Cómo garantiza la calidad agroecológica la Feria de Córdoba. Sistema de Garantías Participativas.

Las productoras y productores agroecològicos de la Feria Agroecològica de Còrdoba construyen en conjunto con tècnicas agrònomas y consumidoras un sistema participativo de garantìa, para garantizar la calidad de cada uno de los productos comercializables en la feria; como una opciòn alternativa a la costosa certificaciòn oficial. En este corto se relatan las experiencias de esa construcciòn aludiendo a còmo aporta a la soberanìa alimentaria y a la agroecologìa.

Un centenar de organizaciones piden al Gobierno salvar la producción agroalimentaria de pequeña escala

https://www.elsaltodiario.com/agroecologia/centenar-organizaciones-piden-gobierno-salvar-produccion-agroalimentaria

Más de cien colectivos exigen que se revise el cierre generalizado de los mercados y ferias agroalimentarias de proximidad ante lo que consideran una interpretación “excesivamente restrictiva” de las prohibiciones decretadas por el Ejecutivo estatal ante la pandemia del covid19.

Dabid Sanchez

Redacción El Salto

Más de un centenar de organizaciones, entre las que se encuentran sindicatos, entidades del ámbito agroalimentario, organizaciones ecologistas, universidades y centros de investigación, piden al Gobierno que “dicte las instrucciones pertinentes a las comunidades autónomas y ayuntamientos para que se busquen soluciones para los mercados no sedentarios de proximidad”.

En una petición formal registrada en el ministerio este lunes, los colectivos piden que se revise el cierre generalizado de mercados y ferias agroalimentarias ante lo que consideran una interpretación “excesivamente restrictiva” por parte de consistorios y comunidades autónomas de las prohibiciones decretadas por el Ejecutivo estatal ante la pandemia del covid19.

Las organizaciones firmantes remiten a los protocolos de seguridad e higiene puestos en marcha por algunas comunidades autónomas “para que los mercados de proximidad puedan seguir siendo garantes de seguridad alimentaria durante esta crisis”.

“Estos canales de venta directa facilitan el acceso a la ciudadanía de bienes de primera necesidad —cuya producción, circulación y abastecimiento están protegidas expresamente por el estado de alarma— en condiciones óptimas de seguridad e higiene que suelen ser superiores a las de cualquier supermercado”, señala el escrito.

En concreto, las organizaciones firmantes se remiten a la regulación sobre la venta directa de alimentos hecha por el Gobierno balear, o la relativa a los desplazamientos a granjas, huertos y corrales de autoabastecimiento de alimentos puesta en marcha por la Consejería de Medio Rural gallega.

Apuesta por lo local

Con el fin de mitigar el impacto económico que está provocando esta crisis en las economías campesinas, los colectivos firmantes piden “un esfuerzo de las diversas administraciones para que apuesten por las producciones locales en la compra pública de alimentos para abastecer hospitales, centros de mayores, comedores sociales, comedores escolares o bancos de alimentos”, así como la puesta en marcha de medidas fiscales como la exención del pago de autónomos a las pequeñas granjas.

“Esta urgencia, como tantas otras, nos encontrará unidas a todas las organizaciones que trabajamos en favor de una alimentación sana y sostenible, donde la pequeña producción agroecológica agraria y ganadera está en la vanguardia”, finaliza el comunicado.

 

Ante la crisis del coronavirus la Plataforma Intervegas reclama la preservación de los mercados alimentarios de proximidad

https://intervegas.org/noticias/ante-la-crisis-del-coronavirus-la-plataforma-intervegas-reclama-la-preservacion-de-los-mercados-alimentarios-de-proximidad/

El sector productivo agroalimentario de proximidad garantiza el suministro y el abastecimiento alimentario ante la presente crisis sanitaria. Tras la declaración de estado de alarma, reclamamos que se mantengan abiertos los mercados agrícolas de proximidad: ecomercados locales, mercados municipales y de abastos, de carácter diario o semanal, con el mismo tratamiento que los super e hipermercados, manteniendo no obstante las medidas de distancia sanitaria recomendadas.

La red de mercados locales y de abastos, tradicionales de las ciudades y el pequeño comercio agroalimentario de proximidad, han servido tradicionalmente como espacios de abastecimiento de productos frescos de calidad. Esta red se conserva en la mayor parte de España y hoy en día es un modelo a imitar en otros países ya que dinamiza el territorio, favorece la sostenibilidad medioambiental y minimiza los residuos plásticos y las emisiones a la atmósfera en una situación de emergencia climática. Los mercados de proximidad, son además los canales de distribución que utilizan muchos productores y productoras locales, tanto en el sector agrario como en la ganadería y la pesca. En ellos, al contrario que en las grandes cadenas de distribución, se paga un precio justo a quien produce.

Entendemos que en un momento de alerta sanitaria se eviten las aglomeraciones y por tanto se decrete el cierre de centros educativos, restaurantes, discotecas, museos etc.. Sin embargo los comercios de alimentación y los mercados de proximidad son imprescindibles y no es comprensible que en ciudades como Murcia o Zaragoza o en poblaciones de Mallorca se haya aprobado o se está contemplando la suspensión de los mismos mientras se mantienen abiertas las grandes superficies y supermercados, precisamente lugares donde se producen grandes aglomeraciones.

Por todo ello, y ante la presente situación de crisis sanitaria, la Plataforma Intervegas considera:

1- -El sector agroalimentario de proximidad proporciona canales de comercialización esenciales para asegurar la viabilidad económica de muchos pequeños proyectos productivos a la vez que productos locales, frescos, ecológicos y de temporada al consumidor, valores imprescindibles que no suelen atender los sistemas de distribución basados en grandes superficies.

2.- Apostar por la agricultura familiar, la pesca y la ganadería local es crucial y los responsables políticos deberían aprovechar esta crisis para considerarlos como sectores estratégicos.

#Venalmercadolocal #Venalaplaza

 

Una década para acabar con el hambre: la esperanza está en los pequeños agricultores

https://elpais.com/elpais/2020/02/10/planeta_futuro/1581331307_221709.amp.html

Solo podemos alcanzar esta meta con más fondos, nuevas alianzas, mejores modelos financieros y enfoques más inclusivos a fin de lograr duplicar el impacto de aquí a 2030

Una mujer cosecha maíz en República Democrática del Congo. Giulio NapolitanoFAO

Gilbert F. Houngbo

En los comienzos de un nuevo decenio, el mundo parece haber llegado ciertamente a un punto de inflexión: los incendios arrasan Australia; las inundaciones devastan tierras de cultivo en Europa; los enjambres de langostas acaban con explotaciones agrícolas en África Oriental, y 45 millones de personas —una cifra récord— se ven afectadas por la crisis alimentaria en África Meridional.

Los fenómenos meteorológicos extremos se están convirtiendo en algo normal, lo que representa una amenaza para la existencia de nuestros sistemas alimentarios y, por extensión, para nosotros mismos. Cada día 820 millones de personas pasan hambre y la brecha de la desigualdad se amplía, siendo los más pobres y los más marginados los que se quedan cada vez más atrás. Tal y como van las cosas, no alcanzaremos los dos primeros Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de erradicar el hambre y la pobreza en 2030.

Pero, a pesar de todo, hay esperanza. Una esperanza que se encuentra en los y las pequeñas agricultoras que en las zonas rurales del planeta generan ingresos y producen alimentos para las personas más pobres del mundo.

Sabemos que la agricultura se ve afectada por las condiciones climáticas y también que las prácticas agrícolas tienen un impacto sobre el clima. Sin embargo, a menudo se pasa por alto la importancia mundial de invertir en las pequeñas explotaciones agrícolas.

La mitad de las calorías que se consumen en el mundo son producidas por pequeños agricultores en solo el 30% de las tierras agrícolas del mundo. Estos agricultores tienen un fuerte incentivo personal para sacar el máximo provecho de sus tierras y de su propio trabajo. Asimismo, tienden a plantar una gama más amplia de variedades de cultivos que se adapten a las condiciones locales.

Esta mayor diversidad agrícola reduce la vulnerabilidad de los sistemas agrícolas a las epidemias causadas por plagas y enfermedades, mejora la fertilidad del suelo y hace los cultivos más resistentes a inundaciones y sequías. Las prácticas agrícolas climáticamente inteligentes reducen las emisiones de gases de efecto invernadero y aumentan el índice de secuestro de carbono; pueden reabastecer las capas freáticas y prevenir los deslizamientos de tierra y las tormentas de polvo. En resumen, protegen el capital natural que es la base de la vida, los medios de subsistencia y la actividad económica de las zonas rurales.

Las pequeñas granjas prósperas no solo aportan alimentos, sino que también crean puestos de trabajo y aumentan la demanda de bienes y servicios producidos localmente. Esto, a su vez, estimula las oportunidades y el crecimiento económico y, por ende, contribuye a la estabilidad social.

Ha llegado el momento de reconocer el valor de los pequeños agricultores y apoyarlos. Se calcula que es necesario invertir anualmente 115,6 millones de dólares en agricultura para poner fin al hambre en el mundo. Sin embargo, la Ayuda Oficial al Desarrollo destinada a la actividad agrícola tan solo alcanza 10.000 millones de dólares al año. Si de verdad queremos erradicar la pobreza y el hambre, es necesario afrontar este déficit de financiación.

Las pequeñas granjas prósperas no solo aportan alimentos, sino que también crean puestos de trabajo y aumentan la demanda de bienes y servicios producidos localmente

El Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), la agencia de las Naciones Unidas especializada en desarrollo rural, se centra en esta cuestión. Invertimos en aquellas personas que tienen una mayor probabilidad de quedarse atrás: los pobres, los pequeños agricultores, las mujeres, los jóvenes y los pueblos indígenas que viven en zonas rurales remotas. Hablamos de personas que rara vez se benefician de las iniciativas de desarrollo.

Trabajamos mano a mano con los gobiernos, y con la propia población rural, para aumentar el acceso de esta a recursos de financiación, tecnología y capacitación. El objetivo final es garantizar que la agricultura se convierte en un negocio sostenible y que la población rural tiene herramientas para hacer frente a los efectos de un clima cada vez más impredecible.

Tras más de 40 años de experiencia de trabajo sobre el terreno, sabemos que el final del camino puede ser la parte más dura. Solo quedan 10 años para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible, en particular para alcanzar el compromiso de poner fin a la pobreza extrema y el hambre. Solo podemos alcanzar esta meta con más fondos, nuevas alianzas, mejores modelos financieros y enfoques más inclusivos. A fin de lograr duplicar nuestro impacto de aquí a 2030, el Fida insta a los gobiernos a que refuercen su compromiso invirtiendo más en desarrollo rural.

No es demasiado tarde. Podemos alejarnos del borde del precipicio en el que nos encontramos ahora y hacer noticia anunciando que el mundo se ha unido para poner fin a la pobreza, acabar con el hambre y corregir las desigualdades y, al hacerlo, ha logrado proteger los recursos naturales para las generaciones futuras. Con una mayor inversión en desarrollo rural sostenible y agricultura a pequeña escala, ese futuro es posible.

Gilbert F. Houngbo es presidente del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA).