La guerra contra las mujeresenero 3, 2014

guerra‘Carne Cruda 2.0’ (03/01/2014) – Hernán Zin: Mujeres violadas en la guerra

Hablamos con el reportero Hernan Zin, cuyo último documental, ‘La guerra contra las mujeres’, está preseleccionado en tres candidaturas para los Goya, sobre los conflictos bélicos y el papel que juegan en él las mujeres como víctimas de la violencia

 

Las mujeres en este país van a dejar de ser libres. Las mujeres mayores de edad en este país van a dejar de ser mayores de edad. Y las menores de edad serán tratadas como niñas aunque ya sean mujeres. Todas las mujeres de este país van a pasar a ser menores de edad. Todas van a depender de lo que decidan por ellas sus padres o Papá Estado. Todas van tener que cumplir lo que quiere la Santa Madre Iglesia para las mujeres, sumisión y maternidad. Tendrán las obligaciones de una madre adulta pero la limitación de derechos de una adolescente. Las mujeres de este país van a volver a ser esposas: mujeres esposadas por los grilletes de una nueva ley del aborto que no les deja libertad de elección de su propia vida.

La mujer española no tendrá el derecho básico y fundamental: la libre elección de su vida. Así lo ha decidido el gobierno. El gobierno ha decidido reducir por debajo de lo básico y fundamental. Según la nueva ley del aborto, las mujeres en este país tendrán menos derechos que un cigoto no nato. Es decir, la mujer será menos que el que todavía no es. Es decir, la mujer no es. La mujer no existe, luego no tiene derechos.

Y por eso la mujer española tendrá que volver a pedir permiso para vivir: para decidir si quiere ser madre, si puede criar a un niño. Porque la mujer no es hasta que no es madre, según este gobierno. Ya lo dijo el ministro de Justicia (el menos justo de los injustos ministros): “La maternidad hace a las mujeres auténticamente mujeres”. Si no es madre, la mujer no es auténticamente mujer. Por eso el gobierno le obliga a ser madre porque hasta que no lo es, ella no es auténticamente nada ni nadie. Es un ser incompleto. El hombre, el Estado, el gobierno y el hijo, la completan. Y por eso los jueces, los padres, los médicos completarán las decisiones que un ser incompleto como ella no puede tomar por sí sola.

Pero la mujer no solo sufrirá la condena de no tener libertad. Además se le condena a criar a un niño que puede tener graves problemas de salud que le impidan valerse por sí mismo. Es una doble condena. Se te condena a no decidir si quieres dar vida y se te condena a cargar con una vida que jamás podrá ser independiente. Se te condena además al sufrimiento que eso puede acarrearte, el sufrimiento de entregar tu vida a una causa que el gobierno ha decidido por ti y el sufrimiento de ver sufrir a tu hijo. Y se te condena además a no recibir ninguna ayuda del Estado que te ha impuesto la condena. Este gobierno, este ministro, son como terroristas de una crueldad espantosa. El fanático está tan cegado por su fe que jamás ve el sufrimiento que provoca.

Hay una guerra contra las mujeres que es una guerra contra todo el que defienda la igualdad y la libertad de todos. Si dejamos que hagan desaparecer a las mujeres del Estado de derecho, cuando vengan a por los demás, será demasiado tarde.