Juan Carlos Monedero, politólogo y escritor, nos imparte un «Curso urgente de política para gente decente», auténtico antídoto contra la desidia, veneno contra la ignorancia y vitamina contra la resignación. Y además, os ofrecemos, en directo, a unos de los mejores guitarristas del mundo, Diego García, «El Twanguero»

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Estamos de mierda hasta el cuellonoviembre 8, 2013

Juan Carlos Monedero Las calles de Madrid se han llenado de basura. Los servicios de limpieza y jardinería están en huelga por cuarto día en protesta por un ERE del ayuntamiento que afectaría a 1.100 trabajadores. Barrenderos barridos, jardineros podados, basureros tirados al contenedor. Lo de siempre, lo de todos los días.

Los delirios de grandeza de politicuchos minúsculos, los paga la gente corriente y molida. Teníamos dinero para la ciudad olímpica pero no lo tenemos para una ciudad limpia. Nos gastamos millones de euros en lavarle la cara a la ciudad y nos despertamos con las calles pegajosas como legañas. La ciudad que aspiraba a organizar las Olimpiadas, aspira ahora el hedor de la basura. La ciudad olímpica huele a mierda y la mierda vuela azotada por el viento como una bandada de pájaros furiosa. Mierda de Madrid, vuela.

Caminando por las calles de la capital esta mañana, la basura desparramada por el suelo me dio arisca los buenos días y me obligó a sortearla, dar un rodeo, dejar la acera para caer en el asfalto con el riesgo de ser atropellado. La mierda nos arrincona, nos desvía de nuestro destino y nos pone en serio peligro. Pongamos que no hablo de Madrid, pongamos que hablo de España entera. Pongamos que no hablo de la basura, que hablo de la mierda que lo ha invadido todo. Es como si Madrid fuera solo el reflejo de lo que ocurre en el resto del país, el retrato de Dorian Grey de esta España sucia, esta España nuestra.

Nuestras pústulas y llagas no han aguantado más y han estallado en la capital del reino. Es tanta la inmundicia acumulada tras los muros de las instituciones, en las cloacas de la democracia, en los desvanes del sistema, que la mugre ha empezado a aflorar. La mierda sale a flote por las alcantarillas, escupe por las ventanas salivazos de bilis, se cuela por debajo de las puertas, se desliza por las escaleras hasta la calle y corre por las aceras como una riada que se ríe de nosotros. Nos sale la mierda por las orejas. No me extraña que Jorge y otros cinco hayan iniciado una huelga de hambre en Sol hasta que eliminemos la basura de esta sociedad: no les cabe nada más en el cuerpo. No nos cabe más mierda dentro.

Y sin embargo, seguimos tragándola y nos la siguen enchufando a manguerazos por todos los agujeros del cuerpo. Todos los días desde hace años. Esta semana han sido las becas Erasmus, las cuchillas de Melilla, las mentiras del gerente de Cospedal y de Aznar, la mujer despedida porque faltó a su trabajo para intentar parar su desahucio y que no será readmitida, el cierre de Canal 9 reducido a un escombro de periodismo… Podría seguir y no parar. Y lo peor es que no para de acumularse la basura porque no la sabemos o no la queremos parar.

Al contrario: aumentan los que prefieren comer mierda mientras sea su mierda a buscar un sumidero por el que desaguar la basura. Dice el CIS que el PP repunta. PSOE sigue cayendo. Y se estancan Izquierda Unida y UPyD. Aunque esté cocinada la encuesta, la realidad es que se nos está pasando el arroz. Y tenemos que empezar a asumir que tenemos una responsabilidad: la responsabilidad de sacar la mierda a flote y dársela a oler a los que no quieren mirar. La responsabilidad de informarse e informar, de indignarse e indignar, de salir a la calle y sacar a otros a la calle. La responsabilidad de tomarnos en serio nuestra responsabilidad. Hacer política como si nos fuera la vida en ello, dice J.C. Monedero. Digo más: hacer política porque nos va la vida en ello.

No la harán otros por ti. No la están haciendo los sindicatos. Su derrota es también la nuestra, la de una sociedad que olvida que el primer derecho es la obligación de participar. No la está haciendo tanto como podría la izquierda real. La mitad de la ciudadanía se siente huérfana de voto pero no encuentran en los partidos de izquierdas a esa familia en la que confiar. No lo hará la casta política, igual que en Madrid no negocian con los barrenderos: les da igual mierda porque ellos están tan acostumbrados a oler mal que no huelen su ropa hedionda y sudada. Tampoco hacemos nuestro trabajo los periodistas. Algunos ocultan la basura interesadamente, otros la envuelven en papel de plata, la plata que les pagan por manipular, la mayoría hasta que no tiene la mierda al cuello, no saca la cabeza. Y entonces ya es tarde. Mientras no la saquemos unidos, nos la volverán a cortar. Sé lo que me digo.

La mierda de la calle nos echa de la calle. La mierda del trabajo nos está echando a la calle. Por eso tenemos que retomar la calle y barrer la basura de las calles. Necesitamos convertirnos en barrenderos.

Prohibido entrar y salirnoviembre 6, 2013

david jiménez

Prohibido entrar y salir

El gobierno de la nación tiene un mensaje para ustedes: si no tienen dinero, no entren ni salgan de España. Es lo que parecen decirnos dos decisiones gubernamentales que han coincidido casualmente en el tiempo sin aparente relación mutua pero que, a mi entender, la tienen. Primero, el ministerio del Interior decide volver a colocar cuchillas en la valla de Melilla para disuadir a los inmigrantes de entrar. Segundo, el ministro de Educación aprueba de tapadillo retirar la ayuda estatal de 100 euros mensuales al 75% de los estudiantes Erasmus con la beca ya en marcha. Gracias a la denuncia de un alumno que lo descubrió de casualidad, se ha montado un revuelo en contra de la decisión de Wert, incluso dentro de su propio partido, que ha obligado al gobierno a rectificar a su ministro. De momento. De momento lo que queda claro es el mensaje implícito del gobierno: sin dinero no vas a ninguna parte.

Dicho de otra manera: este gobierno quiere cortar con cuchillas a los extranjeros pobres que buscan mejorar sus vidas en España y quería recortar con tijeras la posibilidad de mejora de los españoles que no puedan pagárselo. El ministerio de Educación argumenta que pretendía concentrar esa ayuda en los alumnos que menos tienen pero la realidad es que este gobierno lleva un año recortando la posibilidad de formarse en el extranjero a los que no puedan pagárselo: el año pasado redujo las becas Erasmus en más de un 75%, que se dice pronto. De 62 millones iniciales, las dejó en 15. 1600 alumnos perdieron la posibilidad de estudiar fuera con ayudas del Estado. El año que viene se aplicará el recorte que quería aplicar ahora el ministro por la espalda. El año que viene os recortamos antes de que os vayáis y así no hay problema. Si no tenéis dinero, no os vais y punto.

Y si no tenéis dinero, pues tampoco entráis. Y si intentáis entrar, os pasamos a cuchillo. A cuchilla, concretamente. El gobierno está instalando de nuevo el alambre de espinas y cuchillas que se colocó en 2005 con el gobierno socialista, aunque Zapatero lo eliminó al año siguiente. Daba mala imagen a la alianza de civilizaciones desollar a inmigrantes vivos. A este gobierno del PP, sin embargo, le parece una bella imagen para la Marca España: la marca España es el corte de una cuchilla en las manos, piernas y rostro de un sucio extranjero. Van a hacer pinchos morunos con los moros y los africanos. Oye, mejor ensartados que ahogados en una patera. Eso que nos ahorramos en recuperar los cadáveres.

El ministerio del Interior responde a las críticas por la medida diciendo que “los Estados tratan de ser humanos”. Miedo da un gobierno que no es humano, solo trata de serlo. Miedo da la ola xenofobia estatal que se extiende por Europa y que hasta Bruselas ha criticado. El odio es siempre ignorancia. Y conviene no ignorar los datos reales: la inmigración en Europa solo es el 4% de la población y  no es una carga para el Estado del Bienestar sino que aporta más a la riqueza del país que la que se lleva, según un informe de la OCDE, ni más ni menos, de este septiembre. Pero nosotros les recibimos con cuchillas.

Ya solo falta que el gobierno cuelgue el siguiente cartel en nuestras fronteras: queda prohibida la entrada y la salida a toda persona ajena a esta empresa. En esta empresa llamada España el paro ha vuelto a subir este mes en 87.000 desempleados. Dos millones de parados no reciben prestación. Tal y como están las cosas en España, más lógico que querer entrar, es querer salir corriendo. Con el maltrato que sufren muchos ciudadanos, empiezo a sospechar que las cuchillas de la valla de Melilla también están ahí para evitar que nos fuguemos.