Se nos ha agotado la pacienciaabril 29, 2013  

tenemos pacienciaLa sección de Javier Gallego y su equipo con Àngels Barceló en Hora 25

 Llamamos al nuevo ‘Teléfono de la Paciencia’ del Gobierno, nos sometemos a una sesión de hiPPnosis, descubrimos un servicio de hermanos para evadir marrones (estilo Juan Cotino) y nos echamos una partida al Santísimo Trivial

Ahora el presidente del Gobierno nos pide que tengamos “un poquito de paciencia” para ver los resultados de sus medidas. Y el viernes, su gabinete nos dijo que teníamos que esperar hasta el 2016 para empezar a salir de la crisis. Es decir, el señor Rajoy le pide a los más de 6 millones que no tienen trabajo y a las decenas de miles que se han quedado sin casa y sin dinero que tengan un poquito de paciencia y no vivan, no coman, no respiren en tres años. Puede ser paciente quien no tiene prisa para comer porque lo hace todos los días. Pero el que no tienen para alimentar a sus hijos o para dar un techo a su familia, la paciencia es un lujo que no se puede permitir. En estos tiempos, la paciencia es para quien puede pagársela.

Puede ser paciente el que no tiene prisa para solucionar los problemas porque tiene todos sus problemas solucionados. Y ese es el problema del presidente, que solo piensa en el ritmo que a él le conviene y no en el ritmo que conviene a sus ciudadanos. Rajoy pide paciencia porque piensa que si espera, todo se acabará arreglando y él podría volver a ganar las elecciones. Habría que recordarle lo que decía Margaret Thatcher, a la que tanto admira: “La paciencia es una virtud, excepto cuando se trata de apartar los inconvenientes”. Y Rajoy no aparta los inconvenientes sino que se ha convertido en un inconveniente más y uno de los peores.

Nos pide paciencia un gobierno que no ha tenido ninguna paciencia con los más desesperados, con los desahuciados. Nos pide paciencia un gobierno que lleva un año y medio haciendo esperar a la calle que le pide respuestas. A los bancos, sin embargo, no les ha pedido que tengan un poquito de paciencia. Y los bancos no tienen ni un poquito de paciencia para cobrar sus deudas o desahuciar a sus deudores. Pero nos agotan la paciencia dándole una pensión de 88 millones de euros a Alfredo Sáenz, un banquero condenado por falsedad.

A muchos se nos ha agotado la paciencia. Lo que no entiendo es como no le ha agotado a mucha gente más. Me temo que somos un país demasiado paciente. Tenemos paciencia de más. Y por eso tenemos democracia de menos.

 Impotentesabril 26, 2013  

El gobierno es impotente. No puede hacer nada. Hoy ha salido a hablarle a los 6.202.700 parados que esperan ansiosos un mensaje de esperanza y les han dicho que no puede ayudarles, que vuelvan mañana, o sea, en la siguiente legislatura. En esta, se ha declarado impotente para bajar el paro por debajo de la herencia recibida y no ha pedido ni perdón. Ni se les ha ocurrido pensar que hasta entonces los desempleados tienen la manía de comer y la obligación de pagar sus facturas. Perdonen, pero solo les ha faltado sacar a Andrea Fabra a decirles que se jodan.

Además es impotente para bajar los impuestos que subieron y para reducir el déficit a las cifras que reclama Europa. Además de impotente, es incapaz. No sirve para aquello que dijo que servía, para aquello por lo que le votaron. Así que también es decepcionante. Es como un médico al que vas para que trate de salvarte de un cáncer y te dice que morir es ley de vida. Pero esto no es un cáncer, no es un fenómeno natural de cura imposible. Es un país, es economía y política, se pueden tomar medidas y se puede curar. Si se sabe. Es evidente que este gobierno no sabe. No solo es impotente, incapaz y decepcionante, además es ignorante. Pero de una ignorancia muy soberbia y atrevida porque no se dejan aconsejar por nadie.

Y por último es miserable. Se agarra al poder aunque no puede hacer nada. Pero sí que puede hacer algo. Si no puedes hacer lo que prometiste, aún hay algo que puedes hacer para ayudar: puedes irte. Si son tan patriotas como dicen, lo patriótico sería marcharse para que otros intenten salvar a la patria. Pero no puede ser generoso un gobierno tan mezquino.