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escrito por Vivir sin plástico 11 noviembre, 2018

¡Cómo pasa el tiempo! El pasado mes de agosto fue nuestro aniversario, ¡hace ya más de tres años que rompimos con el plástico! Parece que fue ayer cuando tomamos la decisión, pero si pensamos en cuando hacíamos la compra con plástico lo vemos muy muy lejano. Casi nos cuesta reconocer a aquellas personas que compraban casi todo envasado y ni se inmutaban. Hemos cambiado muchísimo en este tiempo y, aunque a otro ritmo, también ha cambiado la percepción que  la sociedad tiene sobre plástico desechable.

Hay más opciones para comprar sin plástico

Sí, debería haber más, sin duda, pero si lo comparamos con hace tres años hemos avanzado mucho. Cuando empezamos no era fácil encontrar champús sólidos, detergentes a granel, o un simple cepillo de dientes de bambú. En estos años han abierto un montón de tiendas físicas y han aumentado las tiendas online donde poder comprar productos evitando el plástico.

Siempre depende de donde vivas, pero cada vez que vamos de viaje nos encanta comprobar que hay más tiendas y con más opciones. Esperamos que esto siga en aumento y se pueda comprar sin residuos sin importar el lugar donde vivas.

Seguimos siendo raros, pero no tanto

Cuando empezamos a llevar nuestras bolsas pequeñas de tela para comprar a granel nos miraban ojipláticos. Seguimos sin ser muchos los que llevamos nuestros propias bolsas y recipientes para comprar, pero es una práctica cada vez más común. Un día en una frutería me llegaron a decir: “que sepas que no eres el único, hay una chica que también viene con sus bolsitas”. Me hizo mucha gracia, de un golpe habíamos doblado el número de personas que comprábamos de una forma más sostenible.

Puede ser que nos hayamos acostumbrado y lo hagamos con más naturalidad (que también) pero creemos que los comercios están más habituados a las personas que intentan reducir sus residuos. Y esto es gracias a todos que con su pequeños gestos han ido abriendo camino.

No solemos comprar en supermercados pero la semana pasada estábamos de vacaciones y compramos fruta y verdura con nuestras bolsitas de tela en uno de ellos y el dependiente ni pestañeó.  En este caso fuimos nosotros lo que nos quedamos ojipláticos. ¿Quién nos lo hubiese dicho? Si hace tres años nos costaba que nos comprendiesen cuando decíamos que no necesitábamos una bolsa de tipo camiseta ¡aunque fuese gratis! Está claro que queda muchísimo por hacer, pero vamos avanzando.

Se están tomando medidas a nivel gubernamental

En España empezaron a cobrarse las bolsas de forma obligatoria este verano y en Europa hay una propuesta para prohibir algunos objetos de plástico desechable como las pajitas, platos y cubiertos, bastoncillos de los oídos o los contenedores para comida rápida de poliespan. ¡Y es muy probable que se convierta en ley a finales de este año! Si bien es cierto que nos parecen medidas ligeras y muy a largo plazo, es un primer paso en la dirección correcta.

Cada vez somos más

Aunque esto nos sorprendió desde que empezamos, cada vez somos más personas las que hemos tomado conciencia e intentamos evitar el plástico de una forma u otra. El éxito tan abrumador de campañas como #DesnudaLaFruta así lo demuestra. En realidad no tiene ningún sentido utilizar el plástico como lo estamos haciendo hasta ahora. Creemos que esto va a seguir en aumento, no hay otra. Es lo lógico.

Hemos aprendido a tomárnoslo con más calma

Nosotros seguimos evitando el plástico al máximo, pero nos hemos relajado bastante en algunos aspectos. En un principio estábamos un poco obsesionados con reducir al mínimo nuestros residuos plásticos. En una ocasión Fer compró una luz para la bici de peor calidad porque venía envasada en cartón. ¡Ahora ni se nos ocurriría! Hemos pecado un poco de radicales pero hay que tener la visión completa, no podemos centrarnos tanto en el plástico como para hacer peores elecciones personales y ambientales sólo por evitarlo. Todo lo que hacemos perdería su sentido.

No hay vuelta atrás

Muchas personas nos preguntan si nos cansamos y la verdad es que no. Sólo imaginando todos los residuos que hemos dejado de generar en estos tres años nos anima a continuar.

Como hemos dicho en muchas ocasiones, cambiar los hábitos es lo principal. Una vez creas una nueva rutina de compra todo se vuelve de lo más sencillo, en realidad ni nos damos cuenta que estamos evitando en plástico.

¡Esto no tiene fin!

Empezamos evitando el plástico, seguimos con otros materiales, haciendo compost, reduciendo nuestro consumo, comprando productos locales, apoyando negocios pequeños y marcas sostenibles, cambiando de compañía eléctrica… ¡Y todavía nos queda muchísimo por hacer! Siempre se puede dar un paso más allá.

Una vez que comienzas a ser consciente de las consecuencias de tu consumo y a responsabilizarte de él inicias un camino sin fin. Muchas personas empiezan a preocuparse por la sostenibilidad cuando descubre quién ha hecho su ropa, al dejar o reducir el consumo de carne, o al montar su propio huerto. Nosotros empezamos por el plástico pero podríamos haberlo hecho por cualquier otro lado. Todos estos caminos se pueden cruzar, interconectar o transitar al mismo tiempo. No se trata de buscar la perfección, ni de juzgar a otras personas por consumir de la misma forma que lo lo hacíamos nosotros unos años atrás. Es algo tan sencillo como seguir tus instintos y tratar de vivir de una forma consciente sabiendo que debemos de cuidar nuestro planeta.

No podemos dejarnos llevar por el absurdo modelo de consumo de la sociedad actual. Lo que hasta ahora ha sido lo”normal” tiene que dejar de serlo.  Esperamos que llegue pronto el día en miren raro a quien compre generando residuos y se vea con normalidad el evitarlos.  Es lógico y necesario.