Está lloviendo muchooctubre 23, 2013 – carne cruda 2.0 – cadena ser  

EL GRAN WYOMINGCharlamos con el ácido José Miguel Monzón, El Gran Wyoming, sobre su carrera en televisión, sus aficiones musicales y las polémicas en las que se ve envuelto con la derecha mediática. Además, nos visita el grupo Right Ons, que presenta en directo su disco «Volcán», y os ofrecemos un nuevo episodio de ‘Compañeros’

Está lloviendo mucho. Esa ha sido toda la respuesta del presidente del gobierno a los periodistas que le preguntaban qué le había parecido la sentencia del Tribunal de Estrasburgo que ha derogado la aplicación retroactiva de la Doctrina Parot. Está lloviendo mucho. He ahí la reacción ejemplar de un líder carismático, un mandatario que afronta los problemas, que encara la realidad. Está lloviendo mucho. Resulta que tenemos de presidente a Mariano… Medina.

En efecto, ha caído un chaparrón de descalificaciones al tribunal de derechos humanos que ahora es ETA para la derecha española que tanto lo alabó cuando corroboró la ley de partidos que ilegalizó a HB. Se ha abierto la caja de los truenos de la caverna incluso sobre el PSOE al que se acusa de estar detrás de esta maniobra para liberar presos etarras que, no lo olvidemos, han cumplido hace tiempo la pena que se les impuso según nuestra ley. Está lloviendo mucho pero yo no me mojo, dice la máxima autoridad del gobierno.

Se ha desatado una tormenta de rayos y centellas que ha descargado su furia sobre cualquiera que defienda un principio básico del Estado de Derecho recogido también en nuestra Constitución: las penas no pueden ser retroactivas porque si lo fueran, todos estaríamos indefensos ante la arbitrariedad del legislador. Ha habido hasta relámpagos de inconstitucionalidad de miembros del PP a los que la justicia y la ley parece que les sobra cuando no pueden usarla a su antojo. Y a todo esto, lo único que ha acertado a  decir el jefe del gobierno es que está lloviendo mucho. Es muy gráfico: Rajoy ante cualquier problema actúa como quien oye llover.

Rajoy no se moja ni por las víctimas de ETA sobre las que la sentencia y la excarcelación de la etarra Inés del Río ha caído, lógicamente, como un jarro de agua gélida. Cuando las necesitaba como ariete contra la oposición o la izquierda abertzale, bien que las utilizó en su beneficio. Ahora que las víctimas necesitan al menos sus palabras de consuelo y comprensión, Rajoy las abandona bajo el aguacero. Deja que todos sus momentos de pena se borren como lágrimas en la lluvia. Así soluciona el presidente los problemas, dejando que se los lleve la corriente. Todos nos calamos hasta los huesos y él mira la lluvia caer desde la ventana de su coche blindado. Está lloviendo mucho pero el único que lleva paraguas es el presidente.

Rajoy no es un presidente de gobierno, es un hombre del tiempo. Cuando Alemania le dice que nos va a caer encima una lluvia torrencial, sale a anunciarlo y se va al fútbol para que no le salpique. Cuando nos mea encima, nos dice que está lloviendo. Cuando a él le llueve encima la lluvia ácida de Bárcenas, se resguarda tras el plasma de la tele. Cuando hay una borrasca en Cataluña o en el resto de España, se pone la gabardina para no mojarse. Cuando Estrasburgo nos echa un chorreo, responde que está lloviendo mucho. Cuando la gente se está ahogando por una riada de recortes inclementes, él dice que hace sol aunque nadie lo vea. Para él y su partido luce el sol, como para Botín: el PP ha tenido un beneficio de 9 millones de euros en 2012. Sin contar sobres. Para ellos siempre hace buen tiempo.

Al mal tiempo, Rajoy le pone mucha cara. Actúa como si la política fuera un fenómeno meteorológico sobre el que no tiene ninguna responsabilidad, como si las crisis y los recortes fueran fenómenos atmosféricos que escapan a su control. Pero la que está cayendo también es cosa suya. Nos está lloviendo mucho Rajoy encima. Como meteorólogo se inventa sus pronósticos. Como presidente no vale. En sus decisiones y en su falta de decisión, acierta menos que el hombre del tiempo.

El Botínoctubre 18, 2013  

El día contra la pobreza va y dice Botín que “es un momento fantástico para España” y que “llega el dinero de todas partes”. Ni os lo imagináis, dice. Tiene razón en eso: ya no somos capaces ni de imaginar que llega el dinero. Con tres millones de pobres de necesidad y seis millones de parados, ni toda la imaginación del mundo nos puede hacer ver que este es un momento fantástico para España. Solo es un momento fantástico para señores como Botín. Ahí tienen ustedes a los que están sacando partido de la estafa.

En la frase de Botín sustituyan España por “los bancos” y verán cómo encaja: “Es un momento fantástico para los bancos. Llega dinero de todas partes a los bancos”.  En efecto a los banqueros les ha llegado el dinero de todas partes: de nuestra educación, sanidad, pensiones, parados, dependencia, cooperación… Llega el dinero de nuestra parte y se lo reparten. También llega el dinero de fuera y se queda fuera de nuestro alcance. Como dice Isaías Lafuente, llega el dinero de todas partes pero no a todas partes.

La estafa ha sido perfecta. Quiebra el sistema financiero, rescatamos a los bancos y cajas con dinero público, adquirimos una deuda que pagamos con nuestros servicios sociales, se deprecian nuestras vidas, se desploman nuestros salarios y vuelven los inversores. Normal que vengan a comprarnos: estamos de saldo. No llega el dinero. Llega es la posibilidad de que algunos hagan dinero fácil a nuestra costa. Llegan los tiburones a nuestras costas. Somos su carnaza.

Por eso los estafadores viven cada semana, su Semana Fantástica de El Recorte Español que nos va a seguir metiendo la tijera. El mismo día que Botín habla de ciencia ficción, nos anuncian que los recortes serán de 8.000 millones el año próximo y aumentarán en 2015 hasta los 10.500. Un dato aterrador: en el proyecto Castor del señor Florentino Pérez que ha hecho temblar la tierra nos gastaremos 1.700 millones, el mismo dinero que se van a ahorrar en dos años en el pago de pensiones. ¡Hala Madrid! El gobierno ha intentado rescindir el contrato. El Supremo lo ha desestimado. La injusticia de este país también colabora con los que han provocado este terremoto.

El mismo día también leemos que una mujer ha puesto en venta su riñón en internet porque no puede mantener a sus hijos y que un enfermo del corazón ha sido desahuciado de su casa de alquiler. Mientras Botín habla de género fantástico, los españoles protagonizan una historia de realismo sucio. Es un momento fantástico. El Botín se ha quedado con el botín. Y somos nosotros. Somos el botín de señores como Botín.

Muchos esperamos la señal para iniciar el motín.

El Parlamento es puro teatrooctubre 16, 2013  

Señoras, señores, la representación va a comenzar. Apaguen sus movilizaciones, dejen la democracia en silencio y limítense a obedecer. Durante la función no estará permitido hacer críticas, tomar la palabra ni cuestionar a los actores. Permanezcan calladitos. ¡Se sienten, coño!

A continuación verán aparecer a los actores en el teatro del hemiciclo en el que interpretarán para ustedes los papeles de representantes del pueblo pero sin el pueblo en una obra de ficción titulada La Democracia, un sainete español. Les advertimos de que esto no es la democracia real: los actores no les representan a ustedes, solo a sí mismos y a los directores reales de la obra que forman parte de consejos de administración de bancos y empresas. La democracia española es puro teatro, una caricatura, un guiñol en el que los actores imitan las formas de un sistema parlamentario. Pero no se dejen confundir, es tan falso como Mátrix. Es el Gran Teatro Inmundo y el Parlamento es su escenario.

Durante el primer acto, los intérpretes representarán para ustedes un debate político. Recuerden que es una simulación. Los actores no se escuchan entre sí en el escenario y aunque parezca que dialogan, solo repiten de carrerilla su propio monólogo. Lo han podido observar ustedes hoy mismo en el acto llamado “sesión de control” en el que el actor que interpreta al presidente y el actor que interpreta a los nacionalistas catalanes han hablado de la independencia de Cataluña pero el presidente no contestaba a las preguntas del otro intérprete sino que se limitaba a leer su papel. Este intercambio de frases no tiene otra finalidad que mantener entretenidos a los espectadores, justificar el sueldo de los actores que hacen de diputados y, sobre todo, hacerles creer a ustedes que viven en una democracia de verdad.

La votación que tiene lugar en el siguiente acto es la escena cumbre de esta pantomima. El gobierno ha suprimido la escena del consenso porque no la necesita para hacer lo que le dé la real gana, por lo tanto, el resultado se sabe de antemano y los actores votan sin cuestionar lo que les dicta su director o el ayudante de dirección desde su asiento. Es posible que ustedes hayan sentido la misma sensación de irrealidad votando en las urnas. Si el resultado de votar es una farsa, me reconocerán que votar también lo es.

Y más que lo puede ser. La actriz María Dolores de Cospedal que interpreta a la presidenta de Castilla La Mancha, ha presentado en el Congreso una propuesta para reducir el número de diputados en su parlamento regional. Con esta reducción y la ley electoral vigente, los partidos minoritarios necesitarían más votos aún para conseguir representación mientras que el suyo saldría beneficiado por el reparto. Otros actores de su partido se han apresurado a pedir también para ellos este pucherazo. La democracia ya no sería una farsa sino una tragedia: sería un sistema autoritario.

Señoras, señores, la comedia va a continuar. Recuerden que es una simulación de democracia en diferido. La democracia real está por llegar. De ustedes depende. Solo tienen que dejar de aplaudir, dejar de ser espectadores, salirse de esta obra y exigir que el escenario no lo ocupen intérpretes sino verdaderos representantes. Háganlo antes de que se cierre el telón.