Carne Cruda 2.0 (02/10/13) – Las diez mareas del cambio

MOVILIZACIÓN CIUDADANA

Analizamos las mareas que promueven el cambio social y político con Juan Luis Sánchez, autor del libro «Las diez mareas del cambio», y con miembros de la marea verde de Baleares, de la marea blanca que ha paralizado la privatización de la sanidad y de otras mareas que se mueven para refrescar el sistema. Además, volvemos a conectar con las noticias delirantes de Santiago Alba y nos echamos unas risas con un nuevo capítulo de ‘Compañeros’.

Y sin embargo, nos movemos

las diez mareas del cambio

Más de 25.500 parados más. El desempleo sube en septiembre después de las bajadas estacionales y de seis meses de tímidas caídas. Hay 4 millones 700 mil parados apuntados en las listas del paro. Son casi 6 millones según la encuesta de población activa, mucho más fiable porque hay muchos parados que ya no se apuntan al paro. Hay un 35% de desempleados que ya no recibe la prestación. ¿Y qué dice el presidente del gobierno desde Japón, donde está tan lejos de la realidad española como cuando está en España? Pues dice que “hoy se habla de cuán grande va a ser la recuperación”. De lo que se habla hoy, señor Rajoy, es de cuán grande está siendo el hundimiento.

De lo que se habla hoy es de cuán grande es la ineficacia del gobierno para atajar el drama del paro, cuán grande tuvo usted la boca cuando dijo que reduciría el desempleo cuando gobernase, cuán grande ha sido la reducción de derechos laborales con su reforma laboral de la que usted ayer presumía en Japón. De lo que se habla hoy es de cuán alejado está usted de los españoles, cuán grande es su ignorancia del sufrimiento de los parados, cuán falsas son sus predicciones de mejora, cuán marchitos están sus brotes verdes y cuánta cara hay que tener para hablar de recuperación a 6 millones de parados.

Mientras el gobierno niegue la realidad, cuán lejos estará de afrontarla. Cuán parado está este gobierno ante el drama del paro, que es el drama de la pobreza, el hambre, los desahucios, la emigración, la desesperación y la desesperanza. Cuán abandonados tiene a los españoles. Este gobierno paralizado por el miedo  a actuar solo se mueve para detener el movimiento de la calle y para meter miedo a los ciudadanos que se movilizan para evitar el hundimiento. Mientras el capitán del barco huye más rápido que las ratas de sus responsabilidades, solo la marea humana que vence el miedo y auxilia a los heridos puede sacar el barco del arrecife. De lo que hoy se habla es de cuán grandes son las mareas.

Cuán grande está siendo el ejemplo de la Marea Verde de Baleares que lleva quince días de huelga indefinida perdiendo su sueldo y venciendo el miedo a perder el trabajo. Cuán grande la reacción de padres y ciudadanos que han decidido contribuir con su dinero a sostener esta lucha contra los recortes educativos y las imposiciones de un gobierno que se niega a negociar. Cuán grande es la Marea Blanca que ha parado por dos veces en los juzgados la privatización de la Sanidad que los poderes públicos querían llevar a cabo contra la voluntad popular. Ellos están quietos en su posición, nosotros parados pero no quietos. Ellos no se mueven un milímetro, nosotros nos movemos en oleadas. Ellos dicen: “no os mováis, todo el mundo quieto”. La gente responde como Galileo: y sin embargo, nos movemos.

Nos movemos aunque nieguen nuestro movimiento. También el mar está siempre en el mismo sitio y sin embargo, se mueve. Las mareas se mueven aunque a veces no percibamos el movimiento porque estamos dentro de ella. Chocamos con un muro de rocas inmóviles que parecen inamovibles, pero con cada golpe de ola, erosionamos las rocas imperceptible pero inexorablemente… La roca seguirá estando siempre ahí y sin embargo, la estamos llenando de agua, nos estamos infiltrando por sus grietas la estamos resquebrajando, y si seguimos, lograremos partirla en pedazos más pequeños, menos temibles. Pedazos que podremos coger en la mano y lanzar si seguimos siendo atacados. Somos una marea y las mareas no se paran, pueden retroceder pero vuelven. Y ahora vuelven con más furia.

Amplifiquemos el fragor de las olas al romper contra las rocas para que la marea moje a más gente, para que más se mojen por lo que es justo. En este cambio social en el que estamos embarcados queda casi todo por hacer. No ha hecho más que empezar, está inacabado y así debe ser siempre porque el cambio nunca se acaba. Como el mar. El cambio está en perpetuo movimiento. Como las olas. Como las mareas.