Regeneration Academy es más que una Academia.

https://www.regeneration-academy.org/

Proporcionamos a los estudiantes, investigadores y profesionales capacitación y orientación para tener un impacto en la tierra. Ayudamos a los agricultores y agronegocios a transformar sus negocios hacia prácticas sostenibles.

Sin embargo, se mueve más allá de eso. En las actividades actuales:

  • Está ubicada en La Junquera; Un ejemplo de una finca tradicional que está totalmente comprometida a convertirse en una finca regenerativa. Las actividades de la Regeneration Academy contribuyen directamente a la mejora de las prácticas en la finca, al utilizar el conocimiento y la innovación en la práctica directa.
  • Reúne diferentes Stakeholders para facilitar el intercambio de conocimiento, prácticas y forjar nuevas alianzas.

Nuestros programas

Para estudiantes

The Regenerative Agriculture Research Program is  a program for students who would like to combine their thesis/internship with an on farm learning opportunity on regenerative agriculture. Apply now for our autumn 2020 program! (Application closes julio 15 2020).

for local highschools and vocational education

Our program Viva el Campo is designed to educate and inspire rural youth to get involved in climate mitigating actions in the areas of regenerative farming and sustainable agribusiness by focusing on sustainable practices related to agriculture and the rural environment.

Para universidades y organizaciones

We offer 1 or multi-day Learning journeys for schools, universities and companies. During the learning journey we offer you the opportunity to join us for a guided walk on the farm and participate in one of our reforestation and conservation projects on the farm.

for rural entrepreneurs

Our Rural Entrepreneurship Course aims to support starting local entrepreneurs in taking the next essential steps in making their regenerative business more viable.

Regeneration Academy está ubicada en la finca ecológica de La Junquera, provincia de Murcia, en el sur de España. 

Durante mucho tiempo, España ha visto sus tierras degradadas debido a que la agricultura intensiva y el pastoreo excesivo han causado una degradación a gran escala. Las prácticas agrícolas convencionales están causando muchos problemas en la región, que ya es una de las regiones más pobres de Europa.

La Junquera es una finca ecológica y un pueblo que se está transformando en un referente de agricultura regenerativa en el sur de España. La finca de 1100 hectáreas de La Junquera y la Regeneration Academy coexisten en simbiosis: la finca facilita la tierra y la infraestructura, mientras que la Regeneration Academy ayuda a la finca a tomar mejores decisiones sobre la restauración del paisaje, la biodiversidad y la viabilidad económica-sostenible.

 

EHKOlektiboa SubES – Profundizando en la agroecología

Profundizando en la agroecología

El gérmen de EHKOlektiboa tiene su origen en 2008, cuando un grupo de personas productoras ecológicas, tanto de Hegoalde como de Iparralde, comienzan un proceso de reflexión para definir las características que debería tener una agricultura ecológica estrechamente ligada al territorio, las personas, la cultura local y a un modo de hacer artesanal. Aceptando como base el Reglamento Europeo de la Producción Ecológica, este colectivo de personas pretendía profundizar en otros aspectos íntimamente relacionados con la alimentación, como son la cultura local o la justicia social. Desde sus inicios, EHKO ha contado con el apoyo de las asociaciones territoriales de agricultura ecológica (Biolur, Bionekazaritza, Lurreko, BLE), de ENEEK y también de la federación de asociaciones de consumo ecológico Ekokontsumo Federazioa.

En 2010 ENEEK y Biharko Lurraren Elkartea (asociación de agricultura ecológica de Iparralde) presentaron conjuntamente un proyecto europeo a los fondos POCTEFA. Esto permitió la contratación de dos dinamizadoras que actuaron como catalizadoras en el proceso de concreción de lo que los y las productoras ecológicas vascas consideran que debe ser la agroecología en Euskal Herria. Así, organizadas en 10 grupos de trabajo, las propias personas productoras han establecido los criterios que deben caracterizar a la producción agroecológica vasca en su orientación vegetal, lechera, panadera, apícola, de ganado de carne…

Desde 2015, además, EHKOlektiboa cuenta con un identificador que utilizan aquellos productores y productoras que se han comprometido con los principios del colectivo (contar con la certificación ecológica, y asumir los compromisos sociales de EHKO). A octubre de 2016, son 54 las fincas de Araba, Bizkaia, Gipuzkoa, Lapurdi, Nafarroa, Nafarroa Beherea y Zuberoa que cuentan con el identificador EHKO.

Puedes consultar el listado de productoras adheridas a EHKO aquí.

 

Ultimátum a España por contaminar con nitratos las aguas subterráneas

https://www.lavanguardia.com/vida/20200704/482070504347/ultimatum-a-espana-por-contaminar-con-nitratos-las-aguas-subterraneas.html

La UE juzga insuficientes las áreas delimitadas y los controles en Catalunya

Fertilización de campos agrícolas con residuos ganaderos (Llibert Teixidó)

Antonio Cerrillo, Barcelona

La Comisión Europea (CE) ha dado un ultimátum a España para que afronte, de una vez por todas, la contaminación de las reservas de agua subterráneas por nitratos, residuos de origen ganadero producidos especialmente por la industria agroalimentaria. La mala aplicación de estos desechos (purines), usados como fertilizantes en los campos, o su vertido indiscriminado provoca que se infiltren en el terreno y contaminen las aguas subterráneas. El resultado es un aumento constante de las zonas afectadas en Catalunya y en otras comunidades.

La Comisión ha emitido un dictamen motivado en el que se recogen los incumplimientos en que incurre la práctica totalidad de comunidades en relación a la directiva de nitratos, que exige a los estados designar o actualizar las zonas afectadas, hacer un seguimiento de los puntos de control y aplicar programas de acción (revisados cada cuatro años) para combatir el problema.

Una orden ampliará a más de 400 municipios catalanes las zonas afectadas que deben ser protegidas

La CE ha dado un plazo de tres meses a España para adoptar las medidas necesarias para subsanar las deficiencias detectadas. Y, en caso de no obtener una respuesta favorable, puede remitir el asunto al Tribunal de Justicia de la Unión Europea. La Comisión ya remitió una carta de emplazamiento en noviembre del 2018 como primer paso en el procedimiento de infracción abierto. Y su conclusión es que, a pesar de haber detectado algunos avances, éstos no son suficientes. Por eso reclama al Gobierno español que envíe información con todos los elementos de los programas de acción contra los nitratos y que se adopten “medidas adicionales o acciones reforzadas” para alcanzar los objetivos que marca la directiva.

En Catalunya, el dictamen motiva detecta dos fallos: una insuficiente designación de zonas vulnerables (suelos contaminados) y carencias en el seguimiento histórico y de trazabilidad de los datos que arrojan los puntos de medición, lo que impide un correcto control a lo largo del tiempo. Fuentes de la Agència Catalana de l‘Aigua (ACA) indicaron que en breve se aprobará la orden conjunta (de Territori i Sostenibilitat y Agricultura), que ampliará las zonas contaminadas (vulnerables), de forma que más de 400 municipios catalanes estarán afectados por las medidas de protección. “Y creemos que podemos convencer a la CE de que nuestra red de control sí es correcta”, añadieron.

El Govern (Presidència) aprobó en julio del 2019 un decreto con normas para el buen manejo de los residuos ganadero como fertilizantes y un programa de actuación para las zonas contaminadas por nitratos. “Esperamos que esta vez las medidas sí sean eficaces; aunque la contaminación tiene mucha inercia”, señalan fuentes del ACA. El decreto establece que no habrá nuevas explotaciones de cerdos o ampliaciones en las zonas contaminadas, pero incluye diversas excepciones (en los casos en que el ganadero tenga tierras propias para dejar los purines, si los entrega a un gestor, si los lleva fuera de Catalunya…). “Se han puesto condiciones estrictas y no todo el mundo las puede cumplir, porque no hay tierras suficientes (para aplicar los purines); hemos rechazado solicitudes”, resalta Elisenda Gillaumes, directora general de Agricultura i Ramdria. Guillaumes dice que 65 municipios están bajo un muy estricto régimen “de moratoria” de dos años que puede ser prorrogada dos años más si no hay resultados.

El dictamen de la UE desvela que casi todas las comunidades (excepto Cantabria y Asturias) presentan incumplimientos de la directiva. Algunas ni siquiera han designado las zonas vulnerables aunque la directiva es del año 1991.

 

¡Vivan las malas hierbas!

https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/murcia-covid-19-naturaleza-noticia_132_6064088.html

  • “Debemos aprender de esta nueva situación, no para acelerar la maquinaria del crecimiento económico basada en la explotación de la naturaleza y de las personas sino para, como dice Jorge Riechmann, activar el ‘freno de emergencia’ para vivir en armonía con el planeta”

“Las malas hierbas no suelen despertar nuestra atención” J. A.

Rafael Cordón Aranda

Inmediatamente después del confinamiento que sucedió a la expansión de la pandemia y cuando nuestro estado de ánimo nos permitió mirar y escuchar más allá de los mensajes sobre la angustiosa situación nos fuimos dando cuenta de que por momentos el silencio iba ganando el pulso al ruido, que los vehículos apenas ocupaban las calzadas, y que, eso intuíamos y nos decían, la calidad del aire era mucho mejor. Esos contaminantes que no se ven pero que sí que están, el ozono a nivel de superficie, los óxidos de nitrógenos o las PM10 disminuyeron en cuanto los transportes y la actividad industrial se fue apagando.

También la vegetación espontánea, esas plantas que crecen casi en cualquier sitio, se extendió durante estos meses por las lluvias que han estado cayendo y porque se han dejado de pisar y de quitar. No estorbaban a nadie porque casi nada y a casi nadie les molestaba: apenas paseaban los peatones, cualquier actividad al aire libre fue desapareciendo, y poco a poco esos seres vivos —que lo son aunque se suele reservar esa categoría a los animales—, a los que apenas se hace caso, se fueron abriendo paso. Descampados, zonas de tierra de los parques y jardines, arcenes de carreteras y carriles, solares, muros, tejados, rotondas, vías verdes, meandros/sotos del río Segura, y hasta en los huecos entre adoquines de algunas aceras brotan hierbas. Cualquier lugar es bueno si contiene algo de tierra y de humedad.

Así, casi de repente, esa ceguera colectiva vegetal, esa incapacidad para reconocer las plantas comunes que nos rodean en nuestros andares cotidianos, se convirtió en una presencia más patente cuando por fin la actividad humana se fue normalizando: los huertos a los que no se había podido ir estaban llenos de hierbas bien altas, en los arcenes de los carriles una variedad de ellas competían por ocupar espacios, los alcorques del arbolado, cuando son de tierra, tenían más vegetación —y también más basura—.

Algunas veces, cuando están en floración, nos podrá atraer su colorido; claro, que si nuestro imaginario son esos ramos de flores de diseño casi artificial seguramente apenas las miraremos. Lo más probable es que no despierten nuestra atención; si fueran gorriones con su corto canto repetitivo, una merla atrevida que silba, un sonido agudo que emite un pequeño verdecillo o incluso las escandalosas cotorras quizás nos detendríamos un momento, pero esas ‘malas hierbas’ como son llamadas por los ayuntamientos, esos matojos, hierbajos, maleza, como se señala despectivamente a las plantas no deseadas, también aportan diversidad biológica, absorben CO2 y producen O2, favorecen a los insectos polinizadores, tan necesarios, son alimento de aves y, con un control y cuidado mínimo proporcionan belleza a nuestros municipios.

Pero casi todos los ayuntamientos buscan la manera más fácil de halagar a quienes creen les votarán y no hay nada como seguir las inercias de aquello que se ha hecho siempre y no ha producido un gran rechazo. Cada año en primavera la concejalía correspondiente, en el caso de Murcia la de Movilidad Sostenible y Juventud con el Servicio de Limpieza y Recogida de Residuos y Ferrovial Servicios baña los barrios y pedanías con miles de litros —en este año 27.000 según informan— de un herbicida (Cosmic XL) cuya sustancia activa es el glifosato y que hasta el día 16 de mayo se vertió sobre 300.000 metros lineales —por no decir 300 km, que una cifra con más ceros, piensan, impresiona más a los lectores; aunque esto no es nada con el dato sobre el número de semillas del Plan de Resiembra 2019-2020: “Permitirá la plantación [sic] de 39 millones de semillas en distintas zonas verdes de Murcia y pedanías”, que queda más impactante que si se dice que se va a usar una bolsa de 10 kg —.

A pesar de que en años anteriores se aprobaron mociones en diversos ayuntamientos y en la Asamblea Regional en las que se proponía dejar de usar plaguicidas y herbicidas de origen sintético, como en el caso del glifosato. A pesar de que en el año 2017 se celebró en Murcia la I Jornada de Alternativas a los Herbicidas en Espacios Públicos, en la que se mostró la posibilidad práctica de un tratamiento de los espacios públicos libres en los que la vegetación espontánea no sea necesariamente eliminada —y en el caso de que lo fuera se usen métodos no tóxicos— y donde aumentar la biodiversidad y la participación ciudadana deben ser objetivos principales, poco se ha avanzado.

Esas plantas que molestan, o por lo menos olvidadas y menospreciadas, no tienen un lugar reconocido en las ciudades, no se tiene en cuenta que tienen las mismas cualidades por las que tanto se valoran a las demás, ahora que hay más conciencia de que la contaminación es un mal abrumador; y la sociedad y los ayuntamientos deben de tenerlas en consideración. En primer lugar, es necesario cambiar la visión negativa que se tiene de ellas cambiando la denominación de malas hierbas por otras que señalen sus funciones positivas, como por ejemplo, flora urbana o hierbas silvestres.

También hay que darlas a conocer y nos sorprenderíamos de la variedad de especies, de cómo varían a lo largo del año, de sus utilidades o de las funciones ecológicas que tienen. Pero ni siquiera la Ordenanza Municipal de Áreas Verdes y Arbolado Viario del municipio de Murcia las nombra ni hay un estudio sobre ellas, ni un inventario. Nada. No existen más que para eliminarlas.

Los espacios urbanizados, las ciudades, son también ecosistemas con funciones ambientales que en el caso de parques y jardines son más notables pero que también tienen esa vegetación difusa y repartida en mayor o menor densidad por todos los espacios. Por eso, debería de cambiar la consideración de esas plantas solamente como un problema de limpieza urbana y tratarse desde los servicios de parques y jardines y de medio ambiente con una visión integral, de manera que se tuviera en cuenta los beneficios para la ciudad. Así, su eliminación sería solo en aquellos casos en los que la vegetación moleste, por ejemplo, cuando las señales de tráfico quedan ocultas, o en arcenes y cunetas cuando dificultan la visibilidad de los vehículos o el paso de los viandantes usándose desbrozadoras u otras formas que no supongan el uso de herbicidas tóxicos. En las demás ocasiones la mayor parte de ellas se marchitarán naturalmente con el calor del verano o por el pisado de peatones y vehículos. Para volver a aparecer. Es el ciclo de la vida.

Nos han acostumbrado a una jardinería espectáculo donde en espacios concretos del centro de las ciudades, de las zonas más transitadas se ocupan con miles de plantas en flor formando geometrías de colores vistosos, con un consumo de agua elevado y que al poco tiempo hay que sustituir porque tienen fecha de caducidad. Con jardines geométricos y con demasiados espacios pavimentados donde las plantas son de mírame y no me toques. Y se le da la espalda a conectar las zonas verdes entre sí y con la naturaleza que rodea la ciudad por medio de esa vegetación que serpentea por calles, caminos, sendas verdes y espacios naturalizados. La sostenibilidad ambiental se demuestra con hechos y no llenando documentos informativos municipales con la consabida jerga tan bien aprendida del glosario medioambiental.

Y es que los ciudadanos debemos ser protagonistas también de los cambios que queremos para nuestros municipios, no solo de recibir información sesgada y de autobombo de la concejalía correspondiente ni de informar al ayuntamiento de incidencias puntuales. Sin embargo, las grandes cuestiones —también las pequeñas— se blindan ante la ciudadanía en los despachos y con contactos discretos con las empresas privadas adjudicatarias. ¿No sería conveniente que los vecinos y vecinas pudiésemos participar directamente, por ejemplo, sobre la conveniencia o no de remunicipalizar servicios públicos como los que se encargan de los espacios verdes y de la limpieza urbana, sobre el uso de plaguicidas y herbicidas tóxicos o la participación en el diseño y mantenimiento de las zonas verdes?

La pandemia ha puesto en cuestión las estructuras comunitarias y económicas del sistema y ha descubierto su fragilidad. Se han reforzado los lazos sociales, se ha comprobado que el apaciguamiento de la actividad económica da un respiro al planeta, que el ‘progreso’ al que nos lleva el sistema económico es suicida y que podemos y debemos aprender de esta nueva situación, no para volver a la situación anterior, no para acelerar la maquinaria del crecimiento económico basada en la explotación de la naturaleza y de las personas sino para, como dice Jorge Riechmann activar de una vez el ‘freno de emergencia’ para vivir en armonía con el planeta.