http://carnecruda.es/2015/02/19/ttip-el-pacto-secreto-entre-la-ue-y-eeuu/?mc_cid=5067be2027&mc_eid=c9f53bfa5c

Tags: ATTAC, Cuca Hernández, Ecologistas en Acción, Federico Steinberg, hoja de router, Ignacio García Bercero, Luis Rico, Mambo Jambo, Real Instituto Elcano, Rock´n roll, TTIP ttipsinplayer

Descubrimos los lados más ocultos del TTIP, el tratado de libre comercio que la Unión Europea y Estados Unidos llevan con tanto secretismo. Cuca Hernández, portavoz de la plataforma No al TTIP y Federico Steinberg, economista del Real Instituto Elcano nos detallarán los pros y contras de este tratado. Luis Rico, portavoz de Ecologistas en Acción, pondrá de relieve los aspectos ecológicos que levantan más dudas en caso de aprobarse este tratado.

Un tratado que se negocia en el más absoluto secreto, pero que en nuestra carnicería nos lo aclarará Ignacio García Bercero, jefe de la delegación negociadora de la UE, para explicarnos cómo avanzan las negociaciones que tienen pendiente a la industria y al comercio en media Europa.

Nuestros expertos en tecnología y gadgets de Hoja de Router nos pondrán al corriente del cierre de las páginas de descarga que últimamente han sacudido las redes. ¿Por qué? ¿Qué intereses hay en medio de este conflicto entre usuarios y creadores de contenidos en la red? Nueva entrega tecnológica que nos debes perderte ni aunque se cuelgue tu conexión.

Para terminar nuestra ración semanal recibimos el “Impacto Inminente” de Mambo Jambo. Una bomba de rock’n’roll, surf y rhythm and blues ejecutada con maestría por Dani Nelo, Mario Cobo, Ivan Kovacevic, Antonio Jarl, músicos que han crecido en la escena rockabilly nacional con bandas como “Los Rebeldes”, “Nu Nils” y “Anton Jarl Trío” que alimentan su hipnótico “sonido jambofónico”.

Los intocables

http://carnecruda.es/2015/02/19/los-intocables/

Entre La escopeta nacional y Los intocables se mueven las élites extractivas españolas, cutres y caciquiles, de nuestro capitalismo de amiguetes. Entre la caspa y la mafia. Entre el dislate y el delito. Entre el pitorreo y el recochineo. Entre la imbecilidad y la impunidad. Por si no tuviéramos bastante con el goteo interminable de sus choriceos, además tenemos que aguantar que se choteen de nosotros, como ocurrió ayer por enésima vez.

Por un lado, el expresidente de la patronal madrileña Arturo Fernández declaraba en el juzgado, sin despeinar su tupida cabellera, que pagaba con su tarjeta ‘black’ de Cajamadrid comidas en sus restaurantes, a veces, tres por día. No solo se ahorraba el gasto y no lo declaraba, sino que se lo ingresaba. Triple robo mortal, y nosotros a pasar por el aro de este circo.

Por otro lado, también ayer nos enteramos de que la Audiencia de Madrid ha extraviado los papeles de la denuncia que Izquierda Unida y UPyD interpusieron contra el PP y su tesorería por la destrucción de los discos duros de Bárcenas. La presunta pérdida, y hago hincapié en lo de presunta, se ha conocido por casualidad, al preguntar el grupo de Rosa Díez, 14 meses después de entregada.

Primero el PP hace desaparecer pruebas y después el tribunal hace desaparecer la causa que lo debe juzgar. Lo de país de pandereta se nos queda corto; somos también un país de cuchufleta, la que nos hacen cada día empresarios, políticos y jueces de capirote. Se pueden destruir todas las pruebas pero no se puede destruir la verdad: que el PP borró pruebas judiciales clave para investigar su financiación ilegal. Ahora vayan ustedes a votar.

A todo esto hay que añadirle el sainete del PSOE con la casiimputación de Chaves y Griñán por el caso de los ERE, que ha hecho que Pedro Sánchez se convierta en San Pedro y se niegue a sí mismo tres veces. Primero el portavoz socialista en el Congreso dijo que hasta que no se abra juicio oral no les retirarán el acta de diputado y senador. Después, que lo harán cuando se les impute delito porque por ahora solo les han imputado la puntita.

Pero eso contradice lo que dijeron Susana Díaz y Pedro Sánchez en los medios; a saber, que les retirarían de la formación si eran imputados. Lo son. Pero por ahora no les han retirado ni el saludo. Esta semana, por cierto, la policía anuncia otras 30 detenciones por los chanchullos de los cursos de formación en Andalucía en la llamada operación Edu. No nos van a quedar nombres en el santoral para nombrarlas a todas.

Y al resto del patio, cuando más se le necesita, también da pena mirarlo, con Monedero desaparecido en combate sin salir al paso de un asunto en el que arrastra consigo a Podemos, y con Izquierda Unida descuartizada en Madrid por los navajazos de Ángel Pérez, que un día amenaza a Mauricio Valiente con expulsarle y ayer mismo amenazaba como un matón de barrio a su candidato a la presidencia, Alberto Garzón, ante la inexplicable pasividad de Cayo, que calla tanto que pareciese que otorga.

Que no son comparables estos asuntos con los grandes casos de corrupción no hace falta jurarlo, pero lo que molesta es que sí lo es la reacción. Unos y otros se atrincheran en sus cavernas, que no me toquen lo mío, que no me tosan, que no se me acerquen. Parece que todo el que toca poder, o está a punto de tocarlo, se cree intocable y tocado de una gracia divina que le hace estar por encima del bien y del mal, cuando lo que pide el país a gritos son políticos a los que se pueda tocar.

Hay días en los que uno no sabe ya ni a quién darle el voto porque no tiene la suerte de esos votantes que, como decía El Roto, en lugar de votar, fichan.

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España no es grecia

http://carnecruda.es/2015/02/17/espana-no-es-grecia/

Tiene una obsesión enfermiza Rajoy contra la nueva Grecia por miedo a que le suceda lo que a la derecha griega. Tanto es así que ha pasado de perrito faldero de Merkel a bulldog de colmillo retorcido que le ladra a Tsipras y Varoufakis. Si estos se salen mínimamente con la suya, podremos echarle en cara que no hizo suficiente por nosotros frente a la Europa troikista. Quedarían en evidencia su sumisión y el fracaso de sus políticas, por eso repite hasta la náusea que España no es Grecia. Razón no le falta. Mientras que el nuevo Gobierno griego se ha lanzado, sin perder un minuto, a intentar rescatar a sus ciudadanos y cumplir con sus promesas electorales, en España leemos estos días que los desahucios continúan después de tres años de un Gobierno que encima lo niega. España no es Grecia. Más quisiéramos nosotros tener un Gobierno que se preocupa por sus ciudadanos más que por sus banqueros. Más quisiéramos.

Tienen los presidentes conservadores de nuestro país un complejo de comparsa rayano con la humillación ridícula y sonrojante. Aznar hacía cabriolas de bufón agradecido junto al infame Bush en las Azores y ahora Rajoy jadea satisfecho cada vez que Merkel le da un azucarillo. Para que la canciller no dude de su servidumbre ni se alteren sus teutónicos acreedores, nuestro presidente le bufa a Tsipras que los griegos tienen que pagar la deuda. Otro azucarillo, Rajoy. Ahora salta, da una vueltecita en el suelo y ponte a dos patitas. Así, muy bien, criaturita. Es su manera de decirle a Alemania que España no pedirá una quita de nuestra deuda. Claro que eso será si él sigue gobernando. Si no, habrá que verlo, porque lo que Grecia ha conseguido de entrada –incluso aunque no alcance todos sus objetivos– es demostrar que la deuda no es solo una cuestión económica sino también (y sobre todo) política. España no es Grecia. En Grecia ha vuelto la soberanía popular, aquí continúa el despotismo de la economía.

Ayer lo vimos escenificado cuando los griegos se levantaron de la mesa de negociación del Eurogrupo porque no están dispuestos a aceptar una prórroga de la deuda. Eso es prolongar el calvario. No sabemos aún en qué quedará tanta gallardía pero ya han logrado el apoyo aplastante de los griegos en las encuestas, el de Renzi en Italia y la admiración de los sans-culottes de toda Europa por haberse plantado frente al fatalismo de la austeridad al que se sometieron antes todos los presidentes europeos, incumpliendo uno tras otro sus programas. Lo que está haciendo el presidente griego es darle a melifluos como Hollande o Rajoy una lección del patriotismo del que los otros presumen pero no dan muestras. Les prometió a sus compatriotas que daría la batalla por su país, y la está dando.

Es mucho más de lo que podemos decir de Rajoy, que se bajó del barco de sus promesas en la primera ola. “Los compromisos hay que cumplirlos”, tiene la caradura de decirles a los griegos el presidente español que más compromisos ha incumplido con la ciudadanía, empezando por el primero y más esencial, el deber de protegernos. No envidio la desolación en la que la crisis ha sumido a Grecia ni la atroz corrupción de su sistema, aún más aguda que la nuestra, ni su machismo, aún mayor que el nuestro, como ha quedado patente en el Gobierno de varones nombrado por Tsipras, pero sí envidio su coraje para intentar darles a los griegos un horizonte del que nosotros carecemos.

Envidio a un Gobierno griego que ha anunciado la subida del salario mínimo, tarifa gratuita de luz a 300 mil personas que no pueden pagarla, mejora de condiciones para devolver las deudas, detención de privatizaciones, recontratación de funcionarios y reapertura de la radiotelevisión pública. Envidio que hayan puesto de nuevo ministro de Interior, y, por tanto, jefe máximo de la policía, a un parlamentario que se encaró con ella en las manifestaciones, todo un gesto de legitimación de las protestas. No envidio que Tsipras se haya aliado con un partido nacionalista de extrema derecha, pero al menos allí solo les han dado un ministerio, aquí los votantes le dieron la Moncloa.

Los griegos van hacia más democracia, nosotros nos alejamos cada día de ella. En Grecia, la mayoría ha votado contra los abusos, en España dice el CIS que aún ganarían los que quieren que continúen cuatro años más. No, España no es Grecia: España es una provincia de Alemania con sede bancaria en Suiza.

Un país que no conozco

http://carnecruda.es/2015/02/12/un-pais-que-no-conozco/

Cayo Lara se dirige al presidente del gobierno en la última sesión de control. Rajoy se refugia en sus papeles como un ratón en su madriguera pues ya sabe la pregunta y tiene escrita su respuesta. El coordinador general de Izquierda Unida le pide su parecer sobre el informe de la Red Europea de Exclusión y Pobreza, órgano consultivo del Consejo de Europa, que acaba de publicar que en España hay un 27%, 13 millones de personas excluidas, 5 en exclusión severa.

Lara le recuerda que somos el segundo país europeo en pobreza infantil, que hay 9 millones en situación de pobreza energética, 80 mil parados más en enero, 200 mil cotizantes menos y un tercio con sueldos de calderilla. “Esta es la España real”, le dice mientras le enseña una camiseta en contra del ERE de 200 personas que prepara la empresa valenciana Bosal. Cayo se la acerca hasta su escaño y vuelve para escuchar la respuesta. Rajoy, puesto en pie, empieza: “Me pinta usted un país que no conozco, señor Lara”.

Lo que nos temíamos. El presidente no conoce el país en el que vive. No vive en el país que vivimos nosotros. Niega la mayor porque él vive en un país que se parece más a Suiza que a España. Como el PP gallego, el de su tierra, que el martes se negó a admitir una propuesta de ley del BNG para proteger a las familias en “pobreza energética”. Rechazaron incluso el término. Prefirieron llamarlos “consumidores vulnerables”. Como si en lugar de un parlamento, aquello fuera Endesa. Consumidores, clientes: no ciudadanos. No pobres: vulnerables. Vulnerable es el que puede ser herido. Pobre el que ya lo está. Pero en España no hay pobres, no hay heridos. No en la España del PP.

Dejemos de intentar explicarles cómo las pasan putas los excluidos, la escoria, los de la mugre, la costra. Son otro país que no es el suyo. No son su patria. Su patria es la de los invulnerables, los intocables, los privilegiados, los del despachazo, el sueldo nescafé y el coche oficial con los cristales tintados para no ver lo que ocurre fuera y para que nadie vea al que va dentro, en su país burbuja donde no hace frío y el único viento que sopla es el aire caliente que el chófer ha puesto a todo trapo.

Su patria es la del nuevo rey que se baja el sueldo para ganarse el aplauso de los vasallos aunque en realidad ha repartido el dinero sobrante entre el resto de partidas de Casa. Su patria es la de los viejos reyes que siguen recibiendo cada uno un sueldo de seis cifras al año aunque no tienen otra cosa que hacer que ir a ver a su hija y a su yerno que se esconden en Ginebra, claro: es la única patria que reconocen. Su patria es la Lista Falciani que Zapatero regularizó y la lista de evasores a los que ha amnistiado Montoro, el ministro que presume de tener una lista de listillos de aquí a Urano a los que, sin embargo, no persigue como debe porque está más ocupado en amenazar a periodistas, actores y Monederos.

Su patria es la de los que tienen cuenta en Suiza a salvo de los pobres, la de quienes se llevaban el dinero fuera para no contribuir mientras los demás pagábamos hospitales, escuelas, obras públicas y tapábamos los agujeros del hundimiento de todo. Hasta que no pudimos taparlos y nos fuimos al carajo. Yo sí que no conozco este país -lo están dejando tan desfigurado que está irreconocible- ni conozco el país del que me habla el presidente en sus psicotrópicas ensoñaciones de recuperación que no consigo ver ni aunque me ponga hasta arriba de porros.

Ni colocado imagino a Rajoy con la camiseta de Bosal que le regaló Cayo Lara. Se la habrá dado a un asistente para que se deshaga de ella. Estará en algún cubo de la basura. Junto al país que el presidente dice desconocer.