Editorial Revista La fertilidad de la Tierra – Otoño 2013

Progresar sin perder la autenticidad

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Editorial_dib_54Después de dos años de negociaciones el acuerdo político sobre la reforma de la PAC se ha producido y las proclamaciones del carácter más verde de las medidas se ha quedado en realidad en tan solo buenas intenciones. Nuevamente los grupos de presión han pesado más que la voluntad de la ciudadanía, que en muchas encuestas ya ha mostrado el deseo de una agricultura de calidad que respete los recursos naturales, precisamente lo que ofrece la agricultura ecológica. Además, resulta inadmisible que la agricultura convencional se bonifique con ayudas económicas a pesar de que no contribuya a la conservación del medio ambiente.

Sin duda el futuro de la alimentación, que está entre lo que más nos preocupa a todos, pasa por el desarrollo de la agricultura ecológica. La desconfianza en su capacidad de aprovisionar de alimentos a toda la humanidad se va desmontando con estudios como el reciente de la FAO, un proyecto llamado “La sostenibilidad y la modelización de la ganadería orgánica”. En él varios investigadores de la FAO, en colaboración con el instituto suizo FiBL, han verificado que la ganadería ecológica no solo tiene la capacidad de alimentar al mundo sino que además es la única que lo hace sin dañar el ecosistema, por tanto la única viable a medio y largo plazo. De todas maneras, el estudio insiste en los hábitos alimenticios al mostrar la necesidad de que el consumo de proteína de origen animal debe disminuir, dando más preferencia a alternativas proteicas como son las legumbres. Cada vez es más evidente que la apuesta por la agricultura ecológica avanza en muchos países. Los últimos datos muestran que la agricultura ecológica en Suiza ocupa el 12 % de la superficie agraria útil y reflejan esta tendencia ascendente frente a una elocuente disminución de la superficie manejada de manera no ecológica.

No hay otra solución que una agricultura 100 % ecológica y para todos. Pero en ese reto de alimentar a toda la población en agricultura ecológica que conlleva implicar a todos los sectores, quizás en esa transición se puedan perder sus fundamentos o se relajen las normas.

Sin duda el futuro de la alimentación, que está entre lo que más nos preocupa a todos, pasa por el desarrollo de la agricultura ecológica 

A medida que se incrementa el peso de la agricultura ecológica en el sector agroalimentario globalizado aparece la pesadilla de un aumento del fraude que pueda echar por tierra el trabajo de todos. Por eso en ciertas situaciones se ve necesario fortalecer el control para cumplir con los criterios impuestos por la agricultura ecológica, diferenciando entre grandes empresas ecológicas y pequeños productores locales, para que una mayor regulación no suponga en perjuicio para estos últimos.

Sin duda con la relocalización y el desarrollo de la agricultura local y de proximidad, y con la aplicación de sistemas participativos de garantía, se abrirían muchos caminos y se evitarían medidas que burocratizan y estancan su crecimiento, además de estar cumpliendo con los objetivos y filosofía de la agricultura ecológica. Pero no confundamos: simplemente agricultura local no es el camino de transformación del actual sistema agroalimentario. Nos estamos encontrando con iniciativas que promueven la agricultura local pero convencional, equiparándola incluso al modelo agroecológico, sirviendo en muchos casos como pretexto a un cambio a ecológico que no es tan traumático. La agricultura local no será transformadora si no se desarrolla bajo los principios ecológicos y un consumo consciente no será tal si no ponemos los principios ecológicos en valor.

Aunque las autoridades europeas hayan rebajado las posibilidades de un impulso más decisivo a través de la PAC, el sector de la agricultura ecológica se caracteriza por su dinamismo y progresará en la sociedad, pero lo haremos sin dejarnos contagiar por su oficialización y su expansión, sin perder por el camino los principios que nos mantienen en la autenticidad.