http://www.eldiario.es/carnecruda/programas1/pasa-Siria_0_456354845.html

¿De qué huyen los sirios? ¿Cómo sobreviven dentro y fuera del país? ¿La guerra es la solución?

Periodistas y analistas sirios como Leila Nachawati, Yassim Swehat, Olga Rodríguez y Pablo Tosco nos ayudarán a profundizar en este conflicto

Carne Cruda 26/11/2015

La respuesta inmediata a los ataques de París fue bombardear Raqqa ¿dónde está esta ciudad? ¿ cómo viven los sirios en la denominada capital del ISIS ? ¿Cómo sobreviven los civiles en una guerra que se inició en 2011? Más de 200.000 personas han muerto, hay 7 millones de desplazados internos y 4 millones de refugiados que no pueden volver a su país asolado por la guerra.

Contamos con los autores de este vídeo que nos ayuda a contextualizar el conflicto. La profesora de Comunicación, Leila Nachawati  lleva años contando lo que pasa allí. El escritor hispano-sirio, Yassin Swehat , nació y creció en Raqqa  donde tiene a buena parte de su familia. Olga Rodríguez  ha sido corresponsal en Irak y Siria y nos dará las claves para entender el papel que ha jugado Occidente en el crecimiento del ISIS.

Y el fotoperiodista Pablo Tosco , director de District Zero , nos contará cómo viven los refugiados a los que algunos señalan como yihadistas ignorando que huyen precisamente de eso.

District Zero – Trailer

Maamun opens the door to his shop, like he does every other morning. It is a tiny white container. Next to it there is an identical container, and then another, and another. Thousands of containers stretch as far as the eye can see, all of them exactly the same. We are in one of the biggest refugee camps in the world: Zaatari, in Jordan. His shop repairs mobile phones. Maamun starts to serve his customers. Their memory cards contain their past in Syria: happiness, routine, family life. And then the war came, followed by destruction, fear and flight. Maamun rebuilds photos and sound, recovers lost content, recharges batteries, and restores the only link his neighbours still have with Syria. He and his friend Karim have decided to provide a new service: printing off the photos which have filled up the mobile phones of the people who live in Zaatari. Through his routine, the conversations with his friends and neighbours, the daily life in his tiny shop, we discover that no-one wants to print off photos of the war; there is much more to the refugees’ sense of identity than that. They want to remember, they want to emphasise their Syrian identity, their identity as individual people. The photographs printed off in Maamun’s shop every day not only make us ask questions about the identity of the refugees, but also about our own identity: who are we? Why are we here? Where were we born? Where will we die?

http://www.districtzero.org/

Como todas las mañanas, Maamun Al-Wadi abre la puerta de su tienda. Es un diminuto contenedor blanco. A su lado, otro contenedor idéntico. Y luego otro y otro. El horizonte está formado por miles de contenedores absolutamente iguales. Estamos en uno de los campos de refugiados más grandes del mundo, Zaatari, en Jordania. En su tienda se reparan móviles. Maamun comienza a atender a sus clientes. El contenido de sus tarjetas de memoria contiene su pasado en Siria: la felicidad, la rutina, la vida familiar. Y luego la guerra, la destrucción, el miedo, la huida. Maamun reconstruye imágenes y sonidos, recupera contenidos, carga baterías, restaura la única conexión que sus vecinos tienen ahora con Siria. Junto con su amigo Karim decide ofrecer un servicio adicional, el de imprimir en papel las imágenes que saturan los móviles de los habitantes de Zaatari. A través de su rutina, de las conversaciones con amigos y vecinos, del día a día de su diminuta tienda, descubrimos que nadie quiere imprimir la guerra, que la identidad de un refugiado está mucho más allá. Quieren verse, quieren recordarse, quieren subrayar su identidad siria, su identidad como personas. Las fotografías que cada día se imprimen en la tienda de Maamun nos cuestionan no solo la identidad de las personas refugiadas, sino también la nuestra.
¿Quiénes somos? ¿Por qué estamos aquí? ¿Dónde nacimos, dónde vamos al morir?
Qué vienen los yihadistas

http://www.eldiario.es/carnecruda/lo-llevamos-crudo/vienen-yihadistas_6_456414355.html

Pronto será difícil oponerse a la guerra sin que te llamen antipatriota. Todos unidos frente al terror yihadista. Aunque en España hace 11 años que no actúa. A mí me dan más miedo los que juegan con nuestro miedo. La probabilidad de que afecten a mi vida es mucho mayor

Javier Gallego 26/11/2015

Las imágenes del terror nos bombardean desde la televisión. Hemos visto, una y otra vez, los vídeos grabados con el móvil en Bataclan, los muertos en el suelo, las cámaras de vigilancia que grabaron los tiroteos, las estampidas en París, los charcos de sangre, los agujeros de bala, las fotos de los yihadistas, las redadas policiales y el contingente militar propio de un estado de sitio. El terrorismo consigue sus objetivos gracias a la retransmisión del terror. Se amplifica, se magnifica, se multiplica. Entonces salen los políticos a escena y dicen la palabra mágica: guerra. Y de golpe y porrazo, un atentado en París convierte a Europa en Armageddon. La sociedad del espectáculo transforma el terrorismo en una película bélica.

Pero no estamos en guerra ni nuestras vidas en inminente peligro. Hay una amenaza real, sí, y es lógico un aumento preventivo de la seguridad. Hasta puede disculparse el exceso de celo que ha llevado a militarizar Bruselas. Pero hay también una sobreactuación. De pronto, hemos pasado de una plácida existencia al estado de alarma DEFCON 2. Hace dos semanas la capital belga dormitaba como de costumbre y ahora resulta que tenían a la mitad del ISIS dentro pero no se habían dado ni cuenta, oye. ¡Europa en llamas, que vienen los yihadistas, todo el mundo a sus casas, sálvese quien pueda!

Es tan falso como interesado. Interesa a quienes tienen que proteger su sillón presidencial, a quienes quieren ganarlo con declaraciones de guerra y a quienes venden seguridad y armas. O sea, los de siempre. Interesa a Hollande que estaba de capa caída, tiene una campaña a la vista y el segundo atentado en un año le pone contra las cuerdas. Tiene que sacar pecho porque lleva una temporada muy encorvado. Interesa también a los políticos belgas y europeos, dar una imagen de fortaleza después del mazazo para mandar una advertencia al enemigo y calmar a los votantes. Pero consiguen lo contrario: sobreprotegiéndonos, nos asustan.

Todos nos contagiamos de este clima de pánico y los medios se suman al circo porque viven de él. Las habituales escaramuzas del yihadismo que nos pasaban desapercibidas porque ocurrían muy lejos, ahora parece que están a las puertas de Europa. Cultura del miedo, nivel usuario. Y entonces todo vale: valen los abusos policiales que han provocado heridos, mezquitas y pisos arrasados y detenciones de decenas de inocentes en Bélgica y Francia. Estado policial. Nadie protesta. A ver quién reclama respeto a las libertades y derechos si todos estamos en peligro de muerte. Todo por nuestra seguridad.

De ahí a justificar leyes más restrictivas, pedir que cierren las fronteras a los refugiados como ha hecho Manuel Valls y declarar la guerra hay un paso y el que esté en contra es un hippie, un ingenuo o un amigo de los terroristas. Así funciona la maquinaria de aplastamiento ideológico. En España, ahora lo raro es rechazar un pacto antiyihadista que hace unos meses la oposición y muchos juristas rechazaron por poco garantista. Si no hemos prometido tropas a Francia todavía es porque hay elecciones y eso sí que es una amenaza para nuestro presidente. Pero suenan los tambores de guerra y cada vez son más los que los oyen. Hasta Iñaki.

Da igual que los bombardeos maten a civiles que viven secuestrados por los yihadistas. No se puede acabar con el Estado Islámico con bombardeos aéreos, hace falta una operación terrestre que ni Estados Unidos quiere emprender y la complejidad de la zona reclama una intervención en otros muchos frentes políticos y diplomáticos, pero también da igual. Da igual que el ISIS haya nacido de la invasión fallida de Irak porque dicen que esto no es como aquello, aquí hay unos terroristas en un territorio y nos han atacado. Al menos reconocen que la guerra de Irak no la hicieron entonces contra el eje del Mal sino por petróleo. Ya era hora.

Pronto será difícil oponerse a la guerra sin que te llamen antipatriota. Todos unidos frente al terror yihadista. Aunque en España hace 11 años que no mata. A mí me dan más miedo los que juegan con nuestro miedo. La probabilidad de que afecten a mi vida es mucho mayor.

Hoy a las 12h, en www.carnecruda.es, hablamos de Siria con Olga Rodríguez, Pablo Tosco y Leila Nachawati, entre otros.