tipos infames

Quiénes se están forrando con la crisis con nombres y apellidos

El autor del bestseller “Trece Rosas Rojas” nos acompaña para presentar su libro de investigación “Tipos infames” en el que nos cuenta, con nombres y apellidos, quiénes se benefician de la crisis económica. Además, acústico de María Rodés.

Historia de la infamiamarzo 26, 2014  

Ya sabemos que cuando alguien muere, por respeto se le hace un panegírico. Ahora hemos visto que hay quien aprovecha la muerte de alguien para hacerse el panegírico a sí mismos. Los padres de la Transición han aprovechado la muerte de Suárez para presumir de lo bien que lo hicieron. Lo que han omitido son las piedras que pusieron en su camino y los pactos secretos que hicieron para que todo cambiase pero muchas cosas siguiesen igual: la oligarquía franquista en los sillones de la democracia, las víctimas en las cunetas y las voces del cambio traicionadas incluso por alguno de los suyos como Felipe o Carrillo. Cambiaron muchas cosas pero algunas solo en el nombre.

No vamos a negar los méritos que tuvieron algunos para sacarnos de las sombras y traer el enriquecimiento al país (y a sus bolsillos, en algún caso). Pero también hay que decir que no era difícil mejorar y que era inevitable hacerlo. Ni España podía seguir siendo un agujero medieval en mitad de Europa ni el Occidente capitalista iba a permitirlo. Había que hacerlo, por eso podemos reclamar ahora que se hubiera hecho de otra manera. No podemos juzgar el pasado con los ojos del presente pero sí las consecuencias que aquel tiempo ha tenido en este y queda bastante claro que algunas cosas las hicieron rematadamente mal para la mayoría aunque muy bien para ellos.

Establecieron las bases de una democracia de pega con muchas pegas, tan opaca y autárquica como venía siendo. Solo le hicieron sitio a los dos grandes partidos para que se repartieran el hueco de poder que había dejado el franquismo. Los medios de comunicación hicimos la campaña publicitaria y los ciudadanos les dejamos hacer porque nos iba bien, algunos incluso porque les iba mejor que bien. Y de aquellos polvos, estos lodos.

No podemos echarle toda la culpa a la crisis y la burbuja inmobiliaria, es que el edificio estaba mal construido y la Transición era otra burbuja que ha estallado y como siempre, se ha llevado por delante a los de abajo pero ha dejado casi intactos a los de arriba. Esa es la otra historia de la Transición, la que no nos han contado: una historia de la infamia protagonizada por tipos infames que vuelven a aprovechar una encrucijada histórica en su beneficio.

Lo peor es que cuentan con muchos cómplices que quieren seguir atados al pasado, ya sea por miedo, ya sea por interés. Lo vemos en los medios de comunicación que hemos minusvalorado, ignorado o criminalizado a las Marchas de la Dignidad poniendo el foco más en los alborotadores que en los cientos de miles de manifestantes. Lo vemos hoy en Valencia donde un estudio de esta cadena nos dice que el PP corrupto y despilfarrador seguiría siendo el partido más votado aun perdiendo la mitad de los votos. Hay demasiada gente que sigue sosteniendo a los caciques y caudillos.

Y los caudillos se siguen comportando como tales, claro. Hoy han enviado a sus fuerzas de choque a desalojar una protesta en la facultad. Como los grises con Franco, lo mismo. Como en la dictadura, no respetan ni la ley ni la universidad. Como con Franco, quieren amedrentarnos. El sábado ordenaron cargar antes de que terminara la concentración y hacerlo desordenadamente con lo que consiguieron la imagen de caos que andaban buscando. Hoy además la delegada del gobierno quiere imponer a los organizadores de la manifestación del 22M multas de hasta 600 mil euros. Todo el mundo al suelo, que nadie se mueva. Y mientras los ladrones infames por los que protestamos siguen libres y haciendo negocio, con nuestras vidas, nuestro trabajo y nuestro dinero. La historia de la infamia no tiene fin.

El pasado no ha vuelto, es que nunca se ha ido. Va siendo hora de echarlo.