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El Estado es cómplice de robomayo 29, 2013  

‘Carne Cruda 2.0’, en ‘Hora 25’ (29/05/2013) – Esto es España. Aquí se ríen en nuestra cara

Descubrimos el trato del Estado con los preferentistas, anunciamos el Kit de Emergencia Bancaria para Ejecuciones Hipotecarias, asistimos a las nuevas ofertas de trabajo en una oficina de empleo y conocemos las disculpas del funcionario que contestó a la carta en inglés de un estudiante pakistaní con la frase «esto es España, aquí hablamos español»

 La imagen de los afectados por las preferentes expulsados del Congreso mientras los diputados del gobierno vetaban la devolución del dinero a los estafados, es una de las imágenes más infames que nos dejará esta estafa a gran escala que es la crisis en la que el poder político es cómplice. Es la imagen de la vergüenza y de los sinvergüenzas que permiten un atraco a miles de ciudadanos a los que dan la espalda. Mejor dicho: les apuñalan por la espalda.

El hemiciclo estaba medio vacío mientras se discutía la propuesta del BNG de reformar la ley para asegurar que los afectados recuperen todo su dinero. Se ve lo mucho que les importa que a sus votantes les atraquen los ahorros de su vida. Los escasos diputados del PP daban la espalda a la tribuna donde estaban los afectados y les dieron la espalda en la votación. Les apuñalaron y les dejaron de nuevo en manos de los bancos, de bancos como Bankia que ha cambiado preferentes por acciones ruinosas con las que los “preferentistas” han perdido el 75% de su dinero.

El gobierno votó a favor del robo. Un partido que se dice democrático, que fue elegido para representar a los ciudadanos de este país, votó a favor que se estafe a miles de representados. No nos representan. Representan a los bancos estafadores, digámoslo claro. Digámoslo: el gobierno es cómplice de robo.

Pero no solo este. También el anterior. También todo el aparato del Estado anterior. La Comisión Nacional del Mercado de Valores lo sabía desde 2008. Sabía al menos que Cajamadrid y Bancaja estaba estafando a sus clientes como lo demuestra un documento interno que conocimos hace unos meses. Y nadie lo impidió como era su deber. Hoy la CNMV dice que expedientará a la mayoría de la banca por las preferentes.

Demasiado tarde. Demasiado tarde para borrar que también el anterior gobierno y las instituciones del Estado son cómplices del robo. Quizá por eso el diputado del PSOE, Manuel Chávez, reprendió a una diputada socialista que aplaudió a los afectados que eran expulsados. No es de buen gusto mostrarse compasivo ahora con las personas a las que abandonaste antes.

A quienes habría que expulsar del Congreso, es a todos esos diputados cómplices del atraco.

Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto – mayo 28, 2013  

Otra mujer ha sido asesinada hoy por un hombre en un nuevo caso de violencia machista. Es la quinta víctima del machismo homicida en los últimos días. Era la cuñada del criminal que le ha cortado el cuello y no ha conseguido, de puro milagro, acabar también con la vida de su esposa a la que ha acuchillado. Solo en estos cinco meses de 2013, han sido asesinadas 23 mujeres. Son cifras de terrorismo.

Como decía Ruth Toledano en un artículo imprescindible, es terrorismo: terrorismo machista. Sin embargo, ni la sociedad ni las autoridades reaccionamos con la alarma, urgencia y contundencia necesarias  para luchar contra esta banda terrorista. Y eso también es machismo.

Dice Ruth una verdad incontrovertible que demuestra que las muertes de mujeres importan menos que otras muertes: si las 23 asesinadas por violencia machista este año fueran hombres, fueran policías, políticos o futbolistas, sería una cuestión de Estado.

Yo aún diría más: sería una cuestión de emergencia nacional, se hablaría de catástrofe, se paralizaría el país y se anunciaría un plan de choque inmediato. Si fueran políticos o policías, el Estado se movilizaría como se moviliza contra los manifestantes y contra el terrorismo. Si fueran futbolistas, se movilizaría la mitad de la población. Pero son mujeres. Matar a mujeres es menos grave que matar a hombres en nuestra sociedad. Negarlo, también es machista.

No digo que no nos importe y mucho, pero hay una reacción tibia contra el ‘feminicidio’ como hay una reacción insuficiente ante la desigualdad laboral de las mujeres, el sexismo y las actitudes machistas. Y de esa tibieza vienen estas muertes brutales. De una sociedad machista y poco comprometida contra el machismo, vienen los asesinatos machistas. Es obvio.

Una sociedad que acepta sin protestar que se discrimine a la mujer en el trabajo y que esté relegada a puestos secundarios en las empresas, que permite que la mujer sea mercancía en la publicidad y los medios de entretenimiento, que acepta que se la maltrate en el lenguaje, es una sociedad que mata de machismo a las mujeres. Las mata todos los días social y psicológicamente. Luego no nos extrañemos que llegue un asesino y las remate.

Empecemos por parar las puñaladas sangrantes a las mujeres y desaparecerán las puñaladas sangrientas. Parece que el asesinato de mujeres a manos de hombres es un desastre natural que no tiene responsables, como la crisis. Pero los responsables somos todos por permitir el machismo y por no denunciar la violencia machista de cualquier tipo cuando la vemos a nuestro lado.

También es responsable un gobierno que ha recortado más de un 20% el presupuesto para lucha contra este terrorismo y en el último año ha quitado 7 millones de euros al plan de igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres. Ahora se llevan las manos a la cabeza pero los recortes recortan vidas. Eso también hay que denunciarlo. Hay que denunciar que el gobierno no invierte contra el terrorismo machista. No invierte contra la ETA machista que ha matado a 75 mujeres desde que el PP está en el poder.

Siempre se repite que un 80% de mujeres asesinadas no denunciaron a sus agresores. Pero no hablamos del porcentaje de silencio de nuestra sociedad. No hay datos pero es igual de elevado. Nuestro silencio es también su tumba. Ellas no pueden hablar por miedo. Hablemos los demás por ellas. Y ellas se atreverán a hablar.

Hablemos de las que han muerto y hablemos de las que aún viven. Hablemos de ellas. Tengo la terrible sensación de que algunas de esas mujeres asesinadas tienen un último pensamiento antes de morir: Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto.