Prohibir la realidadabril 22, 2013  

La sección de Javier Gallego y su equipo con Àngels Barceló en ‘Hora 25’

Presentamos una radiotienda de «productos milagro» para la clase política y una nueva edición de Borbonews. Santiago Alba nos habla de la tozudez del Sol por salir a diario y Miguel Brieva descubre al niño que maneja el Sistema Financiero Internacional

Señoras y señores, queda prohibida la realidad por decreto gubernamental. El gobierno ha decidido prohibir lo que no le gusta, lo que le molesta, lo que le cuestiona. El gobierno ha decidido prohibir la realidad que le incomoda. Primero, Cospedal quiso prohibir la palabra “desahucios” de los documentos de su comunidad porque es una palabra que nos recuerda que hay miles de familias a las que han echado violentamente a la calle. Al PP no le interesa acabar con los problemas sino que no se vean, que no les afeen.

Ahora Interior ha enviado una nota a la policía ordenando que no utilicen la palabra “escrache” y que la sustituyan por “acoso”, “coacción” y “amenazas”, las palabras que utiliza el Partido Popular para hablar de los escraches en una evidente y burda maniobra de criminalización. El gobierno ha decidido por orden ministerial que los escraches son acoso, incluso aunque algún diputado de su partido que los ha sufrido ha explicado que no lo son. Pero al gobierno la realidad no le interesa, le interesa la manipulación de la realidad, la ocultación de la realidad y la mentira. No le interesa escuchar a los ciudadanos, sino hacerlos desaparecer. O convertirlos en delincuentes. La realidad según el PP es así: miles de filoetarras antisistema y perroflautas filonazis se dedican a acosar y amenazar a honrados demócratas y servidores de la función pública con técnicas de coacción que son “nazismo puro”.

Pero la realidad es más tozuda que el PP. La realidad que no manipula el gobierno nos cuenta hoy que el Tribunal Supremo ha anulado por primera vez un ERE realizado con la reforma laboral. Y la realidad también nos dice hoy que la población en España se ha reducido por primera vez en 15 años. Los inmigrantes se van, pero también los españoles. La realidad es que miles de familias son acosadas por unos bancos y un gobierno que amenazan sus vidas con técnicas de coacción y abusos propios de un sistema que no es democrático, pues ni los mismos tribunales lo reconocen, y que está obligando a muchos a marcharse. Esa es la realidad. Por mucho que el gobierno se empeñe en prohibirla.

Así son las cosas y así se las hemos contadoabril 19, 2013  

‘Carne Cruda 2.0’ (19/04/2013) – Los políticos se drogan

Dice el periodista de la Cope, Sáenz de Buruaga, en su twitter: “Otra ocurrencia Andalucía. Los niños por decreto tres comidas al día. Y por qué no una bicicleta”. Pues porque las bicicletas no se comen y porque se puede vivir sin bicicletas, pero no se puede vivir sin comer. Sin embargo, al ocurrente Don Ernesto le parece una ocurrencia eso de dar de comer a los niños. Y me temo que no es el único.

El gobierno también da bicicletas para comer, también soluciona la pobreza regalando bicicletas. Ayer aprobó, en solitario y en contra de todos los grupos parlamentarios, su proyecto de reforma de la Ley Hipotecaria que no recoge ninguno de los tres puntos de la iniciativa popular que presentaron los afectados con más de un millón y medio de firmas: ni dación en pago, ni paralización inmediata de los desahucios ni alquiler social de viviendas vacías en manos de los bancos. Pero sí largos plazos de espera hasta que entre en vigor y una larga lista de condiciones para poder acogerse a la ley. El proyecto de ley hipotecaria del gobierno es tan insuficiente para detener los desahucios como una bicicleta para dar de comer a un muerto de hambre. Los desahuciados necesitan una solución urgente y el gobierno les da una solución que va a pedales. Los desahuciados le han pedido pan y el gobierno les ha dado un par de ruedas pinchadas. Y les ha dicho que pedaleen. A los bancos, les siguen dando gasolina para que les pasen por encima y les echen de la carretera.

Al gobierno la dación en pago le parece una ocurrencia. Al gobierno las propuestas ciudadanas le parecen ocurrencias. Las protestas le parecen ocurrencias. Un millón y medio de firmas, le parecen ocurrencias. Miles de familias desahuciadas o a punto de serlo, le parecen ocurrencias. El hambre, la desesperación, el miedo, le parecen ocurrencias. A los que están al borde del precipicio, el Gobierno de España les da una bicicleta para que pedaleen. Trágico. Como diría Buruaga, “así son las cosas y así se las hemos contado”.