La voz de los sabios: lo que los ancianos nos enseñan

Elena García Quevedo nos cuenta los mejores testimonios de nuestros sabios olvidados con su libro “La voz de los sabios”. Además Javier Sanabria nos trae a los sabios del rock con ‘Carretera Perdida’ y la sección de Severino Donate.

LA VOZ DE LOS SABIOSHe visto cosas que vosotros no creeríais  febrero 7, 2014  

 hace unos años no hubiéramos creído. Hemos visto atacar todas las naves sobre las que navegaba nuestra democracia que ahora se hunde en llamas incendiada por los pirómanos a los que encargamos conducirla. Pero también hemos visto luces más allá de la Puerta del Sol que tratan de mantenernos a flote y conducirnos a un puerto seguro. En estos últimos años en este país, estamos viendo cosas que no creeríamos posibles si no las estuviéramos presenciando cada día.

Jamás habríamos creído que veríamos a la hija del rey declarando en un juzgado como imputada por un presunto delito fiscal y de blanqueo de dinero pero mañana vamos a verlo gracias a la tenacidad de un juez que se ha impuesto a las maniobras orquestales en la oscuridad con las que el gobierno y la monarquía tratan de salvar a la Infanta. Tampoco habríamos creído que veríamos a su padre pidiéndonos perdón por sus indignas cacerías y sin embargo le hemos visto hincar la rodilla en tierra ante la presión popular. Y hemos visto cómo se ha abierto el coto cerrado que hasta ahora había protegido a la monarquía de la crítica, la libertad de prensa y la transparencia. Pero a pesar de todo lo que hemos visto, aún estamos muy lejos de ver el necesario debate sobre la continuidad de la monarquía.

Hemos visto también al partido que gobierna este país acusado de financiación ilegal y metido hasta las trancas en el fango de la corrupción. Llevamos 5 años justos viendo cómo la Gürtel se llevó nuestro dinero para sus fiestas, regalos y vida regalada (por nosotros). Hemos visto cómo Blesa manejó Cajamadrid como el cortijo del PP hasta provocar un agujero negro que se ha tragado nuestro presente y futuro. Sin embargo, vemos que los corruptos están todos en la calle y los únicos que han sido ya condenados son los dos jueces que intentaron juzgarles, Silva y Garzón. Pero no hemos visto que nadie, absolutamente nadie, haya dimitido. Y me temo que no lo vamos a ver.

Creo que tampoco veremos dimitir al ministro de Interior después de que ayer muriesen 9 personas ahogadas en las costas de España cuando intentaban entrar en Ceuta y fueron repelidas por “disparos disuasorios” de la policía. Hemos visto al Ministerio del Interior negar primero su intervención en los hechos y después reconocer que habían disparado al aire. Y un día antes vimos que la Guardia Civil está expulsando ilegalmente a algunos inmigrantes y hemos visto al ministro reconocer “casos puntuales” de ilegalidad de su ministerio. Pero no le hemos visto ni pedir perdón.

Como tampoco hemos visto dimitir a nadie en el PSOE por sus hediondos ERES fraudulentos. Ni hemos visto a nadie de Izquierda Unida, UGT o CC.OO. pedir perdón por la participación de algunos de sus miembros en los consejos de las cajas que han hundido el país. Hemos visto arder todas las naves, todas las instituciones, toda la galaxia, todas las certezas en las que creíamos. Pero el fuego en el que se consumen también ilumina. Hemos visto cosas que no creeríamos: que es posible atacar a poderosos corruptos que se creían tan intocables como la lejana Orion y que los jueces, periodistas y ciudadanos podemos hacer caer las puertas de Tannhauser.

También hemos visto esta semana una encuesta del CIS que no creeríamos. El PP sigue siendo el partido más votado a pesar de su imparable caída y el PSOE no se desploma a pesar de su pobre oposición. Solo UPyD recoge los dos puntos que ha perdido el gobierno, pero hay casi un 50% de votantes que se sienten huérfanos de voto. Las torres gemelas del bipartidismo no caen por demérito de los oponentes. Esa falta de alternativas es preocupante, como es preocupante que haya tantos ciudadanos que no quieran ver. Aún hay mucho replicante entre nosotros. Aún tenemos mucho trabajo por hacer para reducir el número de replicantes.

Hemos visto cosas que no creeríamos pero aún nos falta por ver cosas en las que creer. Deberíamos aprovechar esta oportunidad. No podemos dejar que todos estos momentos se pierdan como lágrimas en la lluvia.