la volátil

11/04/2014 | AGUSTINA GUERRERO

La Volátil: una Mafalda de 30 años que lo peta en la red

Nos acompaña Agustina Guerrero, la autora de “Diario de una volátil” un desternillante cómic que hará que te rías a carcajadas de las cosas más cotidianas. Además, El Club de Jazz llena aforo con Bill Frisell.

La Utopía ha sido desahuciadaabril 11, 2014  

Poco tiempo ha tardado la presidenta andaluza, Susana Díaz, en mostrar su verdadero rostro de lideresa autoritaria al servicio de los de siempre. De un manotazo ha echado hoy de la Consejería de Vivienda a sus socios de Izquierda Unida por realojar en viviendas de la Junta a las familias expulsadas esta semana de la Corrala Utopía. Aquí manda ella, que quede claro.

En muy poco tiempo ha pasado de presumir de “socialista muy de izquierdas que lucha por la justicia social” a hacerse fotos con Emilio Botín y presumir de amistad con los mandamases del Ibex 35. Ella no aspira a ayudar a los de abajo, aspira a llegar muy alto, donde están los de arriba, quién sabe si a la presidencia del gobierno. Y ahora que se ha tenido que enfrentar con la Utopía ha demostrado que ella está del lado de los que dirigen la realidad.

La realidad del caso es la siguiente: familias sin hogar ocuparon hace dos años un inmueble vacío de Ibercaja al que llamaron Corrala Utopía. El banco los denunció y un juez determinó que tenían que ser desalojados pero que la administración tenía que “proveer lo necesario para las personas en riesgo de exclusión social”. En mitad de las conversaciones de la Consejería de Vivienda con Ibercaja para buscar una salida negociada, el banco echó a las familias. A negociar a la puta calle, con perdón.

La Consejería dirigida por Izquierda Unida intentó que el Ayuntamiento de Sevilla del PP realojase a las familias en algunas de las 500 viviendas vacías que tiene. El alcalde, Juan Ignacio Zoido, se negó porque no podía premiar “la patada en la puerta”. Es Zoido el que da una patada en la puerta de la justicia social dejando a sus vecinos en la calle aunque tiene medio millar de casas deshabitadas. Entonces la Consejería tomó la decisión de la polémica: realojarlos en casas de protección oficial para las que hay una lista de espera. Pero la pobreza no puede esperar.

Ahí aparece ese PSOE que dice que no va a cometer los errores del pasado y que va a rescatar a las personas y se acuerda de que tiene 10.000 personas en una lista esperando esas viviendas. Ya pero a los vecinos de la Corrala los han dejado al raso sin tiempo de encontrar una solución. Ya pero no se entiende que estén esperando si hay viviendas desocupadas, como demuestra el realojo de los vecinos de Utopía. Ahí tienen responsabilidad ambos socios de gobierno por no agilizar esa lista. Ahí aparece Susana Díaz hablando de igualdad para todos pero sin dar solución a ninguno, ni a los de la lista ni a los de la Corrala. Y ahí aparecen los que se llaman “socialistas” enfrentando a pobres contra pobres para que se peleen por las migajas que les tiran.

Ahí aparece el PSOE de los ERES presumiendo de ser el garante de la ley. Pero la ley no dice lo que dicen los socialistas. La Ley andaluza de la Vivienda dice que las autoridades favorecerán el alojamiento de los excluidos, como también estableció el juez en el auto sobre la Corrala. Y Ley de Función Social de la Vivienda del actual gobierno andaluz determina que los bancos tienen la obligación de sacar en alquiler sus inmuebles y que se arbitrarán medidas excepcionales de urgencia para familias vulnerables. No es la ley la que va contra las personas, son los que la aplican.

Susana Díaz ha decidido aplicar la ley del más fuerte. La ley de aquí mando yo. La ley del banco y no la ley que obligaría al banco a dar alquiler social a esas familias. Ese es el cambio que prometió Rubalcaba: personas a cambio de favores. Ese es el partido al que apoya Izquierda Unida en Andalucía. Los comunistas acaban de anunciar la “suspensión momentánea” del acuerdo mientras el PSOE no les devuelva la Consejería. No entiendo que pidan realojo a un gobierno que les ha desahuciado. Deberían irse definitivamente para desahuciar a la presidenta quien, recordemos, entró en la presidencia sin llamar a la puerta de las urnas.

A los que tienen tomadas las leyes para su beneficio es a los que habría desahuciar. Pero eso en este país es una utopía. En este país que la ley proteja a las personas es una utopía. Y la utopía ha sido desahuciada.

la inmigración a este lado de la valla09/04/2014 | FESTIVAL ZEMOS98

La inmigración a este lado de la valla

Migrantes a este lado de la valla ¿cómo les vemos? ¿cómo nos ven? ¿cómo les ven los medios? Charlamos con participantes del festival Zemos98, Xose Quiroga, Carlos Delcós, Rubén Alonso, Mactar Thiam Fall y Aída Quinatoa.

La Constitución es un testamentoabril 9, 2014  

Ayer en el debate sobre Cataluña, por una vez, el presidente del gobierno dijo una verdad: “Las Constituciones son testamentos”. Las Constituciones no son testamentos pero la nuestra hoy sí lo es. La Constitución española que sirvió para dar vida a nuestra democracia, ha terminado convertida en la última voluntad de un muerto, en el certificado de defunción de este cadáver de sistema que padecemos.

La comparación no es banal. Refleja cómo entienden nuestra democracia Rajoy y tantos otros padres e hijos de la sacrosanta Carta Magna: como una voluntad inamovible, inapelable, fatal. Un texto sagrado que nos entregaron los padres de la Transición y que no admite discusión como los mandamientos de la ley de dios. Aunque cuando lo pide la Troika, que es su dios, entonces sí PP y PSOE le meten mano para recortar presupuesto social y servir a los amos.

Además, la comparación es macabra. Es la certificación de que este país agoniza y más que un contrato social tiene una factura del funeral. La comparación es funesta. Los testamentos son la voluntad de un muerto sobre la que los vivos no tienen potestad. Con los muertos no se puede dialogar. Los testamentos no se negocian, no son contratos, están escritos unilateralmente. No es el caso de nuestro texto constitucional.

Por tanto la comparación es errónea. La Constitución sí fue un contrato aceptado por todas las partes y como todo contrato, es revisable y renovable, más cuando el 77% de los actuales españoles no la votó, cuando se aplica pero no se cumple y cuando no da respuesta a las inquietudes de la sociedad de hoy. El problema es que hay quien la considera un testamento, una lápida, las tablas de Moisés.

No obstante, tanto Rajoy como Rubalcaba hablaron ayer de revisarla. El primero lo dijo para ganar tiempo y desgastar a los catalanes con un largo proceso de reforma. El segundo lo dijo porque es la única salida que les queda a unos socialistas desorientados. En cualquier caso, los soberanistas tienen ahí un guante que podrían recoger, el problema es que no quieren porque tienen prisa por llevar adelante su consulta. Su futuro electoral depende de ello.

Y nuestro futuro depende de todos ellos. Mientras agonizamos, el debate por Cataluña se eterniza y unos y otros consiguen que no hablemos de la enfermedad sino de los doctores. Los catalanes están en su derecho de decidir que les curen solo sus médicos pero no deben olvidar que tienen a matasanos como Mas culpables de muchos de sus males. El resto también tenemos lo nuestro y no debemos dejar que este debate nos distraiga del debate principal.

El debate principal es que no necesitamos un testamento sino un certificado de nacimiento: un proceso constituyente que sea reconstituyente. Ese solo puede venir de los grupos más pequeños porque ninguno de los presentes quiere una reforma que puede firmar su defunción. Me temo entonces que tendremos que esperar, como poco, a las elecciones del año que viene. Como esto se alargue, al final solo estaremos discutiendo qué bandera le pondremos al féretro.