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La desigualdad y el estancamiento en el modelo productivo convierten al Estado español en el segundo que más felicidad ha perdido desde 2007.

Fernando Prieto, Carlos Alfonso

Son coautores del Informe de Sotenibilidad en España 2014

crisis_davidfernandezLa humanidad se enfrenta a profundos retos que debe solucionar: descarbonizar y desmaterializar la economía, reducir las emisiones de carbono y de otros productos involucrados en la distorsión química de la atmósfera, optimizar el consumo y tratamiento del agua y mejorar su gestión y calidad, disminuir las desigualdades económicas, adaptarse al cambio climático mientras se toman las medidas para minimizarlo, mantener la biodiversidad, etc.

Para ello es fundamental medir. La medida de la sostenibilidad tiene cierta tradición. Eurostat presenta una serie de indicadores sobre temas ambientales, económicos y sociales que deberían servir para que los políticos tomaran sus decisiones y los ciudadanos pudieran obtener una rendición de cuentas. Naciones Unidas, en sus informes relativos a los Objetivos del Milenio, pretende radiografiar la situación del planeta incluyendo, al mismo nivel que los demás indicadores, el Índice Desarrollo Humano, en el cual incluyen variables de educación, sanidad, sociales, etc. y que puede ser una medida más realista que el PIB para valorar las sociedades. La FAO trabaja con indicadores sobre el estado de los bosques basados en la integración de información obtenida por satélite. La OCDE produce un indicador, Better Life Index, que incluye variables como la proporción entre tiempo de trabajo/ocio o trabajo no remunerado por género.

España no reduce con políticas estratégicas su desigualdad, lo que supone un riesgo inaceptable para el desarrollo y para la creación de empleo

El informe Sostenibilidad 2014, aporta datos inéditos sobre la sostenibilidad en España y recorre indicadores ambientales económicos y sociales con el objetivo de realizar un barómetro de la sostenibilidad en España señalando los principales riesgos que se presentan como la desigualdad, el paro, la pobreza, la lucha contra el cambio climático, o la biodiversidad, durante el año 2014 con la idea de que estos desafíos colectivos a los que se enfrenta la sociedad española puedan convertirse en una oportunidad de avance común para un futuro sostenible.

SOS14: Informe Sostenibilidad En España 2014

El Observatorio de la Sostenibilidad (OS) presentó el miércoles 17 de Diciembre de 2014 el Informe sostenibilidad en España 2014 (sos 2014) en Madrid. Las principales conclusiones de este informe se presentan como enunciados sintéticos, encabezando cinco apartados en los que se relacionan los diferentes factores que componen la realidad mensurable de este país y que se desarrollan en argumentaciones con finalidad explicativa, integradora y sintética. Las conclusiones y recomendaciones emitidas en el SOS 2014 se basan en la recopilación e interpretación de 36 indicadores de diferente temática, 12 de ellos socioeconómicos, 18 medioambientales y 6 interesados en evaluar la calidad de vida, el grado de satisfacción y la percepción de la felicidad de la ciudadanía.

Entre los socioeconómicos, 10 de los indicadores empeoran siendo alguno de ellos crítico, y se alejan de las metas (renta disponible, renta disponible neta, desempleo, Desigualdad y cohesión social, variación de la pobreza relativa, riesgo de pobreza, pobreza infantil, educación, abandono escolar temprano y gasto público en I+D+i); los dos restantes (vivienda y salud/sanidad) no indican tendencias definidas ni progreso significativo.

Los indicadores medioambientales, entre los que se incluye el marcador multitemático de Eurostat sobre eficiencia en el uso de los recursos, se comportan mejor, destacando los valores claramente negativos en tres de los índices, de ocupación de la costa, calidad del aire en las ciudades y transporte modal. Seis de ellos no presentan mejoras: los de cambio climático, intensidad en el uso de la energía, biodiversidad de especies, depuración de aguas residuales, ocupación del suelo y eficiencia en el uso de los recursos. Mejoran levemente ocho de los indicadores: consumo de energía primaria, dependencia energética, energías renovables, (los datos todavía no recogen los importantes recortes del último año) protección de espacios, consumo de agua, extracción y usos del agua, contaminación atmosférica y uso de los recursos/residuos. El único indicador que ofrece una tendencia marcadamente positiva es el relativo a incendios forestales.

En consonancia con los socioeconómicos, los indicadores sintéticos de bienestar ofrecen también pésimos resultados: cuatro de ellos empeoran, índice para una vida mejor de la OCDE, índice de felicidad de Naciones Unidas, (es el país que más puestos baja), índice del IOE e índice de transparencia (asociado a casos de corrupción); el happy planet index no marca ninguna tendencia de mejora y tan solo el índice de desarrollo humano del PNUD coloca a España en valores positivos.

Ciertos datos muy expresivos ilustran estos resultados en cada campo.

Modelo general de desarrollo y cambio climático

Conclusión 1. España no reduce con políticas estratégicas su desigualdad, lo que supone un riesgo inaceptable para el desarrollo y para la creación de empleo y una amenaza para la equidad social. El modelo de desarrollo seguido, basado en la edificación, el consumo de combustibles fósiles para la producción de energía y el transporte por carretera, suponen un gran riesgo para el cambio climático. renta_media_hogarRenta anual media por hogar. | Observatorio de la Sostenibilidad

La OCDE y otros organismos internacionales alertan sobre la desigualdad (rentas, oportunidades, género…) creciente en Estonia, Grecia, Italia, Portugal, Eslovaquia y España. Los niveles de gasto en los hogares españoles están en consonancia con las variaciones en la renta disponible neta, excelente indicador de empobrecimiento económico: un 9.5% menos en cuatro años. El gasto medio por hogar aumentó en la primera mitad de la década hasta alcanzar su máximo en 2008. En 2013 había disminuido en un 14,5% en correlación con el aumento espectacular del desempleo. La razón principal de este declive es la escasa dimensión de las ayudas estatales: España sigue siendo el segundo país de la UE (solo por detrás de Grecia) con mayores tasas de desempleo total, de larga duración (50% del total del paro registrado) y juvenil. A la par, 2,6 millones de parados de larga duración no perciben ningún tipo de prestación o subsidios del Ministerio de Empleo y Seguridad Social. La desigualdad de ingresos, según la medida S80/20 que utiliza Eurostat, se situaba en España en 2012 en el 7,2, la mayor de los países europeos; la proporción de menores de 18 años por debajo del umbral de la pobreza en España es de un 22%, la más alta entre los europeos.

La desesperanza generalizada de la población, certificada en algunos de los indicadores sintéticos más prestigiosos (Desarrollo Humano, Felicidad, IOE, Vida Mejor) nos sitúa en una posición de desventaja respecto a otros países de la UE. España se sitúa en último lugar en inversión en I+D+i y se constata un estancamiento en casi todos los indicadores de eficiencia de Eurostat, lo que dificulta aún más el cambio de paradigma productivo auspiciado por Naciones Unidas y por la UE para la transición hacia una economía baja en carbono, circular y verde, es decir, sostenible y equilibrada. Los deficientes valores de los indicadores socioeconómicos van a influir decisivamente en la capacidad de la sociedad para llevar a cabo los cambios necesarios a que obliga esta transición. España es el país de la UE que menos ha reducido sus emisiones GEI, aún en plena crisis productiva y la EEA (European Environment Agency) alerta de que en España la brecha entre lo que se tendría que haber reducido y las emisiones reales es muy grande. Los datos de emisiones GEI para 2014 confirman el pronóstico negativo ya que no se ha producido la caída necesaria en las emisiones de CO2 sobre todo por la utilización de carbón de importación.

Transición productiva, energética y yacimientos de empleo

Conclusión 2. España no impulsa un cambio estructural en el modelo productivo con políticas activas, alineadas con las europeas, promotoras de los sectores económicos emergentes, de alta tecnología, verdes y con futuro. Lo cual implica un reto inaplazable para la creación significativa de empleo y la transición hacia una plena soberanía energética.

España es energéticamente dependiente del exterior en un 72,1% (2013). España posee ventajas competitivas en varias tecnologías energéticas de renovables (solar, eólica, eficiencia en edificios) y ejerce un cierto liderazgo mundial, capacidades que deben servir tanto para los mercados energéticos (interiores) como los tecnológicos (exportación). Por ello, las decisiones políticas deberían priorizar y focalizar recursos (económicos y humanos) suficientes para acelerar en el cumplimiento de los objetivos medioambientales, tecnológicos y energéticos. Las renovables y la eficiencia energética representan la mejor oportunidad de aplicar esas capacidades españolas. La bajada en el precio del crudo registrada en 2014 debería permitir que parte de los beneficios derivados de ese descenso se trasladaran a implantar nuevos niveles de eficiencia energética, una creciente participación de las renovables en la demanda de energía primaria y a un relanzamiento de los esfuerzos en innovación tecnológica.  gei

Emisiones de GEI | Observatorio de la Sostenibilidad.

La tasa de caída del consumo primario respecto a 2012 ha sido del -6,0%, tan profunda como la que señaló energéticamente el comienzo de la crisis en 2008, caída que acumula, desde ese año una tasa total del -21,7%. En este contexto de caída continua de la demanda energética, las energías renovables, sin embargo, han seguido una senda de crecimiento continuo, iniciada hace dos décadas, hasta alcanzar en 2013 un techo consolidado de aportación a la demanda de energía primaria del 14,2%, y una tasa de crecimiento del +7,5%. Si se mantuviese en los próximos siete años una tasa del 5%, los objetivos del 2020 señalados por la UE podrían alcanzarse además de otros interrelacionados con él como los medioambientales o los tecnológicos.

En menos de una generación casi la mitad del litoral mediterráneo (un 43%) se ha convertido en artificial

La OIT (Organización Internacional del Trabajo, Naciones Unidas) señala que la economía verde en España podría generar cerca de dos millones de empleos hasta 2020 si se toman las medidas políticas adecuadas. Señala que el sector de las renovables podría generar más de 125.200 empleos para 2020, un incremento de 81,5% respecto a la situación actual, pronóstico condicionado a que un 20% de la producción de energía primaria provenga de fuentes renovables, objetivo de la UE para 2020 del cual estamos aún muy alejados en España. Indica también que el área de gestión de residuos, que en la actualidad emplea al menos a 110.000 trabajadores, podría generar unos 27.850 empleos para 2016, mientras que la industria básica cuenta con gran potencial para la creación de empleo en los sectores del hierro y el acero, el aluminio, el cemento y el papel, sobre todo mediante el reciclaje. Otros yacimientos de empleo que permitirían converger hacia la sostenibilidad se encuentran en la gestión de agua (ahorro y depuración) y en la rehabilitación del parque de viviendas con el fin de mejorar el aislamiento y el uso eficiente de la energía. Del más de medio millón de empleos verdes creados hasta 2010, la gestión y tratamiento de residuos contribuía fundamentalmente, con más de 140.300 empleos, seguida del sector de las energías renovables, con alrededor de 109.000, y el tratamiento y depuración de aguas residuales, con cerca de 60.000. Estas cifras podrían establecer ciertas pautas de acción.

La conservación del medio rural y el mantenimiento de los ciclos naturales

Conclusión 3. España no desarrolla una planificación territorial hacia el medio rural compatible con la conservación de la biodiversidad, los servicios ecosistémicos y el paisaje; la acción política no está adaptada a las necesidades nacionales específicas de la agricultura extensiva.
España es el país con mayor biodiversidad ecológica de Europa. El establecimiento y la gestión de la Red Natura 2000 ofrecieron una gran oportunidad para hacer compatible la agricultura con la conservación de los hábitats, pero en la actualidad solamente el 11% de los espacios integrados en la Red Natura 2000 cuentan con planes de gestión aprobados y tan solo cuatro especies disponen de planes de recuperación en todo su ámbito de distribución geográfica.

Los cambios derivados de la planificación del territorio más profundos y transcendentes son aquellos relacionados con la artificialización del suelo por su carácter de irreversibilidad, tanto en el interior como en la franja litoral, con una tasa general anual de 27.666 ha/año. El ritmo de construcción en la costa en los dos primeros kilómetros de litoral se multiplicó por cuatro entre el periodo 1987-2000 y el periodo 2000-2005. La media de ocupación entre 1987 y 2005 fue de 2.800 ha/año o, lo que es lo mismo, una transformación de ocho ha/día. Todo esto supone que en menos de una generación casi la mitad del litoral mediterráneo (un 43%) se haya convertido en artificial.

En la actualidad España cuenta con más de 1,6 millones de Has dedicadas a la agricultura ecológica. Desde 2014 somos primeros en producción (ya lo éramos anteriormente en superficie) y en exportación de productos ecológicos. Las estimaciones para 2025 preven que el consumo de alimentos ecológicos cubrirá el 2-3% del total estatal, alcanzando un valor de mercado de 4.000 millones de euros. Es muy notable, por tanto, el yacimiento de empleo y la capacidad de cambio de paradigma que supone la agricultura sostenible. Sin embargo, las prácticas tradicionales agrícolas, ganaderas y pesqueras no incluidas en este sello, verdaderas responsables de la funcionalidad de los ecosistemas y mucho más extensas territorialmente hasta hace pocas décadas, quedan abandonadas nuevamente por los decisores.

Importancia de la coordinación y la coherencia en las políticas

Conclusión 4. España no desarrolla políticas coordinadas y coherentes entre sí. Se dan en muchas ocasiones contradicciones entre presupuestos, solapamientos, y decisiones en contra de la sostenibilidad.

La coherencia entre administraciones parece estar ausente en la resolución de los grandes temas y es especialmente evidente también en lo referido a la planificación, la ordenación del territorio y la integración de variables ambientales en la toma de decisiones a este respecto. Siguen existiendo subvenciones perversas y políticas contradictorias entre los mismos niveles de administración y entre los diferentes niveles de las mismas. Las consecuencias sobre la funcionalidad de los ecosistemas, su resiliencia ante agresiones, el mantenimiento de su biodiversidad y la destrucción del paisaje, la evolución social hacia la igualdad y la reactivación económica son, quizá, más perceptibles e irreversibles cuando la planificación integrada y la convergencia de actuaciones fallan.

La importancia de la felicidad

Conclusión 5. España es cada vez menos feliz y la pérdida de felicidad es heterogénea, no siempre ligada al bienestar económico o a indicadores económicos convencionales.

Naciones Unidas lanzó su primer Informe Mundial sobre Felicidad en el año 2012, antes de celebrar la Reunión de Alto Nivel sobre Felicidad y Bienestar. Según este indicador, los países del sur de la UE son los que han registrado una pérdida mayor de felicidad en sus poblaciones, sacudidas en mayor medida por el cambio de escenario económico. España es el sexto país del mundo que más felicidad ha perdido desde 2007. En la UE solo la supera Grecia. España figura en el puesto 38 de un total de 156 países. situacion_politicas_sociales

Índices situación y políticas sociales | Barómetro Social de España

Respecto al índice por una vida mejor, España queda por encima de la media en conciliación de la vida laboral, vivienda, estado de salud, relaciones sociales y seguridad personal pero por debajo en calidad del medio ambiente, educación y habilidades y puestos de trabajo e ingresos. No existe en España una correlación manifiesta entre el PIB per cápita y el índice de bienestar por comunidades autónomas: Navarra, el País Vasco y La Rioja presentan elevados valores de PIB per cápita y de bienestar. Pero otras comunidades como Madrid y Cataluña, de elevado PIB, rompen esta regla marcando un grado de bienestar menor; y Extremadura y, en menor medida, Castilla y León presentan niveles de riqueza bajos o medios y niveles perceptivos de calidad de vida aceptables.

Una política adecuada de sostenibilidad requiere protección eficaz de la biodiversidad, preservación los recursos naturales y la calidad del aire, una gestión justa y adecuada del agua que garantice el derecho de acceso. Si estas condiciones se olvidan empeorará la salud pública, se acentuarán las desigualdades, aumentará el paro, y la economía, consecuentemente, irá a peor. No debe olvidarse que la sostenibilidad entronca directamente con las ideas de progreso, riqueza y bienestar y representa para ellas una condición indispensable. En la medida en que se afronten con racionalidad estos retos, el gran desafío colectivo que representa la superación de la crisis, podrá transformarse en oportunidad de avance hacia un futuro sostenible.

Observatorio de la Sostenibilidad

El nuevo Observatorio de la Sostenibilidad (OS), aspira a ser referencia en temas de sostenibilidad. Está formado con trabajadores del antiguo observatorio y nuevos profesionales una vez que el anterior se disolvió por falta de presupuesto durante el año 2013. El OS cuenta con un comité científico de elevado nivel e intenta hacer los informes basados en la mejor información y ciencia disponible. La sede del nuevo observatorio está en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de Montes, Forestal y del Medio Natural de la Universidad Politécnica de Madrid y en la Universidad de Alcalá (promotora y sede del anterior observatorio). La financiación será a partir de ahora público-privada con el objetivo de asegurar su permanencia y su independencia.

El observatorio se presentó en el año 2006 con un informe correspondiente al año 2005. Y desde entonces realizó un informe anual basado en indicadores e informes temáticos como los de ocupación del suelo (2006) o calidad del aire (2007) que en su día, marcaron temas clave como señalar la magnitud de la burbuja inmobiliaria o la importancia de los efectos de la salud de la calidad del aire en las ciudades.