Artículo de Manuel Pérez Muñoz sobre las condiciones laborales en el campo, incidiendo en la degradación galopante de las mismas por la vía de los intermediarios laborales (ETT,s, empresas de servicios y «furgoneteros»)

Gestión a base de salarios de miseria

http://www.lacronicadelpajarito.es/blog/manuelpmunoz/2015/02/gestion-a-base-salarios-miseria

Lunes, 02 de Febrero de 2015

El éxito de participación en la manifestación contra el abuso laboral en el sector agrario, convocada y organizada por la Federación Agroalimentaria de Comisiones Obreras, nos ha servido para conocer cómo se han degradado las condiciones de trabajo en el campo murciano. Gracias a Mamadou, un compañero senegalés de CCOO que asesora a los trabajadores del sector, y a un díptico sobre la convocatoria, consigo hacerme una idea de las formas en que se exteriorizan estos abusos: jornadas excesivas, salarios por debajo del de convenio, sin cotizaciones sociales por todos los días trabajados, etc., con consecuencias funestas para las prestaciones a las que estos trabajadores tienen derecho y, al ser ciudadanos extranjeros en su mayor parte, para la renovación de sus permisos de trabajo y de sus tarjetas de residencia. Además de hablarme de la responsabilidad de las empresas agrarias, Mamadou me insistía en que muchas de estas irregularidades tenían su origen en las peculiaridades de la intermediación laboral en el sector, capitalizada por las empresas de trabajo temporal (ETT) y las empresas de servicios, que han llegado a integrar en su funcionamiento viejos hábitos como los llamamientos de los capataces en las plazas de los pueblos o los “furgoneteros”.

Hablar de la contratación en el agro murciano es hablar de estas empresas intermediarias. Si nos ceñimos a los datos sobre contratos de puesta a disposición entre ETT y empresas usuarias del Anuario de Estadísticas del Ministerio de Empleo y Seguridad Social, se extrae que los que se celebran en la Región de Murcia en 2013 representan un 11,9% de los de toda España (en el conjunto de la contratación registrada, el peso regional es de un 4,4%). Pues bien, la Memoria del Consejo Económico y Social de la Región de Murcia de dicho año revela que el sector agrario acapara el ¡85,9%! de estos contratos realizados por ETT (un 18,7% en España). Estas empresas cuentan con un excelente nicho de mercado en las explotaciones hortofrutícolas murcianas, generalmente de pequeño tamaño y sin la capacidad de realizar una gestión de personal por su propia cuenta. Sin embargo, su excesivo número y un concepto mal entendido de agilidad contractual lleva a las ETT a practicar estos atropellos, que vulneran el contenido de los convenios colectivos, a pesar de lo bastante fragmentada que está la negociación colectiva en el sector.

Este penoso estado de las cosas no ha llevado a nuestros gobernantes ni a criticar a las ETT, ni a controlar su expansión. Pasa justamente lo contrario. La filosofía del Gobierno de Rajoy al respecto queda visiblemente plasmada en el preámbulo de la Ley de medidas urgentes para la reforma del mercado laboral aprobada en julio de 2012, tan regresiva para los derechos de los trabajadores españoles, que declara que, mientras que los servicios públicos de empleo son insuficientes en la gestión de la colocación, las ETT, cuando operan como agencias de colocación, contribuyen “a la participación e inserción de trabajadores en el mercado de trabajo”. Esperemos que, en las parcelas que se les están concediendo, como en el apoyo a la inserción dentro de la Garantía Familiar de Empleo incluida en la Estrategia para la Creación de Empleo 2014-2016, estas agencias privadas de colocación no funcionen con la mentalidad que, en su faceta de ETT, les lleva a pagar veinte euros por una jornada de ocho horas o más.

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