edificio españa

04/04/2014 | EDIFICIO ESPAÑA

Edificio España: el docu que la banca no quiere que veas

¿Qué secretos guarda el Edificio España? Los revelan hoy Víctor Moreno, director del documental; Herminio Mateo, vigilante durante la demolición; y Antonio Gómez-Pavón, obrero. Todo ello con la música en directo de Pablo Und Destruktion.

La Señoraabril 4, 2014  

No es nada nuevo que Esperanza Aguirre atropelle un bien público y se dé a la fuga. Lo ha hecho con hospitales y colegios y lo dejó atado para hacerlo a gran escala con la Sanidad pública, aunque afortunadamente los médicos y jueces le pararon los pies a su privatización. Para entonces ella ya había salido por patas de la presidencia de la Comunidad de Madrid en mitad de legislatura para que no le salpicara. Se quitó el marrón de encima como se quitó el marrón de la Gürtel sin asumir una sola responsabilidad por ser presidenta mientras la Comunidad de Madrid traficaba favores con Correas, Bigotes y demás baja ralea, como se quitó ayer el marrón de encima de su infracción de tráfico. Pero por primera vez ha escapado de un marrón para meterse en un marrón más negro.

Esperanza siempre ha sido muy de escaparse de los problemas como si no fueran con ella, como si ella estuviera por encima, por encima de los demás, incluso por encima de la ley, como demostró ayer. Ayer se dio a la fuga ilegalmente y lejos de asumir sus culpas, ha iniciado una de sus habituales campañas de desprestigio de un gremio que ha osado desafiar su poder omnímodo. Ya ha empezado su numerito de hacerse la víctima como con la Gürtel y llegará incluso a decir que ella ha descubierto la corrupción dentro del cuerpo de los agentes de movilidad. Ha llegado a decir que la moto que atropelló estaba mal aparcada. Ella no atropelló, la atropellada fue ella.

Aguirre no tiene la culpa de nada, a ella los charcos no le mojan, ella camina a muchos metros por encima del vulgo. Le salen los malos modos de aristócrata de rancio abolengo por los poros. Ella no es una señora cualquiera, ella es la Señora. Y Madrid su cortijo. Solo así se explica que dejase su coche aparcado en la calle más transitada de la ciudad, donde no hay zona de aparcamiento y encima en el carril habilitado para los transportes públicos. Los transportes públicos en los que va el pueblo llano. La chusma que se espere, que llega la lideresa en su calesa. Que tiene que sacar dinero que la pobre no llega a fin de mes.

Nunca ha demostrado mucho respeto por la gente corriente. Ni siquiera por sus votantes. Se fugó de la responsabilidad que le dieron en las elecciones cuando abandonó antes de tiempo la presidencia. Los hechos han demostrado que sus excusas fueron falsas pues ni se ha ido de la política ni de la primera línea ni ha dejado de aprovechar laboralmente su posición privilegiada. Ella siempre se ha valido de su posición de gran señora. Pero esta nueva chulería pone de manifiesto que tiene poco de grande y mucho de chusquera.

Pone de manifiesto un modo de hacer las cosas de una casta política caciquil que se comporta como si este país fuera su cortijo y ellos los señoritos y ellas las señoronas. No es nuevo. España lleva décadas votando a estos amos con distintos collares, dejándoles paso y arrastrándose a sus pies para besar el suelo por el que pisan. O la acera en la que aparcan. Por eso ellos se sorprenden y se indignan cuando se les recrimina. No pueden entender que los siervos se rebelen. Por eso jamás dimiten. Se siguen sintiendo inmunes e intocables. España es su finca, nosotros los siervos y ellos los señores.

Espero que por poco tiempo. Estamos muy hartos de tanto atropello.

salir del armario

02/04/2014 | HOMOFOBIA EN INSTITUTOS

Salir del armario en la adolescencia

Hablamos sobre la homofobia en institutos. Nos acompañan los testimonios de Álvaro Escudero (pacLGTB), Marcos Gómez (Arcópoli) y Artour Recalde; además, Sara Guilló, psicóloga social de COGAM. La música la trae Javier Sanabria con ‘Carretera perdida’

Que no nos representan, que noabril 2, 2014  

Policías que pegan a periodistas y llaman “guarra” a una manifestante. Policías que le dicen a un periodista “te voy a patear la cabeza” y “si quieres mi identificación, ven a buscarla”. Un yayoflauta de 76 años aporreado cuando los antidisturbios empezaron las cargas el 22M antes de que acabara legalmente la marcha. Una yayoflauta de 73 años que esta semana ha sido llevada a juicio por una denuncia policial porque se le ocurrió increpar a unos agentes que le requisaban la mercancía a un mantero.

Y a todo esto un ministro del Interior al que no le parece necesario decir una sola palabra sobre esas agresiones a la libertad de prensa, los abusos de autoridad y las faltas de respeto de algunos antidisturbios. Son servidores públicos que solo se sirven a sí mismos. Tienen que defender a la ciudadanía pero la atacan. Se llaman fuerzas de orden público pero algunos de ellos se han olvidado de que son servidores públicos. Se llaman representantes pero no nos representan, representan solo a sus propios intereses y utilizan a los cuerpos de seguridad para asegurarse su impunidad.

El lunes Jorge Fernández Díaz fue a hacerse la foto apoyando a la Unidad de Intervención Policial que actúa en las manifestaciones y alabó su actuación sin paliativos. Es lógico que vaya a mostrarles su respaldo después de las duras agresiones que recibieron algunos. Pero también tiene la obligación de defender los derechos de los ciudadanos a los que representa. Y sin embargo, ni mencionó siquiera las agresiones a algunos periodistas que documentaban la manifestación republicana del 29M este fin de semana. Un ministro tiene la obligación de preservar el esencial derecho a la información en este país y el deber de reprender a sus subordinados cuando se exceden en sus funciones. Si no lo hace, él es el responsable.

Si no lo hace, se retrata como impulsor o cómplice que ampara esas actitudes antidemocráticas. Todo indica que lo es pues también las ampara en Ceuta y Melilla donde permite que se expulse ilegalmente a inmigrantes, incluso que entren ilegalmente en nuestro país soldados marroquíes para echarles, incluso que les disparen en el agua o que se utilice sobre ellos spray paralizante para dejarlos como guiñapos. Tenemos un ministro que se salta la legalidad más veces que los inmigrantes la valla de Melilla.

Tenemos a representantes que no representan al Estado de Derecho, que no nos representan, que no. Representan intereses más oscuros, miserables e inhumanos. De ahí que dejen la representación del Estado en el funeral por Adolfo Suárez en manos de un guerracivilista monseñor Rouco Varela. De ahí que inviten al dictador y torturador Teodoro Obiang a funerales y conferencias. En este país los intereses empresariales están antes que la dignidad y las personas. Como preguntaba esa señora de 73 años a los policías con los que se encaró: ¿No les da vergüenza? Lo triste es que no.