Community Seed Banks in Nepal

Seeds for Change: Community Seed Banks in Nepal – Full Film in Nepali with English Subtitle |

Community seed bank has more than 20 years of history in Nepal. The main objectives of establishing a community seed banks are to halt the rapid erosion of local varieties and their on-farm management, improving local livelihoods and resilience through providing easy access to quality seeds of diverse crops and varieties at the local level and realizing farmers’ rights on seed. This video presents some cases of how community seed banks in Nepal supported by LI-BIRD in collaboration with various development partners are achieving the conservation and livelihood goals.
A LI-BIRD Production | 2016

Monsanto no podrá patentar semillas en Argentina

http://desinformemonos.org.mx/monsanto-no-podra-patentar-semillas-en-argentina/

Redacción Desinformémonos 6 abril 2016monsanto no puede patentar semillas en argentinaEn un fallo inédito, una Corte Federal negó la posibilidad de patentar semillas transgénicas a la transnacional Monsanto. Haciendo una similitud entre las semillas y el lenguaje, los jueces advirtieron que “ningún escritor patentaría el idioma, por haber escrito una novela”.  Para los jueces, es discutible que aquel que obtiene un transgénico, por solo un cambio, pretenda patentar toda la semilla.

Monsanto, que enfrenta la resistencia civil para instalar una planta de transgénicos en la provincia de Córdoba y las demandas de organizaciones campesinas por su preponderancia en los mercados, ahora tendrá enfrente también la decisión jurídica que la deja sin títulos de propiedad sobre semillas que consideraba propias.

La empresa transnacional buscará la apelación de la medida que dictaminó la Corte. Pedía que fuera declarada inconstitucional una norma que saca de la órbita de las patentes a las plantas y los animales. Y la Cámara le dio la espalda.

Es que la Ley de Patentes Nº 24.481 dice en su artículo 6 que no se consideran invenciones “toda clase de materia viva y sustancias preexistentes en la naturaleza”, y en su artículo 7 establece que no son patentables “la totalidad del material biológico y genético existente en la naturaleza o su réplica, en los procesos biológicos implícitos en la reproducción animal, vegetal y humana, incluidos los procesos genéticos relativos al material capaz de conducir su propia duplicación en condiciones normales y libres tal como ocurre en la naturaleza”.

Patentar las semillas es ir sobre la vida, ya que la invasión misma de la condición genética de las especies para hacerlas a modo es poner la vida al servicio del interés particular.  En una palabra, las leyes dificultan “hacer patentes de la vida”, que es lo que acostumbran hacer Monsanto y otras firmas similares por el mundo. “No está en pleito el principio de las patentes, sino su extensión” dijeron los magistrados.

En Argentina debido a la economía de gran escala implantada en los años 90, la mayor parte de la superficie agrícola depende en alguna medida de los transgénicos y las sustancias químicas. Sin embargo, decenas de asambleas ambientales surgieron a lo largo del país para tomar conciencia y resistir a este régimen.

PESTICIDAS Y TRANSGÉNICOS FRENTE A LA SALUD

semana sin pesticidas ni transgénicos-madrid

http://www.vivosano.org/es_ES/Que-hacemos/Campa%C3%B1as-y-proyectos/Semana-Sin-Pesticidas-2016.aspx?utm_source=Newsletter&utm_medium=Email&utm_campaign=Marzo2016

La Semana sin Pesticidas es una campaña anual e internacional cuya 11ª edición se va a celebrar durante los diez primeros días de la primavera, entre el 20 y 30 de marzo 2016. La campaña original, de origen francés de la organización Génération Futures, se viene realizando exitosamente desde el año 2006 para informar en estos primeros días de la primavera sobre los impactos de los pesticidas en nuestra salud y en el medio ambiente y también para promover alternativas saludables.

La primavera no sólo comienza con los primeros rayos del sol, bonitas flores y con los pájaros cantando, sino también con la fumigación de pesticidas en los campos. Por ello te invitamos a informarte sobre los efectos que los plaguicidas tienen sobre la salud y el medio ambiente, así como a aprender más sobre los métodos alternativos que existen, participando en uno de los cientos de eventos que tienen lugar en todo el mundo.

Desde la Fundación Vivo Sano organizamos junto con la Fundación Alborada, Asociación Española de Educación Ambiental y Ecologistas en acción, la Jornada Pesticidas y transgénicos frente a la salud, el medio ambiente y la justicia social.

Ponentes

Dr. Emmanuel González, Universidad Autónoma Nacional de México.
Dra. Pilar Muñoz Calero, Fundación Alborada.
Carlos de Prada, Fundación Vivo Sano.
Dra. Dolores Raigón, Universidad Politécnica de Valencia.
Gabriela Vázquez, Ecologistas en Acción.

Detalles

Fecha: Lunes 4 de abril de 2016
Hora:
de 17:00 a 19:30 horas
Lugar:
Caixa Forum, Madrid. Paseo del Prado 36
Coste: Gratuito
Información e inscripciones en cursos@fundacion-alborada.org

Dirigida a público en general.

Programa de la jornada gratuita “Pesticidas transgénicos”

Canibalismo corporativo: lo que sigue

http://www.biodiversidadla.org/Principal/Secciones/Noticias/Canibalismo_corporativo_lo_que_sigue

Agrotoxicos_matan

La fusión entre Monsanto y Syngenta, dos de las más grandes y combatidas empresas de semillas transgénicas y agrotóxicos a escala mundial, parecía una mala fantasía. Hoy es probable y sólo una de las fusiones espectaculares que están ocurriendo. Aunque Syngenta rechazó por segunda vez a Monsanto –quiere más dinero–, otras dos gigantes, DuPont (dueña de Pioneer) y Dow Chemicals, acordaron apenas hace unos días fusionarse.

Monsanto sigue intentando con Syngenta. Es apenas un rincón del escenario: los planes de las corporaciones van más allá, en pos de controlar sectores claves y cada vez más grandes de la producción agroalimentaria.

En 1981, el Grupo ETC (entonces llamado RAFI) denunció que las empresas de agroquímicos estaban comprando las semilleras y que su objetivo era desarrollar cultivos que toleraran los tóxicos de las propias empresas, para crear dependencia de los agricultores y vender más veneno, su negocio más lucrativo. Nos llamaron alarmistas, dijeron que tal tecnología nunca iba a existir; hasta que en 1995 la industria comenzó a plantar transgénicos: exactamente ese tipo de semilla.

En ese entonces había en el mundo más de 7 mil empresas que producían semillas comerciales, la mayoría familiares, y ninguna controlaba más de uno por ciento del mercado; 34 años después, seis trasnacionales controlan 63 por ciento del mercado global de semillas y 75 por ciento del mercado global de agrotóxicos. Monsanto, Syngenta, DuPont, Dow, Bayer y Basf, todas originalmente fabricantes de veneno, son las seis gigantes que controlan agrotóxicos, semillas y 100 por ciento de los transgénicos agrícolas, expresión de la fusión de ambos negocios. Como casi no quedan empresas, se dedican ahora al canibalismo. Syngenta es la más grande productora de agrotóxicos a escala global, por lo que hasta la empresa china de agrotóxicos, ChemChina, ofertó por ella, pero no le llegó al precio.

Monsanto insiste porque necesita desesperadamente acceder a nuevos agrotóxicos, ya que su producto estrella, el glifosato, está en crisis. En dos décadas de transgénicos el uso masivo de glifosato ha generado 24 malezas resistentes que colocan en inmensos problemas a los agricultores. El aumento de cáncer, abortos y malformaciones neonatales en las zonas de cultivo de transgénicos en Argentina, Brasil, Paraguay es de proporciones epidémicas. Que hijos de campesinos mueran no parece importarle a Monsanto, pero la Organización Mundial de la Salud declaró en 2015 que el glifosato es cancerígeno en animales y probablemente en humanos y eso sí fue un golpe. Por esto y más, a Monsanto le urge cambiar de agrotóxicos, cambiar de nombre por su enorme desprestigio y, si puede, cambiar de sede para evitar impuestos.

El glifosato inventado por Monsanto es el agrotóxico más vendido en la historia de la agricultura. Sólo por maíz y soya transgénica, su uso aumentó 20 veces en Estados Unidos en 17 años, cifras similares en Brasil y Argentina, y 10 veces a escala global. Pero ese negocio va en declive. Y Monsanto, engolosinada con su cuasi monopolio de transgénicos, no ha hecho investigación: en 2013, el maíz transgénico tolerante a glifosato representaba 44 por ciento de sus ventas totales, la soya tolerante a glifosato 11 por ciento, y más de 30 por ciento de sus ventas provienen de formulaciones de glifosato (RoundUp, Faena, Rival y otras marcas).

El glifosato ya no funciona, sus impactos son muy graves, pero los maíces transgénicos de Monsanto van casados con éste. Por eso le urge que se autorice su siembra en México, lo cual le daría un respiro para vender sus semillas obsoletas, hasta que aquí pase lo mismo: malezas resistentes, baja producción, semillas mucho más caras y patentadas, epidemia de cánceres y deformaciones fetales. Todo junto a contaminar transgénicamente el centro de origen mundial del maíz, dañando gravemente el patrimonio genético, cultural y de agrobiodiversidad más importante del país. Huelga decir hay mucho mejores opciones para producción de maíz y que México no necesita sembrar transgénicos para abastecer su consumo.

Aunque Monsanto es el caso más evidente, todas las gigantes de transgénicos tienen iguales intenciones, con otros químicos también muy tóxicos. Pero todas están topando con los límites de su propia ambición. Así emergen nuevos escenarios corporativos al entrar en juego otros sectores, como las trasnacionales de fertilizantes y maquinaria agrícola. El Grupo ETC analiza esta coyuntura en un nuevo informe sobre fusiones corporativas: Breaking Bad: Big Ag MegaMergers in Play (http://tinyurl.com/nz3g2at).

Según ventas de 2013, el mercado mundial de semillas fue 39 mil millones de dólares (mmdd), el de agrotóxicos 54 mmdd, el de maquinaria agrícola 116 mmdd y el de fertilizantes 175 mmdd. La tendencia parece ser que los dos últimos engullirán a los otros, creando un escenario de controles oligopólicos aún más amplios. Por ejemplo, la trasnacional de maquinaria John Deere tiene contratos con cinco de las seis gigantes de transgénicos para aumentar sus ventas a través de pólizas de seguro que condicionan a los agricultores a usar sus semillas, agrotóxicos y maquinaria. Tecnologías de automatización, drones, sensores y datos del clima también están concentrados en esas empresas y se ofertan en el paquete.

Si esas fusiones se permiten, vamos hacia nuevos oligopolios que controlarán semillas, variedades, agrotóxicos, fertilizantes, maquinarias, satélites, datos informáticos y seguros. Y que dañarán, contaminándolas y por otras vías, a las opciones reales para la alimentación y el clima: la producción campesina, descentralizada, diversa, con semillas propias, que son quienes alimentan a la mayoría de la población.

*Silvia Ribeiro, Investigadora del Grupo ETC

Fuente: La Jornada