puesto a disposición de la ciudadanía, la plataforma Fíltrala, una plataforma en la que puedes denunciar de forma anónima y confidencial malas prácticas

Fuente: IGME (Instituto Geológico y Minero de España) / elaboración propia

 

El informe Ríos hormonados saca a la luz la amplia presencia de plaguicidas en los ríos españoles

https://www.ecologistasenaccion.org/article35773.html

  • En 2016 se detectaron 47 sustancias plaguicidas diferentes en los ríos españoles.
  • El 70 % de los pesticidas detectados están prohibidos por su toxicidad y más de la mitad son disruptores endocrinos.
  • Las cuencas hidrográficas más contaminadas son aquellas con una agricultura más intensiva.

El informe ‘Ríos hormonados’, investigación conjunta de Ecologistas en Acción y la organización Pesticide Action Network Europe, muestra la elevada contaminación por plaguicidas que sufren las aguas superficiales de la península ibérica.

El análisis se basa en datos oficiales de los Programas de Vigilancia de la Calidad de las Aguas de 10 Confederaciones Hidrográficas, que en cumplimiento de su obligación legal han proporcionado sus datos de muestreo.

Los análisis evidencian que todas las cuencas contienen plaguicidas tóxicos:
En 2016, se detectaron 47 plaguicidas de los 104 analizados.
26 de los 47 plaguicidas detectados son o se sospecha que son disruptores endocrinos, sustancias que interfieren con el sistema hormonal.
El 70 % de los plaguicidas detectados, como el lindano, el DDT, la atrazina o el endosulfán, fueron prohibidos hace años.
Los plaguicidas más habituales son los insecticidas (45 % del total) y los herbicidas (40 %).

Muchos de los plaguicidas detectados han sido prohibidos por causar cáncer, provocar malformaciones o por afectar a la reproducción de animales silvestres y seres humanos. Además, los sospechosos de ser disruptores endocrinos se deberían prohibir por causar malformaciones, enfermedades del sistema inmune, neurológico y del sistema hormonal.

Las cuencas hidrográficas más contaminadas son aquellas en las que se desarrolla una agricultura más intensiva:

Júcar Es con diferencia la cuenca más contaminada. En 2016 se detectaron 34 de los 57 plaguicidas analizados, 22 de ellos prohibidos y 21 posibles disruptores endocrinos. Varias sustancias, como el DDT, el clorpirifos o el endosulfán, se detectan muy frecuentemente, algunas en concentraciones muy por encima del límite permitido.
Ebro Se detectaron 21 de las 37 sustancias analizadas, 16 son posibles disruptores endocrinos. No está autorizado el uso de 18 de plaguicidas detectados.
País Vasco Se detectaron 17 de las 55 sustancias analizadas de las que 14 pueden ser disruptores endocrinos y 15 no están autorizadas, como el lindano y sus isómeros, las sustancias detectadas con mayor frecuencia.
Tajo Se detectaron 15 de las 17 sustancias analizadas, de las cuales 13 son posibles disruptores endocrinos y 12 están prohibidas.
Miño-Sil Se detectaron 13 de los 58 plaguicidas analizados, de los que 11 pueden ser disruptores endocrinos y cinco tienen prohibido su uso.
Duero Con 12 plaguicidas detectados de los 34 analizados, de los que 10 son o se sospecha que son disruptores endocrinos y ocho están prohibidos, como el herbicida isoproturón, la sustancia detectada en mayor frecuencia y concentración.
Segura Se detectaron nueve de las 57 sustancias analizadas, seis pueden ser disruptores endocrinos y seis no están autorizados.
Guadiana Se detectaron siete de las 27 sustancias analizadas, el uso de seis no está autorizado y otras seis se sabe o se sospecha que son disruptores endocrinos, como el herbicida terbutilazina, detectado muy frecuentemente y en concentraciones muy elevadas.
Galicia Costa Solo se han detectado tres de las 55 sustancias analizadas, entre ellas el insecticida clorpirifos que es disruptor endocrino y dos herbicidas prohibidos.
Cantábrico En 2015 solo se detectaron dos de las 21 sustancias analizadas y en una única muestra en ambos casos. Las dos sustancias están prohibidas y una de ellas, lindano, además es un disruptor endocrino.

El clorpirifos, un insecticida neurotóxico, se ha detectado en ocho de las 10 cuencas analizadas, lo que revela su uso extenso y prolongado. El glifosato, que se ha analizado únicamente en cinco de las cuencas que han proporcionado datos, ha sido detectado en todas las muestras tomadas en la cuenca del Júcar, es la sustancia detectada con mayor frecuencia en la cuenca del Tajo y el segundo plaguicida en uso más detectado en las cuencas internas del País Vasco, lo que muestra el uso extenso del herbicida tóxico.

Los residuos de lindano y sus isómeros se detectan en siete de las 10 cuencas analizadas debido a la mala gestión de los residuos generados durante de la fabricación del insecticida hasta los años 90.

Preocupa la presencia de mezclas de múltiples plaguicidas en una misma cuenca como ocurre en la del Júcar (34 plaguicidas) y la del Ebro (21) porque diversos estudios han mostrado que la exposición a mezclas de plaguicidas disruptores endocrinos puede multiplicar la toxicidad de cada uno de ellos.

España, con un consumo de 78.818 toneladas en 2014, es el país europeo que más plaguicidas utiliza. Este uso masivo resulta en la creciente presencia de residuos de plaguicidas en los alimentos y en el medio ambiente.

Ecologistas en Acción urge a transformar el insostenible sistema agrario actual a un sistema agroecológico. Además, pide al Gobierno español que prohíba el uso de los plaguicidas disruptores endocrinos y que ponga en marcha un plan para reducir el uso de plaguicidas en España un 50 % en los próximos 10 años, al igual que han hecho ya Francia y Dinamarca. También señala la necesidad de actualizar la normativa ambiental al conocimiento científico, ampliar y unificar los programas de vigilancia de plaguicidas en aguas y, por supuesto, hacer cumplir la ley.

Los plaguicidas están diseñados para actuar como tóxicos contra los organismos a los que pretenden combatir, pero también pueden dañar a otros seres vivos.

Muchos plaguicidas han sido prohibidos por causar cáncer, provocar malformaciones o por afectar a la reproducción de animales silvestres y seres humanos. Además, muchosse deberían prohibir por causar malformaciones, enfermedades del sistema inmune, neurológico y del sistema hormonal. Además, la elevada estabilidad de algunos plaguicidas les permite persistir en el medio ambiente y los tejidos vivos, acumulándose a lo largo de la cadena trófica. Son precisamente estas propiedades de toxicidad y estabilidad, las que los convierten en agentes contaminantes nocivos, con elevados costes para la salud y el medio ambiente.

España, con un consumo de 78.818 toneladas en 2014, es el país europeo que más plaguicidas utiliza. Este uso masivo resulta en la creciente presencia de residuos de plaguicidas en los alimentos y en el medio ambiente.

En este informe Ecologistas en Acción ha analizado los datos oficiales de los Programas de Vigilancia de la Calidad de las Aguas llevados a cabo por las 10 Confederaciones Hidrográficas que han respondido a nuestra petición de información sobre la presencia de plaguicidas en las aguas superficiales. Muestra una imagen incompleta (debido a la limitación de los datos) de la presencia de plaguicidas tóxicos en las aguas de los ríos españoles, haciendo hincapié en los plaguicidas capaces de afectar al sistema hormonal de animales y seres humanos, los llamados disruptores endocrinos, que convierten a los ríos españoles en auténticos ríos hormonados.

Evidencias científicas del beneficio de los alimentos ecológicos

https://www.bioecoactual.com/2018/01/31/beneficio-de-los-alimentos-ecologicos/?utm_campaign=evidencias-cientificas-del-beneficio-de-los-alimentos-ecologicos&utm_medium=email&utm_source=acumbamail

La producción de alimentos ecológicos (orgánicos, según la denominación anglosajona) “tiene muchos beneficios documentados y potenciales para la salud humana, y una aplicación más amplia de estos métodos de producción también en la agricultura convencional, por ejemplo, en el manejo integrado de plagas, probablemente beneficie la salud humana”. Esta es la principal y más rotunda conclusión de un estudio científico internacional encabezado por Axel Mie, profesor del departamento de Ciencias Clínicas y Educación del Instituto Karolinska (Suecia) cuyos resultados han sido publicados en la revista Environmental Health (edición del 27 de octubre de 2017).

Los autores de este estudio han revisado más de 200 investigaciones científicas llevadas a cabo en las últimas décadas en todo el mundo en las que se analizaron los alimentos de producción ecológica en comparación con los procedentes de agricultura y ganadería intensiva o tradicional.

Los resultados que se muestran en la mayoría de estos estudios “indican que el consumo de alimentos ecológicos puede reducir el riesgo de enfermedades alérgicas; y de sobrepeso y obesidad”, aunque reconocen que se deberían llevar a cabo más estudios epidemiológicos en humanos para cuantificar estos resultados.

En experimentos con animales, los autores destacan que existen numerosos estudios “que sugieren que el crecimiento y el desarrollo se ven afectados por el tipo de alimentación cuando se comparan los piensos compuestos de manera idéntica a la producción ecológica o convencional”.

La menor utilización de productos químicos (fertilizantes, insecticidas y herbicidas) es uno de los elementos clave en favor de los productos ecológicos, indican los autores de esta revisión de estudios.

Diversos estudios epidemiológicos han mostrado los efectos adversos de ciertos pesticidas en el desarrollo cognitivo de los niños en los niveles actuales de exposición, pero todavía queda por demostrar el efecto concreto de cada uno de estos productos químicos.

Los autores de la nueva revisión científica consideran que los estudios analizados solo muestran pequeñas variaciones en el contenido de nutrientes, en favor de los cultivos ecológicos respecto a los convencionales, “con contenidos moderadamente más altos de compuestos fenólicos en frutas y verduras ecológicas”. Por otra parte, consideran “probable que haya un menor contenido de cadmio en los cultivos de cereales ecológicos”.

La gran ventaja de la producción ecológica ganadera es que no se basa en la administración masiva de antibióticos a los animales

“Los productos lácteos y algunos tipos de carne de producción ecológica tienen un mayor contenido de ácidos grasos omega-3 en comparación con los productos convencionales, aunque esta diferencia probablemente tenga un significado nutricional marginal”, indica el equipo que encabeza Axel Mie. En apartado de la ganadería, los autores de este estudio destacan que la gran ventaja de la producción ecológica es que no se basa en la administración masiva de antibióticos a los animales; una de las causas del grave problema de la resistencia a los antibióticos en humanos.

El estudio que se publica en la revista Environmental Health es una ampliación detallada de una investigación iniciada en 2015 a instancias del Parlamento Europeo y no es la primera recopilación de datos científicos sobre los efectos de la alimentación ecológica.

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El beneficio de los alimentos ecológicos a nivel nutricional y de salud

El 15 de julio de 2014, por ejemplo, la revista British Journal of Nutrition publicó en su edición online un trabajo similar dirigido por expertos de la Universidad de Newcastle (Reino Unido) en el que se revisaban 343 de estos trabajos científicos, el mayor meta-estudio sobre esta materia realizado hasta aquella fecha, como destacaron los autores.

Comparando estas investigaciones se observaba una «clara ventaja» a favor de los expertos y consumidores que consideran que -independientemente del precio de venta- los alimentos de producción ecológica aportan importantes beneficios nutricionales y de salud en comparación con los productos conseguidos con la agricultura tradicional.

El balance sobre diferencias de composición de alimentos llega a la conclusión de que los alimentos de producción ecológica y los alimentos basados en este mismo tipo de productos tienen hasta un 69% más de los principales antioxidantes que los alimentos producidos convencionalmente.

El estudio también muestra niveles significativamente más bajos de metales pesados tóxicos en los cultivos de producción ecológica

Respecto a los antioxidantes, comer frutas, vegetales y cereales de producción ecológica proporcionaría antioxidantes adicionales equivalentes a comer entre una y dos porciones adicionales de frutas y verduras al día, resumía de forma gráfica el metaestudio publicado en 2014. En el apartado de metales contaminantes, destaca que la presencia de cadmio era casi un 50% menor en los cultivos de producción ecológica que en los producidos convencionalmente.

Carlo Leifert, profesor de la Universidad de Newcastle y líder del metaestudio destaca que los datos analizados “demuestran que la elección de los alimentos producidos de acuerdo a los estándares de producción ecológica puede dar lugar a un aumento de la ingesta de antioxidantes nutricionalmente deseables y la reducción de la exposición a metales pesados tóxicos”.

Los datos revisados por los expertos de la Universidad de Newcastle contradecían en parte las cifras presentadas en 2009 por la Agencia de Normas Alimentarias (FSA) del Reino Unido, que indicaban no haber encontrado diferencias sustanciales o beneficios nutricionales importantes en los alimentos orgánicos. En el caso de la FSA, no obstante se revisaron solo 46 publicaciones sobre cultivos, carne y productos lácteos, mientras que los expertos de Newcastle revisaron 343 publicaciones científicas.

Autor: Joaquim Elcacho, periodista especializado en Medio Ambiente y Ciencia
Publicado en Bio Eco Actual Febrero 2018