Una macrogranja porcina proyectada por El Pozo en Puebla de Don Fadrique amenaza el suministro de agua en la zona, denuncia Ecologistas en Acción

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La organización ha presentado alegaciones por daños ambientales a la población y al cordero segureño.

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Granja porcina de producción intensiva.

Una macrogranja de cerdos proyectada por Cefusa-El Pozo “amenaza el abastecimiento de agua, la salubridad y un futuro sostenible en el altiplano granadino”, denuncia Ecologistas en Acción. Según la organización ambiental, el proyecto prevé 2.568 cerdas de reposición, 18.000 cerdas reproductoras y 120 verracos para una producción de 549.000 lechones al año.

Ecologistas en Acción está a la espera de respuesta a las alegaciones presentadas al proyecto, antes que se produzca la aprobación definitiva por parte de la Junta de Andalucía. Entre las provincias de Granada y Almería, el complejo contará con seis núcleos de producción y ocupará casi mil hectáreas de extensión entre La Puebla de Don Fadrique y María.

Conoce las alegaciones presentadas por Ecologistas en Acción: alegaciones

Según Ecologistas en Acción, la empresa intenta aprovechar la precaria situación económico-social de la zona para ganarse la aprobación de la población local con la promesa de puestos de trabajo, que serían “escasos y mal pagados, como ocurre en provincias como Guadalajara y Albacete, donde la población se ha puesto en contra de estas instalaciones, ya que los inconvenientes superan, con creces, a los escasos beneficios que supondrían los pocos empleos” en esas condiciones, explica.

“Maltrato animal”

Este tipo de empresas “llevan aparejadas el maltrato de los animales, que están encerrados toda su vida, los lechones son engordados a toda prisa a base de suplementos alimenticios y antibióticos y las cerdas son sometidas a ritmos acelerados de reproducción, procedimientos bastante alejados de lo que se supone es el bienestar animal y que afectará a la calidad de los productos que vamos a consumir”, continúa Ecologistas en Acción en un comunicado.

Las instalaciones, según la entidad ecologista, consumirán más de 150.000 metros cúbicos de agua al año en una zona deficitaria y podría afectar al abastecimiento de pueblos cercanos, como Topares o Las Cañadas de Cañepla. “La producción de purines es enorme, casi 150.000 metros cúbicos al año, que se esparcirán sobre las 900 hectáresas de la finca. El vertido, año tras año sobre el terreno, superará los límites establecidos por la legislación, que establece 210 kg de nitrógeno por hectárea al año, ya que alcanzará casi los 400 kg”, augura Ecologistas en Acción.

Perjuicios ambientales y a la población

La organización continúa con sus críticas: “Esta sobresaturación en nitrógeno puede llegar por escorrentía a lugares, dentro y fuera de la finca, que sean permeables y pasen a los acuíferos de los que se abastecen las poblaciones. Estos arrastres podrían llevar la contaminación a Los Llanos de la Puebla, y poner en peligro los abastecimientos de Huéscar, La Puebla de D. Fadrique y Almaciles. De hecho el abastecimiento a Topares se encuentra en el límite de contaminación por nitratos. El zinc y, sobre todo, el cobre, presentan un serio peligro como consecuencia del creciente incremento de sus dosificaciones en los piensos compuestos. El peligro más grave es el generado por altos niveles de cobre. Este puede producir fitotoxicidad e intoxicaciones en los rumiantes, particularmente en el ganado ovino, que consumen plantas criadas en estos suelos contaminados”, explica el grupo ecologista.

Los daños por cobre en las ovejas están contrastados, dice, y podrían suponer unas pérdidas enormes a la economía local basada en la cría del cordero segureño. La zona donde se van a esparcir los purines está catalogada por la Junta de Andalucía como ZIAE (Zona de Importancia para las Aves Esteparias) Nº 19 denominada Cañadas-Los Llanos. Allí se encuentran especies como la ganga ortega, especie catalogada como en peligro de extinción y tres especies de aves esteparias consideradas como vulnerables a la extinción, como el aguilucho cenizo, el sisón común y el alcaraván común, afirma Ecologistas en Acción.

“La solución que aporta la empresa, y aceptada por la Junta, es que se van a ver favorecidas estas aves, ya que aprovecharán los restos del pienso para el ganado y además se les van a crear unas charquitas para que beban agua. De la contaminación de todo su hábitat no dicen nada”.

Olores e insectos

Según la organización ambiental, unas instalaciones de este tipo producirán olores molestos que, dependiendo de la intensidad y dirección del viento, puede causar molestias a las poblaciones vecinas. Además, se asume que van a proliferar insectos molestos que harán que la instalación ganadera pueda aumentar el riesgo de aparición de enfermedades en el ganado y las personas, a pesar de los planes específicos que presenta la empresa para combatirlos. Estos inconvenientes, olores e insectos, influirán muy negativamente al desarrollo del turismo rural, estima.

Por último, va a haber una afección al paisaje, “un paisaje de singular belleza que se ha conservado prácticamente sin modificaciones relevantes” según palabras de la propia Junta de Andalucía. Esto es así porque el POTA (Plan de Ordenación del Territorio de Andalucía) califica esta zona como altiplanicies orientales y las estrategias de desarrollo territorial, para estas zonas, incluye la consolidación de las mismas y la mejora de los niveles de calidad de vida de la población rural, favoreciendo el desarrollo de las áreas rurales de forma compatible con la preservación y puesta en valor de sus recursos naturales, culturales y paisajísticos.

Apuesta por la ganadería extensiva

Frente a este modelo industrial de producción masiva de carne que empieza a estar cuestionado en nuestro entorno por múltiples razones, incluidas las éticas, desde Ecologistas en Acción “hacemos una apuesta por la ganadería extensiva, combinada con la recuperación de la flora y la fauna autóctonas, incorporando conocimientos y complejidad al territorio y a los procesos productivos, con denominaciones de origen y marcas de calidad ligadas a la zona”.

“Deben ser los lugareños los que sean los protagonistas de crear su empleo y generar riqueza en su tierra, que deben ser apoyados por las administraciones, y las universidades deberían poner sus conocimientos al servicio de la gente para generar ese empleo y esa riqueza, pues de otras manera será el expolio definitivo de lo poco que va quedando en nuestros campos: sus paisajes, su flora, su fauna …., y sus aguas”, afirma Ecologistas en Acción.

Y termina: “Si por el contrario, se continúa apostando por el actual modelo, a los ya muchos problemas que tiene nuestro mundo rural se le sumarán la contaminación, los malos olores, y el cuestionamiento social de un modelo que ya ha demostrado sobradamente su insostenibilidad social y ambiental”.

Rencontre avec Jérémie Viel, producteur de semences de Kokopelli

Jérémie et Marie, installés dans leur ferme, à quelques pas de la maison de Kokopelli, entament une reconversion dans le domaine de la semence libre et reproductible. Spécialisés jusqu’alors dans l’élevage de poules, la proposition de cultiver des variétés potagères, médicinales et aromatiques leur a paru très intéressante ! Dès lors, de nouveaux outils prennent place dans leur quotidien et de nombreuses connaissances s’ajoutent à leur arc ! Aujourd’hui, c’est avec joie qu’ils préparent leurs semis pour leur quatrième saison en tant que producteurs de l’Association Kokopelli. Bon visionnage et bon jardinage ! www.kokopelli-semences.fr

«Los niños necesitan pasar tiempo al aire libre y sin los mayores»

https://www.diariovasco.com/gipuzkoa/francesco-tonucci-psicopedagogo-20180709004254-ntvo.html?fbclid=IwAR2INcqi9lysbmuX7oHi24E8jWEndRY1UHc9WhUYcx-KC78oaobfcoDk57A

El psicopedagogo Tonucci, en una visita reciente a San Sebastián. / MICHELENA

Francesco Tonucci, psicopedagogo

Tonucci defiende la autonomía de los más pequeños y recuerda que «tienen más capacidades de las que pensamos los adultos»

Francesco Tonucci es un psicopedagogo italiano reconocido internacionalmente por su mensaje sobre el excesivo proteccionismo de los padres en el desarrollo de los hijos. A sus 78 años, y siendo padre de tres hijos, ha conseguido que miles de niños en el mundo vayan solos al colegio. Recientemente, fue invitado a un debate en el colegio Summa Aldapeta de San Sebastián, en el que trasladó su tesis.

¿Por qué los padres tienen miedo y sobreprotegen a sus hijos?

– No hay una respuesta clara. Hace 30 años era todo diferente. Es importante saber que las ciudades de hoy no son más peligrosas que las de antes, es más, los datos dicen lo contrario. Están disminuyendo los delitos y los accidentes de tráfico pero sin embargo el miedo está creciendo. Esto es algo preocupante. Gran culpa de ello la tienen los medios de comunicación, ya que dedican mucha atención morbosa a lo peor que va ocurriendo en la sociedad. Por ejemplo, un infanticidio puede ser noticia de primera por muchísimo tiempo. Cuando un padre ve eso piensa que a su hijo le va a pasar lo mismo.

Usted defiende que los niños salgan solos a la calle, ¿por qué?

– Creo que la calle es peligrosa porque no hay niños en ella. Los niños tienen el poder y la capacidad de hacer segura la calle, ya que su presencia obliga a los adultos a tener más cuidado. Son la seguridad más barata y sencilla. También deberían de poner de su parte los medios de comunicación para que la sociedad vea que nuestras ciudades no se merecen el miedo que les tenemos.

¿Pero en grandes ciudades no le parece normal ese temor? ¿Hay una excesiva desconfianza?

– La idea de que tenemos hijos tontos está muy difundida y es una gran mentira. Los niños y niñas tienen más capacidades de las que pensamos. Son capaces de muchas cosas, nuestro problema es que evaluamos su comportamiento cuando están con nosotros, y ahí si que se comportan como tontos porque la manera que utilizamos los adultos es totalmente distinta y contradictoria. Nosotros salimos para llegar y lo importante es que no ocurra nada en el recorrido para que no se rompa nuestro equilibrio. A los niños, sin embargo, lo que les interesa es el recorrido en sí. Recoger una hoja, pararse, hacer alguna tontería, es decir, perder tiempo. Por ello, cuando están solos es cuando mejor se comportan.

Asegura que el lugar más peligroso para un niño es su casa.

– No es algo que me haya inventado, las estadísticas lo dicen. Los médicos aseguran que las principales causas de ingresos de niños en hospitales son o accidentes domésticos o accidentes de coche. Los niños pasan mucho tiempo en casa y se aburren, por lo que tienden a hacer trastadas o a juguetear con cosas que no deberían. Aburrirse es una experiencia positiva solo si se da fuera de casa y con la posibilidad de hacer amigos.

¿Cómo influyen las nuevas tecnologías en los niños?

– Cada edad tiene sus necesidades. Creo que hasta los diez años aproximadamente deberían vivir la realidad real y no la virtual. Hay que tocarse, pelearse… me da miedo la idea de que un padre piense que su hijo no necesita salir de casa para encontrarse con sus amigos porque pueden verse por Skype. No es lo mismo. Siempre aconsejo que los móviles y las tablets lleguen a manos de los niños más tarde, incluso a nivel educativo. No creo que el problema de la educación escolar se resuelva el día que todos utilicen tablets y pizarras electrónicas. Me preocupa esta manera de pensar, detrás de todo esto solo hay intereses comerciales. En mi opinión, dejaría la tecnología en manos del maestro, si creen que es necesario, adelante.

«Los niños tienen el poder de hacer la calle segura, ya que su presencia obliga a los adultos a tener cuidado»

¿Son mejores los padres de ahora o los de hace 30 años?

– Lo bueno de ahora es que hay más sensibilidad educativa y participación por parte de los hombres, que hace años estaban ausentes de la educación de los hijos. El hecho de que muchos hombres participen en las labores del hogar ya es un elemento educativo importante. Tanto los hijos como las hijas tienen modelos mucho más equilibrados.

¿Qué le hizo interesarse por la educación?

– No lo sé. Estas cosas muchas veces surgen, uno no programa todo lo que le sucede en la vida. Cuando yo entré en el Consejo Nacional de Educación, del cual soy investigador y asociado, me involucré en un grupo que trabajaba en educación.

¿Qué requisitos tiene que cumplir un buen colegio?

– El papel de una escuela es aprobar a sus alumnos, no porque estos sean buenos, sino porque son buenos los maestros que están en ella. Tienen que ser capaces de que cada alumno consiga realizar sus capacidades.

¿Qué opina de los deberes?

– Soy un gran enemigo de los deberes ya que nunca consiguen los resultados previstos, todo lo contrario. Me da mucha pena lo que veo en las escuelas. Creen que hay que mandarles deberes a los niños porque lo necesitan, pero no es así. Hay niños que no tienen una familia capaz de ayudarles. Según las estadísticas, los que tienen dificultades escolares son los que llegan de familias más débiles culturalmente o económicamente hablando. Es una gran injusticia social pero es así. Con lo cual estos niños van a casa y se encuentran con unos padres que saben menos que ellos.

¿Cómo evitaría que un niño se aburra en el colegio?

– Haciéndolo interesante. El aburrimiento es una denuncia de cómo la escuela no es lo que debe ser. Hay que salir de ello a toda costa. Un colegio donde los niños se aburren es una escuela mal hecha. Hay que pensar que es un lugar donde los niños pasan mucho tiempo de sus vidas y si se aburren no lograrán aprender nunca. Se debería dar una vuelta a todo. La escuela no puede ser un lugar donde los niños se adapten y debería reconocer las capacidades de cada uno. Y esto lo dice la Constitución, que es la que manda en un estado democrático.

«Hace 30 años los hombres estaban ausentes de la educación de los hijos, ahora es más equilibrado»

¿A qué deberían prestar más atención los padres en el desarrollo de sus hijos?

– Lo que pido a los padres es que les den más libertad a sus hijos y que al salir de clase no dediquen todo su tiempo a realizar actividades extraescolares, que casi siempre son deseos de adultos y poco interesantes para los más pequeños. Solo hay que ver la de veces que cambian de deporte los niños año tras año, eso significa que estamos totalmente equivocados. Ellos tienen derecho al descanso, al tiempo libre y al juego, pero hoy en día ese tiempo libre ha desaparecido de sus vidas. Y con ello me refiero a tiempo libre de deberes, de adultos y posiblemente tiempo libre que se pase fuera de casa. Necesitan cada día pasar un tiempo sin los mayores y al aire libre, ya que allí vivirán las experiencias que les marquen y las más importantes para su crecimiento.

 

Pobre pan nuestro de cada día

https://www.eldiario.es/murcia/murcia_y_aparte/Pobre-pan-dia_6_860623944.html

El consumismo empapa la mayor parte de la sociedad. Decía Bauman, ese profesor que conocimos ya tan mayor, que en la fase actual del capitalismo, el individualismo, como alma del mercado que es, se refleja en la capacidad de elegir que proporciona el consumismo

Rafael Cordón Aranda

Es muy probable que casi nadie haya tenido noticia de que mientras celebrábamos aquí las navidades en Sudán se producían protestas fuertemente reprimidas por la policía con numerosos muertos y heridos. Se iniciaron por el continuo aumento del precio del pan y de los productos básicos. Tantas y tantas veces lo mismo: gobiernos corruptos, explotación colonial, aumento de la pobreza, medidas dictadas por el FMI ¡como siempre!, metiendo las narices y pescando a río revuelto. Y en Argentina hace pocos meses, y en Túnez antes y en tantos países. Ahora en el nuestro ya no hay disturbios por el pan pero sigue habiendo pobreza y hambre, y cada año más: estas navidades hemos visto cómo se multiplican las campañas de donación de alimentos.

Es verdad que los alimentos están más accesibles y la oferta es cada vez más diversa, pero una gran parte de la población en el día a día solo puede comprar alimentos baratos que la industria produce masivamente y que con técnicas de venta consigue imponer, pero cada vez más, también, conducen a una alimentación que produce un aumento de trastornos y enfermedades. El informe “Viaje al centro de la alimentación” de VSJ Justicia Alimentaria Global expone cómo la industria agroalimentaria ha cambiado los alimentos y los ha manipulado para hacerlos adictivos llenándolos de azúcares, grasas, sal y cientos de aditivos a su disposición. Como resultado: dietas insanas que producen pandemias. Vale la pena leerlo.

El pan es un componente básico de la dieta diaria y lo ha sido en las distintas culturas durante cientos de años y su falta ha supuesto hambre para la mayoría. Antes, en nuestras tierras, para los más pobres, pan poco y negro, por el color que daba el salvado del trigo y del centeno, y blanco, con harina refinada de trigo, para los pocos que podían permitírselo. Ahora pan blanco para la mayoría, pero de baja calidad.

Y es que la producción y venta de pan ha experimentado muchos cambios en muy pocas décadas: grandes empresas que fabrican masas de pan precocido congelado, sin respetar los tiempos de fermentación, a los que hay que suministrar un cóctel de sustancias químicas para mejorar su aspecto, sus cualidades físicas y para aguantar muchos meses hasta su puesta en venta. Un alimento ultraprocesado más y cada vez menos apetecible. Mientras tanto el consumo de pan va decreciendo año tras año y es que el pan que se podía comprar era cada vez de peor calidad y en la dieta diaria podían entrar otros muchos alimentos. Total, el pan se consumía en la intimidad de las casas y no era un producto de ostentación; hasta en restaurantes que se esmeraban en la confección de cada plato se les olvidaba que también debían hacerlo con el pan que ofrecían.

Al mismo tiempo las panaderías tradicionales no podían competir con la gran industria con sus precios —y su calidad— a la baja, por lo que muchas panaderías tradicionales iban cerrando y las que quedaban también se veían en la necesidad de producir con los mismos procesos industriales. ¡Pobre pan!

El pan, el verdadero pan, se estaba convirtiendo en un alimento añorado. ¡Aquello sí que eran panes! —se decía—. Y los más entusiastas se animaban a hacerlo en casa, ¡Es tan fácil! harina, agua, levadura y un poco de sal. No, a la primera no salía como se deseaba, pero era cuestión de insistir. Mientras, algunos antiguos artesanos del pan resistentes y quienes se animaban a dar un paso adelante y crear su propia panadería se iban abriendo paso; la demanda de buenos panes iba aumentando. Y en poco tiempo aprendimos a diferenciar harinas, procesos, masas madres, tipos de panes… y un nuevo campo de consumo se abrió al mundo empresarial; nuevos nichos de mercado que llaman para los nuevos “gourmets”.

La propaganda empresarial se apropia de palabras que han ido aparejadas a esta nueva corriente de buscar panes mejores: pan integral, pero que no lo es, natural con un montón de sustancias químicas, artesano hecho en grandes industrias, de pueblo fabricado en polígonos industriales, de tahona porque cada cual le pone el nombre que quiere, y pan de la abuela y de leña, que todo vale.  Y ya puestos, panes fortificados. Y de paso se le aumenta el precio. Eso sí, los aditivos utilizados no habrá forma de conocerlos en los panes sin envasar; y en los envasados, con lupa.

Y para más confusión, en muchos casos no se indica el peso de la pieza, con lo que no podemos saber el precio del kg, que es lo que nos sirve como referencia de su coste, a no ser que lo pesemos en nuestra casa. Claro que esa ocultación se viene haciendo desde hace mucho tiempo: los panes de kilo no pesaban 1000 gramos y los de cuarto tampoco 250 gramos.

El consumismo empapa la mayor parte de la sociedad. Decía Bauman, ese profesor que conocimos ya tan mayor, que en la fase actual del capitalismo, el individualismo, como alma del mercado que es, se refleja en la capacidad de elegir que proporciona el consumismo; y en esta sociedad consumista, hábilmente potenciada por las empresas, los alimentos, y el pan cada vez más, se venden y se compran no por sus valores nutricionales, como nos quieren hacer creer, sino por la capacidad que dan al individuo, al consumidor, de elegir, de sentirse diferente. Una de las cadenas de panaderías más importantes ofrece hasta 47 tipos de pan.

A tanta confusión y engaño se estaba llegando que ha sido necesario revisar la normativa sobre calidad del pan: está próximo un nuevo Real Decreto en el que se pretende “mejorar la competitividad del sector, potenciando la innovación y el desarrollo de nuevos productos y proporcionando, por otra parte, la información adecuada al consumidor para facilitarle la elección de compra”.

Y, como siempre, los grandes empresarios son quienes ahora mangonean para conseguir una normativa a su medida: la patronal del sector de masas congeladas (Asemac) expone como primer objetivo “convertir a Asemac en un lobby eficaz, al servicio del sector y de las empresas que la integran, con capacidad tanto de influencia ante las Administraciones y tercero…”. Y parece que son muy eficaces: los colectivos de panaderos artesanos de la Asociación de Panaderías Biológicas (APB) exponen sus quejas de no haber sido consultados para su redacción y de que las industrias pretenden desvirtuar a su antojo los procesos de los panes artesanos, con masa madre, largas fermentaciones y harinas de calidad. Tienen enfrente, tenemos, un lobby poderoso y un aparato estatal sumiso.

El buen pan no quiere prisas, requiere tiempo, masajear la masa de pan, fermentaciones largas y buenos ingredientes. Y que suerte que haya personas que deciden producir panes de calidad de forma artesanal con el sacrificio que supone, profesionales procedentes del mundo de la panadería o recién llegados que con las dificultades que tienen para sobrevivir nos regalan cada día el valor de un pan del que no puede uno negarse a darle un pellizco nada más comprarlo y saborearlo, también despacio. Esas personas, esos comercios existen y ojalá cambien, cambiemos, las condiciones productivas y comerciales para que su buen hacer se extienda y ya no sea tan difícil comer un buen pan.

Vale la pena buscarlos y convertir el “pobre pan nuestro de cada día” en el “buen pan de cada día”.