Las ratasnoviembre 1, 2013

david truebaSalieron corriendo. Literalmente. Nuestros diputados, los representantes del pueblo, los que trabajan en la que llaman la casa de todos, en la cámara en la que reside la soberanía, salieron como alma que lleva el diablo para irse de puente, como niños cuando suena el timbre del recreo. Pero ni son niños ni el Parlamento es un recreo aunque ellos se comporten a menudo como si lo fuera. No esperaron si quiera a ver el resultado de la votación. No esperaron a ver si quiera a ver cómo el gobierno del Partido Popular daba muerte al sistema de pensiones ligado hasta ahora a la subida de los precios. Ayer era noche de difuntos, sí: murieron a manos del PP las pensiones tal como lo hemos conocido en toda la democracia.

Los congresistas no esperaron ni a ver cómo se firmaba su certificado de defunción. Tendrían que haber hecho lo contrario. Tendrían que haberse quedado como forma de protesta. Tendrían que acampar en el Congreso, atarse a los escaños hasta conseguir que el Partido Popular le devuelva a los pensionistas lo que es suyo y lo que la Constitución defiende: que las pensiones se ajusten al aumento del coste de la vida. Es un robo a punta de mayoría absoluta: le han quitado a los pensionistas su dinero, lo que han ido ahorrando durante toda su vida de trabajo. Desde la reforma de la Constitución pactada por PSOE y PP creo que no ha habido una puñalada más trapera al Estado social.

Por eso huyeron todos: el gobierno acababa de apuñalar a los pensionistas de este país y parecía como si los asesinos y los cómplices huyeran del lugar del crimen para que no les pilláramos. Dicen que las ratas son las primeras en abandonar el barco cuando se hunde. Ayer vimos la muestra más evidente. Le hacen otro agujero al barco y nos vuelven a contar que están tapando agujeros. Ayer además el agujero se lo hicieron a los que han dado toda su vida por levantar este país, a los que se han dejado sus mejores años para sacar adelante a las familias con la esperanza de una tranquila vejez. Ahora muchos se encuentran con que no tienen descanso porque tienen que ayudar a sus hijos y nietos para que no se hundan. Ahora a la mayoría le han quitado el sueño con un recorte en las pensiones en el que muchos se ahogarán.

Huyen las ratas. A las ratas, raticida, señores. Los sindicatos y fuerzas políticas que se oponen a este apuñalamiento deberían plantarse, pararse, hacer huelga, una protesta seria y contundente, no salir corriendo de la ratonera, como si fueran parte de las ratas. A los que llevan toda la vida remando para que el barco no se hunda, hay que ayudarles ahora que se hunden. Como decía John Lennon: Help!

Estampida en el Congreso

Los diputados abandonan el pleno a la carrera tras la última votación sin esperar el resultado. Comenzaba el puente y no dieron tiempo a que Posada diera por acabada la sesión

http://elpais.com/politica/2013/10/31/videos/1383252013_134723.html

El terciopelo de los bajos fondosoctubre 31, 2013

lou reedSe ha oscurecido el sol. El sol se ha puesto gafas oscuras para asistir al entierro del animal que hizo que el rock sonara como unas garras afiladas arañando una superficie de terciopelo. Suavemente áspero.

(Canciones recomendadas: Rock and roll Animal y Rock and roll)

Sí, ya lo sabéis: ha muerto Lou Reed, el hombre al que la música estuvo esperando con 26 dólares en una mano, como una mujer que se siente sucia y enferma, más muerta que viva, para que opusiera ironía y escepticismo al exceso de ingenuidad y buen rollo que habían convertido en inofensivo al rock and roll.

(Canción recomendada: I’m waiting for the man)

Y llegó todo vestido de negro, como dice la canción. Más chulo que un ocho. Era el chulo que puso a la música a hacer la calle en una esquina de Nueva York. Lou Reed fue el chulo y Nueva York la mujer que vendió en sus canciones. Nadie como él consiguió atrapar el ruido y la furia de esas calles grasientas, del sucio bulevar humeante que era en los 70 y los 80 la ciudad que nunca duerme.

(Canción recomendada: Dirty boulevard)

Era el chulo. El tipo que mola. A nadie le quedaban como a él las gafas de cristales ahumados. Y precisamente lo que hizo Lou Reed fue ponerle cristales oscuros a la música. Pintarla de negro, que diría Mick Jagger. Llenarla de sombras, turbiedades y turbaciones. Bajar las luces para después atravesar la oscuridad con fogonazos de ruido blanco.

(Canción recomendada: White light, white heat)

Hasta que él llegó el rock era en colores. Y en colorines hippies y psicodélicos. Con él, se volvió blanco y negro como un brochazo de alquitrán en un lienzo de blanco nuclear. Se llenó de grises ásperos como el hormigón de Nueva York, de oscuridades densas y de una luz tan blanca que quemaba. Luz blanca, calor blanco, como el que sube por el brazo con el chute de la heroína.

(Canción recomendada: Heroin)

Así es la música de Lou Reed, de la Velvet, el pinchazo en el oído de una aguja por la que te entra en el cuerpo una dosis convulsa de electricidad malsana gracias a ese sonido chirriante e hipnótico como una misa negra que conseguían John Cale, Mo Tucker y Sterling Morrison, un chute de ruido contaminado contaminada de noche, de vida, de vicio, de placer y dolor, de pecado y redención, de abismos a los que tememos tanto como los deseamos, de terciopelo desgastado y relucientes botas de cuero cuarteado.

(Canción recomendada: Venus in furs)

Así son las canciones de Lou Reed: como Venus in Furs, una Venus vestida con pieles que te ponía de rodillas para que besases la punta de sus brillantes botas de cuero negro. Placer y dolor. Diversión y depresión. Luz y sombra. Lou Reed era el Caravaggio del rock y como aquél mostraba a esos personajes que se retuercen en un éxtasis que duele y cura al mismo tiempo: venus y sátiros, travestis y masocas, putas descarriadas, chulos de cuatro perras, rock and roll y hedonismo, artistas y bohemios, el circo de la Factory de Andy Warhol, juergas y resacas, días de mierda y días perfectos

(Canción recomendada: Perfect Day)

Como la vida cuando uno se encarga de vivirla hasta que te mata. Las canciones de Lou Reed son un espejo que nos muestra nuestras miserias pero también esos momentos de gloria.

(Canción recomendada: I’ll be your mirror)

Es un descenso a algunos infiernos pasando a ratos por el paraíso. Son un paseo por la mugre, una bajada al sótano, al underground, en busca de consuelo. Eso era Lou Reed: Velvet Undeground, terciopelo de bajos fondos, una serpiente que se arrastraba clavando su veneno por el lado salvaje de la vida.

(Canción recomendada: Walk on the wild side)

Clavó sus colmillos en muchas carnes. Probó a transformarse en Berlín con su amigo David Bowie y se hizo aún más grande de lo que ya era. También mordió en hueso y nos tiró algunos discos duros de pelar. Pero es lo que tiene moverse por el lado salvaje de la música. A veces te pierdes aunque la mayoría de las veces, Lou Reed abrió caminos. Fue punk antes del punk. Fue vanguardia y ruido. Fue ruidista antes del noise y alternativo antes de que alguien se inventara esa etiqueta. Él fue todas las fiestas del mañana.

(Canción recomendada: All tomorrow’s parties)

Y ahora que se ha muerto es como si alguien hubiese apagado la luz de la fiesta. “Parece que se muere todo el mundo. Creía que era una leyenda urbana pero parece que no lo es. El día que se muera Lou Reed será un aviso incuestionable de la llegada del fin del mundo. Si se muere Lou Reed, ¿qué cojones haré yo? Si se muere Dylan, tira que te va, pero si se muere Lou Reed, la cosa es mucho peor”, escribió el poeta Manuel Vilas. Pues se ha muerto pero tenemos sus canciones que nos seguirán salvando como una mañana de domingo.

(Canción recomendada: Sunday Morning)

Se ha muerto un genio que dicen que tenía un genio endiablado. A mí siempre me cayó bien con ese aire burlón de diablo un poco endiosado. Además, lo decían los periodistas y de nosotros los periodistas mejor no fiaros. Su mujer Laurie Anderson decía que no se aburrió ni un solo día con él. Yo tampoco me he aburrido una sola vez escuchando sus canciones. Cuando muere alguien que te ha dado tantos buenos ratos, pasas un mal rato. Se ha muerto Lou Reed. Ahora su canción triste suena más triste si cabe.

(Canción recomendada: Sad Song)